Los barcos de guerra HMAS Adelaide y Canberra, construidos por el Estado español, han costado a los contribuyentes australianos cerca de 3.000 millones de dólares australianos y uno de ellos ni siquiera podrá participar en unas maniobras conjuntas con el ejército norteamericano este mes de junio. Los errores de diseño y los problemas en la propulsión lo han hecho salir del agua, hecho que ha provocado la indignación del colectivo militar australiano.

Según explica el jefe de la Armada de Australia a medios locales, Tim Barrett, "no esperábamos encontrarnos con eso". El militar no ha dudado en mostrar su descontento a un medio australiano: "¿Si estoy disgustado? Sí".

La firma Navantia, constructora pública autora de estos barcos, ya trabaja con la marina australiana y su ministerio de Defensa para solucionar los problemas.

El barco de asalto anfibio tipo LHD está construido y diseñado por España, mientras que el sistema de propulsión es de la alemana Siemens y los sistemas son de la inglesa BAE System. Es por eso que está por ver quién paga el coste de las reparaciones, una suma que Australia tiene muy claro que no se hará cargo: "Las tres compañías están trabajando conjuntamente para saber la causa de los problemas. Podría ser por un problema de diseño".

Barrett ha dicho que confía en que los dos barcos vuelvan a estar en pleno funcionamiento en octubre. Tanto el HMAS Adelaide como el HMAS Canberra, estrenados en diciembre del 2015 y noviembre del 2014, respectivamente, son gemelos del barco la armada española Juan Carlos I.

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