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Catalunya ha registrado la llegada de 830 niños y jóvenes migrantes solos durante los primeros seis meses de 2026. La cifra es un 25% inferior a la del mismo período del año pasado, cuando se superaron los 1.100 casos, y confirma la moderación de un flujo que también había sido más elevado durante el primer semestre de 2024. Si la tendencia se mantiene, el año podría acabar con unas 2.000 llegadas.

Durante todo el 2025 se contabilizaron 2.256 llegadas, una cifra similar a las de los años inmediatamente anteriores: en 2024 hubo 2.643; en 2023, 2.336, y en 2022, 2.409. El máximo de la serie sigue siendo el de 2018, cuando Catalunya recibió 3.709 menores migrantes solos, en un contexto que tensionó fuertemente el sistema de protección.

Más de 6.000 trayectorias vinculadas al sistema

La caída de las nuevas llegadas no implica, sin embargo, que el volumen de atención sea bajo. El sistema sigue haciéndose cargo o seguimiento de más de 6.000 menores y jóvenes migrantes solos. Alrededor de 2.000 son menores de edad, mientras que más de 4.000 ya han cumplido los 18 años y siguen recibiendo apoyo en su proceso de emancipación. Como referencia, en abril de 2025 la Generalitat contabilizaba 6.501 personas de este perfil: 2.203 menores tutelados y 4.298 mayores de edad en prórroga asistencial.

Los datos del sistema de protección permiten dimensionar su peso. En marzo de 2026 había 2.177 menores migrantes solos, frente a un total de 8.687 niños y adolescentes con una medida protectora. Por lo tanto, representaban aproximadamente uno de cada cuatro menores protegidos y más de cuatro de cada diez de los 5.197 que vivían en recursos residenciales. La última tabla oficial de recursos contabiliza 460 plazas específicas de protección de emergencia, 686 de primera acogida y atención integral y 50 en dispositivos de atención inmediata: 1.196 plazas exclusivas para este colectivo.

Nuevos orígenes y una distribución más territorial

También está cambiando el perfil de los jóvenes que llegan. Durante el primer semestre, cuatro de cada diez procedían de países del África subsahariana y aproximadamente tres de cada diez eran de Marruecos. La fotografía es diferente de la de 2018, cuando los jóvenes marroquíes representaban la gran mayoría de las llegadas. El cambio obliga a adaptar la atención a trayectorias migratorias, lenguas y necesidades personales más diversas.

La distribución territorial también se ha ido descentralizando. El 23% de las llegadas del semestre se han gestionado en las comarcas de Barcelona, sin contar la capital ni el área metropolitana; el 17%, en Girona, y el 15%, en Lleida. El resto se reparte entre Barcelona ciudad, el área metropolitana, Tarragona y las Terres de l'Ebre. Drets Socials considera que el descenso puede aligerar la presión sobre los centros, pero mantiene como uno de los principales retos reforzar el acompañamiento de los jóvenes cuando cumplen los 18 años y tienen que empezar el proceso hacia una vida autónoma.