El papa León XIV aterrizará a las 10:30 de la mañana de este sábado en el aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid para iniciar su visita apostólica a España que, entre el 6 y el 12 de junio, lo llevará por la capital del Estado, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife en una agenda que combinará actos religiosos multitudinarios, encuentros institucionales y desplazamientos de alto impacto logístico. Se trata de uno de los acontecimientos religiosos y políticos más relevantes de los últimos años, que marca el regreso de un pontífice al Estado español después de 15 años —la última visita fue la de Benedicto XVI en 2011—, y será la primera durante el reinado de Felipe VI, que, además, coincide con un momento institucional convulso por los casos de corrupción que asedian al principal partido del Gobierno. La visita tendrá, además, una dimensión institucional inédita. León XIV se convertirá en el primer pontífice que pronuncia un discurso ante las Cortes Generales en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Lo hará no solo como líder de la Iglesia católica, sino también en calidad de jefe de Estado del Vaticano, en una intervención dirigida a diputados y senadores que refuerza el carácter político y diplomático del viaje, que vivirá uno de los momentos más simbólicos con la bendición de la torre de Jesús en la Sagrada Família, en el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, que en los días previos ha estado rodeado por la polémica por la cantidad de catalán que incluirá en su discurso. Pero la visita del pontífice también tiene una derivada económica, tanto en lo que se refiere a los costos que implica la visita como también al impacto económico que supondrá para las ciudades que contarán con su presencia.
Un coste estimado de 25 millones: así se reparte
En cuanto a la primera cuestión, las estimaciones apuntan a que la visita del Papa tendrá un coste estimado de 25 millones de euros, según explicó recientemente Fernando Giménez Barriocanal, uno de los coordinadores nacionales del viaje y vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española. La financiación será mixta. Según la organización, un 45% del presupuesto saldrá de benefactores privados, empresas y fundaciones; un 30% procederá de recursos propios de las diócesis y de la Conferencia Episcopal, provenientes de las aportaciones de los fieles; un 5% llegará de pequeños donativos, y el 20% restante lo asumirán las administraciones públicas. La visita también ha sido declarada evento de interés público, lo que permitirá a los donantes beneficiarse de una desgravación fiscal mayor. Este punto ha sido clave para atraer empresas, fundaciones y aportaciones privadas, que representan casi la mitad del presupuesto.
Ahora bien, esta cifra de 25 millones no incluye todas las aportaciones "en especie" que puedan hacer las instituciones, como la cesión de espacios, dispositivos de seguridad, movilidad, limpieza o el traslado de los papamóviles. El gasto principal se concentra en los actos del programa oficial: Barriocanal detalló que alrededor del 85% de los 25 millones se destinará directamente a las celebraciones y encuentros previstos, mientras que el resto cubrirá logística, comunicación y preparación. La organización asegura que el presupuesto está "razonablemente cubierto", aunque se ha previsto una colecta extraordinaria por el Corpus. Si finalmente sobrara dinero, se pondría a disposición de la Santa Sede.
Estos costes públicos no se pagarán de la misma manera en Madrid y en Catalunya. Giménez Barriocanal explicó que el modelo de financiación no será exactamente igual en todos los territorios. Mientras que en Madrid se ha optado sobre todo por la cesión de espacios y servicios públicos, en Catalunya y en las Canarias las administraciones han preferido hacer una aportación económica directa. En el caso de Catalunya, son estos gastos que cubren las instituciones los que han originado más polémica, y una treintena de entidades sociales y algunos partidos políticos han rechazado pública y abiertamente que se emplee dinero público para financiarla.
El modelo de Madrid
El Ayuntamiento de Madrid ha declarado la visita del papa como acontecimiento de “especial interés” y asumirá sin coste para la organización los dispositivos municipales de movilidad, seguridad y limpieza. Es decir, la ciudad cubre directamente servicios públicos vinculados al despliegue del acontecimiento y el modelo pasa sobre todo por poner recursos públicos a disposición de la organización. Según Barriocanal, el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid facilitarán infraestructuras y servicios como el centro internacional de prensa, el Movistar Arena y una red de apoyo municipal especialmente reforzada. La organización se mostró “muy agradecida” por esta aportación institucional. En la práctica, esto implica que Madrid asumirá parte del coste indirecto del acontecimiento a través de dispositivos de movilidad, seguridad, transporte público, limpieza y gestión de grandes concentraciones. La visita provocará restricciones importantes de tráfico y transporte, especialmente en puntos como la plaza de Lima, Cibeles y el entorno de los actos multitudinarios. También se han previsto refuerzos y cierres puntuales en el Metro durante los días centrales de la visita.
El modelo catalán y canario
En Barcelona y Catalunya, el planteamiento es diferente, como también en Canarias. La Generalitat ha explicado que su aportación al viaje se financiará con dinero procedente de la tasa turística. El Govern defiende que esto hace que la visita “no cueste ni un euro a los contribuyentes catalanes”, porque se paga con un impuesto propio vinculado a la actividad turística. Según los organizadores, la Generalitat y las administraciones catalanas han optado por contribuir “de otra manera, de una manera monetaria, y también nos parece fantástico”, afirmó el responsable económico de la Conferencia Episcopal.
Barcelona también deberá asumir un gran despliegue operativo. La llegada del papa a la ciudad comportará cortes de tráfico, restricciones de acceso y dispositivos especiales alrededor de la Sagrada Família, el centro histórico, Montjuïc y otros puntos del recorrido. El día más complejo será el 10 de junio, con afectaciones importantes a la movilidad y al transporte público.
Una visita cara, pero con retorno económico
Las estimaciones sobre el impacto económico de la visita del papa León XIV varían según la fuente, pero todas apuntan a un retorno muy superior al coste de la organización. Según ObservaTUR, el impacto podría situarse entre los 90 y los 125 millones de euros. La Conferencia Episcopal Española eleva la previsión por encima de los 100 millones, mientras que los coordinadores del viaje calculan que el retorno podría superar los 150 millones de euros, muy superior a su coste. Barriocanal calculó que este retorno de al menos 150 millones se deberá confirmar con una auditoría posterior, pero que Madrid y Barcelona serán las principales ciudades beneficiadas.
En el caso de Madrid, las estimaciones apuntan a un retorno impulsado sobre todo por la llegada de peregrinos, la ocupación hotelera, la restauración, el transporte y el consumo asociado a los actos. La capital prevé una ocupación hotelera del 81,82% y unas tarifas medias de 281 euros, un 8% por encima del precio habitual.
Barcelona, por su parte, registra el incremento más alto en el interés turístico de todas las ciudades incluidas en el viaje papal: las búsquedas de alojamiento han crecido un 52%, un indicador que anticipa una fuerte presión sobre hoteles, apartamentos y servicios vinculados al turismo. La visita a la Sagrada Família, además, añade un componente simbólico y mediático que puede multiplicar la proyección internacional de la ciudad.
