Puigdemont prepara el regreso y se fija las dos primeras visitas: la tumba de sus padres y su casa

El president en el exilio y líder de Junts, Carles Puigdemont, ha empezado a preparar el regreso a Catalunya después de nueve años de exilio, a pesar de que todavía está pendiente que se aplique íntegramente la ley de amnistía. En una entrevista en el programa Pla Seqüència de La 2Cat, conducido por Jordi Basté, Puigdemont ha explicado que, una vez resuelta la cuestión institucional, sus primeras visitas serán al cementerio para ver a sus padres y a su casa, en Sant Julià de Ramis. "Deberán acabar firmando la rendición y mi cabeza ha empezado a darse cuenta de que el regreso ya se tiene que preparar", ha asegurado, advirtiendo que no descarta que el Estado español continúe poniendo trabas a la aplicación de la amnistía.

En la conversación, en la que ha repasado los nueve años de exilio, Puigdemont ha explicado que llegó a asumir que quizás no regresaría nunca a Catalunya. "Estaba dispuesto a quedarme toda la vida aquí a cambio de proteger la institución y de que no hubiera la fotografía de esposado en instituciones españolas", ha afirmado. Según ha relatado, cuando se marchó era consciente de que entraba en un terreno de incertidumbre y que, si bien pensaba que la prisión podía ser una situación temporal, el exilio podía alargarse indefinidamente. A pesar de ello, consideraba que esta situación era insostenible para el Estado español.

El coste familiar del exilio

Puigdemont ha admitido que el exilio ha tenido consecuencias importantes en la vida familiar, especialmente porque se ha perdido una parte de la evolución de sus hijas desde la infancia hasta la adolescencia. "Me habría gustado estar con ellas y no he podido hacerlo", ha lamentado. Ha explicado que su mujer ha tenido que asumir principalmente la crianza durante la adolescencia de las hijas, mientras que él ha vivido una parte más amable de la relación con ellas. La más pequeña, ha dicho, lo ha visto más tiempo fuera de Catalunya que en el país.

El dirigente independentista también ha recordado con dureza la muerte de sus padres, a quienes no pudo despedir presencialmente. De su padre, ha explicado que se pudo despedir por Skype dos días antes del entierro y que siguió el funeral a través de una cámara. La muerte de su madre le sorprendió durante una campaña electoral, cuando se encontraba a solo cinco kilómetros de donde estaba ella, pero no pudo ir. Puigdemont ha recordado que su madre había visto a su propio padre marcharse al exilio sin poder volver y que tampoco ha podido ver el regreso de su hijo. Durante la entrevista, también ha agradecido el apoyo del empresario Joan Gaspart, que le ofreció un hotel que tenía en Bruselas durante las primeras semanas del exilio. "Me demostró que es una persona con un corazón inmenso", ha dicho, agradeciéndole haber entendido que había una prioridad como catalán, a pesar de que, según ha apuntado, probablemente no era favorable a la independencia.

La Casa de la República, Waterloo
La Casa de la República, Waterloo

La oferta del PSOE antes de la amnistía

El dirigente de Junts ha revelado que, antes de que los votos de su partido fueran decisivos en el Congreso de los Diputados en 2023, un político del PSOE, cuyo nombre no ha revelado, lo visitó discretamente en tres ocasiones para ofrecerle un trato similar a los indultos. Puigdemont ha asegurado que rechazó la propuesta porque solo aceptaba una amnistía. "La amnistía era la solución política, y si no estaba dispuesto a quedarme toda la vida", ha explicado. Según su relato, el representante socialista le respondió que de la amnistía no se podía hablar.

Con el paso del tiempo, sin embargo, Puigdemont empezó a dudar que pudiera volver. Ha explicado que las "piruetas jurídicas" para impedir la aplicación de la ley le hicieron pensar que nadie tenía interés en que volviera, más allá de su familia y su partido. Incluso empezó a escribir y a hacer planes asumiendo que no volvería a Catalunya. Ahora bien, ha advertido que todavía no da por resuelta la cuestión: "Estoy pendiente de que se aplique del todo la amnistía". Por eso, ha señalado que no se puede descartar que las instituciones españolas actúen como lo han hecho hasta ahora.

"No es correcto" que un presidente sea jefe de la oposición

Durante la entrevista, Puigdemont también ha justificado por qué no asumió la figura de jefe de la oposición en el Parlament de Catalunya. El president en el exilio ha defendido que no podía ejercer este papel y que, institucionalmente, no habría sido adecuado que lo hiciera después de haber presidido la Generalitat. "Quien ha sido presidente de la Generalitat no es correcto que después vaya a controlar a quien vaya a ser el presidente", ha afirmado. En este sentido, ha reivindicado que quiere conservar un determinado "comportamiento institucional".

En cuanto a su situación económica durante el exilio, ha asegurado que cobra un sueldo de diputado raso y que no percibe dietas porque no se desplaza, ni forma parte de ninguna comisión parlamentaria. También ha negado que la Casa de la República, situada en Waterloo, reciba financiación pública. "La Casa de la República no la paga ni un euro público, sino que la paga la gente que nos ayuda desde el primer día y lo canalizamos a través de una asociación belga", ha explicado. Puigdemont ha detallado que la seguridad del edificio depende de voluntarios que le han acompañado desde el inicio del exilio y que se organizan en turnos de dos personas. Según ha afirmado, no han cobrado nunca por esta tarea. También ha admitido que ha habido actos vandálicos e intentos de intimidación en la Casa de la República, pero ha remarcado que son incomparables con las muestras de apoyo que ha recibido. El líder de Junts ha asegurado que no ha pasado nunca miedo por su integridad física, a pesar de que mantiene una precaución especial en espacios públicos y aeropuertos.

Defiende el regreso del 8 de agosto de 2024 y niega que viajara en un maletero

Uno de los momentos centrales de la entrevista ha sido el regreso fugaz a Catalunya del 8 de agosto de 2024, coincidiendo con la investidura de Salvador Illa como presidente de la Generalitat. Puigdemont ha defendido que su intención era entrar en el Parlament para denunciar que el Estado no cumplía la ley de amnistía que él mismo había aprobado. "Yo dije que volvería. Cuando tú dices que volverás y la gente no se lo cree, lo tienes que hacer", ha argumentado. El líder de Junts ha asegurado que su objetivo era estar en el Parlament, aunque esto comportara que lo detuvieran después. "El plan A era entrar en el Parlament. Si no hubieran blindado el Parc del Parlament habría entrado", ha explicado. Según Puigdemont, el mensaje político se tenía que dar dentro de la cámara catalana y su situación personal tenía que servir para denunciar el incumplimiento de la ley por parte del Estado.

"Puse mi situación personal al servicio de esta denuncia", ha afirmado. También ha defendido que intentó evitar la detención con preparación y audacia, y ha revelado que entró en Catalunya por la autopista y salió por el Maresme. En este sentido, ha negado que durante los nueve años de exilio hubiera viajado nunca escondido en un maletero. Ha asegurado que dispone de imágenes que lo demuestran en relación con el regreso de agosto de 2024 y ha precisado que entró en el país en el asiento trasero de un vehículo.

Puigdemont Turull retorn
Carles Puigdemont en el regreso del 8 de agosto

"No vine a resolver una situación personal"

Puigdemont ha reivindicado que su decisión de marcharse a Bélgica no respondió a una voluntad de esconderse, sino de mantener el conflicto catalán en la agenda internacional y buscar una solución política. "Yo no quise esconderme y quería estar en un lugar con el mayor foco", ha explicado. Según ha dicho, asumió el riesgo de ser extraditado porque quería internacionalizar el conflicto. "No vine a resolver una situación personal", ha remarcado. En este contexto, ha rechazado las comparaciones con Napoleón por su residencia en Waterloo y ha asegurado que se siente más identificado con el espíritu de Wellington, el militar que derrotó al emperador francés.

Sobre la elección de Waterloo como lugar de residencia, ha explicado que fue una cuestión práctica. Inicialmente, él y su familia vivían en Lovaina, en unos apartamentos con un alquiler limitado en el tiempo. A través de un contacto político conocieron los apartamentos de Waterloo, que el equipo de seguridad inspeccionó antes de que los alquilaran el mismo día que los visitaron. Puigdemont ha recordado que la vivienda había sido ocupada anteriormente por diplomáticos árabes. El president en el exilio también ha explicado que la pandemia de la covid fue una etapa agradable porque pudo pasarla con la familia en Bélgica. Durante estos años, ha dicho, no se ha sentido nunca solo y no ha necesitado ayuda psicológica. Ha atribuido una parte importante de su fortaleza al apoyo de su mujer y sus hijas, así como a las experiencias de la infancia, cuando estudió interno en un centro del Collell.

Quiere volver a descubrir Catalunya

Después de casi una década fuera, Puigdemont ha admitido que no puede volver a la misma Catalunya que dejó atrás. Ha señalado que la sociedad ha cambiado y que hay una realidad que desconoce, especialmente en lo que se refiere a las nuevas generaciones y la manera en que interpretan el presente y el futuro del país. "Quiero volver a reconocer Catalunya. Quiero descubrir la realidad por mí mismo, aunque me lo explique mi gente", ha afirmado. En este sentido, ha avanzado que quiere recorrer el país para agradecer el apoyo recibido durante el exilio. Su intención es visitar los Països Catalans, el País Vasco y Madrid. Antes, sin embargo, ha situado dos visitas personales que considera prioritarias, una vez resuelta la cuestión institucional: ir al cementerio a ver a sus padres y volver a su casa, en Sant Julià de Ramis.

La entrevista también ha abordado la actualidad internacional. Puigdemont ha calificado al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de "una gran desgracia para la humanidad" y lo ha comparado con Nerón. A su parecer, la relación transatlántica ha cambiado hasta el punto de que los Estados Unidos ya no son un aliado de la Unión Europea, sino una amenaza. El líder de Junts ha lamentado este giro porque considera que Washington había sido un referente democrático para los europeos. Al mismo tiempo, ha apuntado que las políticas de Trump han contribuido a reforzar la idea de una Europa más soberana en los ámbitos tecnológico, energético y militar. Puigdemont también ha expresado el deseo de viajar a los Estados Unidos, pero ha denunciado que, a pesar de no haber sido condenado, el Estado español lo sitúa en una lista con terroristas.