El aviso de los oftalmólogos ante el eclipse solar del 12 de agosto

El eclipse solar total previsto para el próximo 12 de agosto será uno de los grandes acontecimientos astronómicos del año, pero los oftalmólogos advierten que también puede comportar graves riesgos para la salud visual si se observa sin la protección adecuada. Los especialistas insisten en que la única manera segura de contemplar el fenómeno es utilizando gafas homologadas específicamente para eclipses con certificación ISO 12312-2, ya que cualquier otro sistema de protección es insuficiente.

"No podemos mirar el eclipse directamente sin estas gafas y tampoco sirven radiografías o cristales de soldador", advierte en declaraciones a la ACN el director médico de la Clínica ILO y especialista en retina, el doctor Guillem Ferreruela. En la misma línea, el jefe del servicio de oftalmología del Hospital Universitari Sant Joan de Reus, Pere Romero, recuerda que estas gafas son las únicas capaces de filtrar prácticamente toda la radiación solar. "Si te las pones, no ves absolutamente nada, pero son las que garantizan que la retina no se lesionará", afirma.

Los especialistas explican que mirar directamente el Sol sin esta protección puede provocar una retinopatía solar, una lesión producida porque los rayos de luz atraviesan las estructuras oculares y se concentran en la mácula y la fóvea, las zonas responsables de la visión central. "El ojo funciona como una cámara fotográfica. Sus lentes concentran la luz en la retina y esto puede acabar provocando una especie de quemadura", resume Ferreruela.

Las consecuencias pueden ir desde visión borrosa hasta alteraciones en la percepción de los colores, deformación de las imágenes o la aparición de una mancha oscura en el centro del campo visual. En algunos casos, las secuelas pueden ser permanentes. Romero asegura que está tratando a un paciente de 90 años que todavía arrastra una pérdida importante de visión después de haber observado un eclipse parcial sin protección en el año 1952. Según el oftalmólogo, hay personas que pueden quedarse con solo un 10% de visión en el ojo afectado.

El daño no es inmediato

Una de las dificultades es que el daño no se percibe inmediatamente. Los primeros síntomas suelen aparecer entre dos y tres horas después de la exposición solar, cuando la persona detecta una mancha en el centro de la visión. La recuperación puede alargarse durante meses y, en algunos casos, no es completa.

Los expertos recomiendan mantener las gafas homologadas durante toda la observación del eclipse y evitar mirar el Sol de forma continuada. Ferreruela aconseja hacer observaciones breves y alternarlas con pausas desviando la mirada. Aunque durante la fase de totalidad —que en algunos puntos de Ponent y las Terres de l'Ebre durará entre medio minuto y un minuto y medio— teóricamente es posible retirarse las gafas cuando el Sol queda completamente oculto, considera que para la población general la recomendación más segura es no quitárselas en ningún momento. En Barcelona, donde el eclipse será parcial, las gafas deberán llevarse durante toda la observación.

Los oftalmólogos también piden una vigilancia especial de los niños y adolescentes, que pueden sentir la tentación de retirarse la protección para ver mejor el fenómeno. Igualmente, alertan del peligro de utilizar telescopios, prismáticos o cámaras sin filtros específicos, ya que estos dispositivos concentran aún más la luz y multiplican el riesgo de lesiones graves.

Aunque la retinopatía solar es una patología poco frecuente, los especialistas recuerdan que sus consecuencias pueden ser irreversibles. Por este motivo, Romero reclama que el Departament de Salut refuerce la difusión de recomendaciones oficiales antes del 12 de agosto y prevé que al día siguiente del eclipse los servicios de oftalmología de los hospitales catalanes puedan recibir consultas de personas con posibles lesiones oculares.