Cori Calero (Lleida, 1975) es periodista y divulgadora especializada en el ámbito del medio ambiente en los servicios informativos de TV3. Licenciada en Filología Catalana en la Universitat de Lleida y de Periodismo en la Universitat Pompeu Fabra, se inició en Segre Ràdio. Después de su paso como reportera en CNN+ o Antena 3, aterrizó en TV3 hace más de dos décadas. Ha trabajado en programas como De la terra, Viure Catalunya, De vacances, En directe o Espai terra. Ha publicado dos libros: Explora Catalunya amb Cori Calero (Triangle Books, 2016) y Si el cel es tornés vermell (Editorial Viena, 2021). A lo largo de su carrera profesional ha recibido diversas distinciones como el Premio Trayectoria en Divulgación de la Biodiversidad, por parte de la Fundació Barcelona Zoo y Barcelona Serveis Municipals (BSM); el premio especial Sol d'Or por su labor de sensibilización en el Festival de Cine de Medio Ambiente Suncine, y el Premio Periodismo a cargo del Clúster de l'Energia Eficient de Catalunya.
¿Cómo nació tu interés por el periodismo ambiental?
Que fuera periodista fue una serie de concatenaciones de circunstancias [ríe]. Yo soy de una familia que está muy arraigada a todo lo que es actividad y conocimiento de la naturaleza. Tengo unos padres de estos típicos que saben cómo se llama cada planta, cada pájaro y cada árbol. Cuando mis amigas iban de viaje a Egipto o a la playa, nosotros íbamos a buscar pájaros y a todo este tipo de actividades.
¿Te gustaba?
Sí, siempre me ha gustado.
Así pues, ¿cómo es que no estudiaste alguna carrera relacionada con ciencias?
Yo creo que la sociedad obliga a los niños a decidir muy deprisa, cuando todavía se están formando y al mismo tiempo tienen que decidir hacia dónde se formarán. En aquel momento tenías que elegir durante el BUP y COU, o ciencias o letras mixtas. Mis profes de ciencias que había en aquel momento a mí no me gustaban, yo no entendía ni cómo me explicaban las matemáticas, ni entendía cómo hablaban, ni nada de nada. Así que decidí ir al Salón de la enseñanza.
¿Y te ayudó?
Primero quería hacer veterinaria. Allí no me enseñaban nada sobre ecología de las especies, ni la conservación de las especies, todo estaba muy enfocado, en aquel momento, que era el año 90, a la ganadería o al cuidado de animales domésticos. Pero no a lo que yo quería, que era conservación o investigación sobre muchas especies de las cuales no sabemos muchas cosas, o incluso etología. Lo descarté, entonces fui a Biología a ver si podía estudiar aquello.
El clicbait y la superficialidad de las redes sociales hacen un muy mal servicio a la complejidad de la información ambiental
¿Qué te encontraste?
¡Que no había ninguna asignatura en el mundo exterior! Todo era interior, todo era muy laboratorio, a mí eso no me interesaba nada. En aquel momento, por desgracia, no existía una carrera, que ahora sí que existe, que es Ciencias Ambientales, y creo que incluso hoy en día hay alguna otra que quizás se adheriría más a lo que yo buscaba. Por lo tanto, pensé que lo mejor que podría hacer es dedicarme a hablar de estos problemas ambientales que a mí me corroían por dentro y que pienso que tenemos que hacer públicos, porque además eran inquietudes que a mis amigos no les interesaban, en lo más absoluto, y yo pensaba esto: tenemos que hacer que interese a la gente, ¿no? Y así fue.
¿Te costó dedicarte y especializarte en periodismo ambiental?
Al principio de hacer periodismo me costó mucho que me dejaran hacer periodismo ambiental. Porque tampoco era algo por lo que se apostara. En la mayoría de los medios, el primero que pasa por allí y no tiene tema es al que le cae el tema ambiental del día. Fue una lucha larga que al final dio sus frutos y, por fortuna, ya llevo creo que unos veinte años dedicada a esto.
¿Tienes algún referente o alguien que te haya influenciado o de quien hayas aprendido mucho durante tu carrera en temas de periodismo ambiental?
Ningún periodista. Yo de muy pequeña lo que admiraba eran los programas que hacía Félix Rodríguez de la Fuente, salvando las excepciones de las prácticas que te pueden incomodar más o menos, pero hacía muy buenos programas de divulgación ambiental. Todas mis influencias, siempre lo he dicho, son los mismos científicos, los mismos conservadores que conozco o tengo la suerte de conocer cuando grabo los temas. Como todos los que nos dedicamos a esto somos una rara avis dentro de nuestro sector particular, al final hemos entablado relaciones, incluso de amistad. Son todas estas personas las que al final me inspiran.

¿Crees que en un contexto como el que vivimos, la crisis climática, que nos está impactando a todo el mundo globalmente, qué papel crees que deberíamos jugar el periodismo ambiental para entender realmente qué está pasando y cómo enfocamos nuestro futuro?
No diré ni que se está haciendo bien ni mal porque siempre pienso que siempre se puede mejorar. Ahora bien, yo creo que más que una crisis climática, creo que tenemos una crisis ecológica, pero bueno, como ahora vende más periodísticamente hablar de crisis climática… Pero esto es mi teoría, y muy poco aceptada dentro del establishment. Esto es un ejemplo de que tratar toda esta complejidad, es muy difícil con la simplicidad de los medios generalistas.
¿Por qué?
Porque tú al final tienes un Telenotícies, por ejemplo, o el portal de noticias de 3Cat. En un portal de noticias escritas quizás es más fácil tratar más a fondo una noticia. En un TN tienes noticias con un planteamiento, un titular, un poco de desarrollo y un testimonio. Esto, en el periodismo ambiental, es imposible. Primero, porque como ya no es noticia del día, es algo muy perenne, que no pasa un día y mañana cambia, como pasa en la política. Tú puedes estar hablando de crisis climática desde hace veinte años y seguiremos hablando mientras dure la humanidad. Por lo tanto, es muy complejo.
¿Algún ejemplo de esta complejidad?
Cuando se habla de crisis ecológica muchas veces se dicen barbaridades por desconocimiento. Por ejemplo, se dice que si tienes mucha vegetación alrededor de los ríos, cuando hay una riada es más peligroso porque arranca este material y es material que puede "taponar" el río. Es al revés, ¡restaurar los bosques de ribera es una herramienta para prevenir inundaciones! A veces, es tan complejo y abarca tantos puntos que es complicado hacerlo bien.
Todas mis influencias son los mismos científicos y los mismos conservadores que conozco
¿Y cuáles son estos retos para hacerlo bien?
Primero, que quien hable de ello esté formado en esto. Aun así se le escaparán cosas, igual que a veces yo entrevisto a algún científico muy formado en un punto que se le escapan otras cosas y es poco exacto, porque es muy complejo. Pero es básico tener periodistas formados en esto. De hecho, yo reivindico estudios ligados a periodismo y que sean para formación en medio ambiente. Y dos, que después haya los espacios para darle voz. Ahora mismo, por ejemplo, aquí en la Corpo, en 3Cat, no tenemos espacios. Ninguno en parrilla, hay algo solo en la plataforma. Por lo tanto, las dos cosas harían falta. También creo que uno de los factores es explicar las cosas de manera rigurosa pero comprensible para el público en general.
¿Cuál es el secreto de conseguir noticias que enganchen al público y gusten, sin perder el rigor científico y explicando cosas complejas como es el medio ambiente?
Ahora hay un fenómeno que es el clicbait que hace muy mal servicio a todo esto que comentábamos de la complejidad. Muchas veces, buscando un titular, eres inexacto. A nosotros nos pasa a veces porque el titular debe tener tantas palabras, debe ser llamativo, debe hacer que la gente clique y aquí ya nos hemos perdido. Esto es un gran enemigo nuestro. El siguiente enemigo es la superficialidad a la que tiende la información influenciada por las redes. Por lo tanto, pienso que deberíamos ir alejados de esta manera de explicarlo. Sí que hay quien ha demostrado que se puede hacer y se puede hacer en redes, pero es verdad que sus mensajes en redes son poco convencionales, porque son una serie de información gruesa y bastante densa, a pesar de estar en redes. Además, no creo que sean informaciones que lleguen a toda la sociedad.

¿Cuál es el secreto?
Yo creo que no hay un secreto. Faltaría algo de fondo más complicado que no tenemos: una mínima formación científica, interés, divulgación, que se haya instalado la semilla de la estima por este tipo de información, por la ciencia en general. Esto ya no está, porque nuestra sociedad durante años ha pecado de esto. Si me preguntas qué hago yo: documentarme muchísimo, muchísimo, muchísimo, tener esta base en la cabeza e intentar deshacerlo para volverlo a hacer de otra manera. No tengo otra fórmula.
Tratar toda la complejidad de esta crisis ecológica es muy difícil con la simplicidad de los medios generalistas
¿Tú has visto cambios desde que empiezas a dedicarte al periodismo ambiental, de interés en el público por los temas ambientales?
Yo creo que siempre han interesado pero por motivos diferentes. Por ejemplo, ahora interesan mucho como bonitismo: todo el mundo va a la montaña, le gusta ver unas imágenes espectaculares de la montaña, "el pajarito este qué bonito es". El cambio climático, por ejemplo, ha hecho bien y ha hecho mal en este interés, porque también se ha hablado tanto y de manera tan superficial, con el titular pescaclics, que la gente ya no quiere oír más noticias de cambio climático. Incluso, noticias que son de cambio climático, como pueden ser los últimos temporales atizados por el cambio climático: si dices que han sido atizados por el cambio climático ya crean un rechazo, pero si dices que han causado tantos daños y tantos muertos generan clics. Yo creo que siguen gustando las noticias amables del medio ambiente. De la ciencia en general, si afectan directamente nuestra salud, por ejemplo sí que interesan, porque todo el mundo tiene un pariente, un amigo, piensa que puede tener esa enfermedad. Yo creo que no ha cambiado.
¿Crees que los medios de comunicación están dando suficiente espacio y profundidad al medio ambiente?
No, ninguno.
¿En qué crees que fallan?
Yo, cuando empecé en el periodismo hace casi treinta años, me acuerdo de que había muchas épocas en que no teníamos noticias y todos, por ejemplo, en junio nos dedicábamos a grabar cosas para tener en julio y en agosto cosas. Ahora esto es impensable. Hay tantas noticias cada día. Hay mucha inestabilidad política, muchos problemas sociales por un aumento y complejidad de la población en cada sociedad. En toda Europa diría que estamos igual. En el ámbito ambiental también todo se ha vuelto más complicado. Hay tantas, tantas, tantas noticias en general que evidentemente las que no son políticas o económicas se relegan.
Si pudiera cambiar algo con la manera como los medios tratan la información ambiental sería tener espacios que no sean tanto de la noticia diaria
Aunque al final el medio ambiente nos impacta también en nuestro día a día.
Pero la gente no es consciente de ello. Un ejemplo muy sencillo y muy de nuestro día a día de un área de informativos: tú puedes hacer una noticia superimpactante de si elimináramos este compuesto del aire que generamos con los coches, ahorraríamos no sé cuántas muertes en Barcelona, miles y miles de muertes. Esta noticia es superimpactante, nos afecta a todos, es muy importante, pero no es de hoy. Es hoy, ayer, mañana y pasado mañana. Como no es de hoy, hoy entra lo que es de hoy: que Trump ha dicho la mayor tontería del mundo, o que por desgracia ha caído un misil en no sé dónde, pero hoy.
Quizás lo que se necesitan son espacios, programas aparte, no solo informativos. O sea, más reportaje, más programas de divulgación que hablen de temas.
Totalmente de acuerdo. Si pudiera cambiar algo con la manera como los medios tratan la información ambiental, sería tener espacios que no sean tanto la noticia diaria. Esto, por un lado. En mi caso ir a buscar la noticia diaria a veces es simplemente el recurso para que me pongan mi vídeo hoy y no esté tres meses guardado. Necesitamos estos espacios. Tiene que haber más espacios, más programas. ¿Por qué un programa de entretenimiento no puede ser de ciencia? Podríamos dar otros ejemplos. Había Espai Terra, había El Medi Ambient. En su momento había Més enllà del 2000, que era más tecnológico, pero también tenía su gracia y a veces hacía cosas científicas. Sí, sí, había más espacios donde se compartía la ciencia en parrilla diaria. Ahora tenemos un programa, que es Natura Sàvia, que mezcla humor con divulgación del medio ambiente. También es una manera. Por lo tanto, son muestras de que se puede hacer.
¿Tú crees que no hay interés de la sociedad por la ciencia bien explicada?
Es complicado. Las noticias que se destacan suelen estar de las más leídas. Si se tiene que ir a buscar, es otra historia…
¿Crees que las historias más locales pueden ayudar a "vender" el periodismo ambiental?
Pienso que tiene que ser un equilibrio y que las dos cosas son importantes. De hecho, yo empecé hablando de historias locales y al final he acabado haciendo las dos cosas. Yo me lo paso mejor haciendo historias cercanas porque acostumbran a ser más humanas, las vemos más cerca, las vemos más relacionadas con nosotros. Acostumbran a tener, en el ámbito de reporterismo, más interés para mí. Pero se tienen que hacer las dos cosas porque van muy ligadas. Un ejemplo: el 90% de las políticas climáticas efectivas se hacen a escala local. Tienen una relación muy importante. Tiene que ser un equilibrio.
¿Qué te gustaría ver de aquí a diez años en el periodismo ambiental, en la relación entre ciencia, medios y sociedad?
Más periodistas formados y que quieran hacerlo. Pero también una sociedad que busque estos contenidos y que les interesen. Y también espacios donde haya esto: más programas y una formación para los periodistas en este ámbito.