Astroquímica dulce: encuentran azúcar en la Vía Láctea

Un objeto con un nombre tan poco poético como G+0.693−0.027 reservaba un dulce descubrimiento a los astrofísicos. Así se denomina una nube molecular, es decir, una amplia región del cosmos, muy fría, llena de gas y de polvo. Es una especie de sala de bebés para estrellas y planetas, un vivero donde aparecen las semillas para renovar la presencia de estos elementos. G+0.693−0.027 se encuentra en la Vía Láctea, a unos 26.700 años luz de la Tierra.

En el año 2023, un equipo del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) de Madrid, junto con Shaoshan Zeng, del Laboratorio de Formación de Estrellas y Planetas de Wako, en Japón, detectó en esta nube, por primera vez, dos amidas, acetamida y trans-N-metilformamida, un hallazgo que, según explicaban, podía ser importante para estudiar "el origen químico de la vida". Se publicó en el Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Ahora, aquellos investigadores e investigadoras, con un equipo más amplio, han detectado en la misma nube eritrulosa, un azúcar de cuatro átomos de carbono, según explican en Nature Astronomy. Además, que la detección se haya producido por primera vez en el medio interestelar sugiere que este medio puede ser una fuente viable de hidratos de carbono para la síntesis prebiótica de ácidos nucleicos, "no solo en la Tierra primitiva sino en cualquier otro lugar del universo".

Los autores orientaron varios radiotelescopios hacia la nube, un objetivo especialmente interesante porque, además de amidas, ya se habían detectado numerosas moléculas orgánicas, entre ellas el glicolaldehído, un compuesto clave en la formación de azúcares. Para identificar nuevos compuestos, compararon las emisiones de radio captadas por los radiotelescopios con los espectros característicos de diferentes moléculas. Esta técnica permite determinar si una molécula concreta está presente en la nube interestelar. Parece sencillo, pero el método requirió química computacional y simulaciones. Cuando los resultados para azúcares sencillos, de dos o tres átomos de carbono, fueron negativos, probaron con azúcares de cadena más larga. Y para la eritrulosa hubo coincidencia.

El papel de los azúcares en el origen de la vida

El descubrimiento sugiere que la eritrulosa pudo haberse formado en el cosmos antes de que surgiera el sistema solar. Habría quedado atrapada en cometas y asteroides y así habría llegado a la Tierra. Según los autores, durante el Bombardeo Pesado Tardío (Late Heavy Bombardment) o cataclismo lunar, un evento hipotético que debió producirse hace entre 4.100 y 3.800 millones de años, donde nuestro planeta habría recibido entre medio millón y 50 millones de toneladas de eritrulosa. Un buen endulzamiento que habría jugado un papel importante en la posterior aparición de biomoléculas y, finalmente, de la vida en la Tierra.

La eritrulosa tiene propiedades muy curiosas, más allá de haber podido favorecer la aparición de ácidos nucleicos. La eritrulosa tiene propiedades muy curiosas, más allá de haber podido favorecer la aparición de ácidos nucleicos. Se utiliza en algunos cosméticos autobronceadores, que permiten oscurecer la piel sin necesidad de exponerse al Sol. Habitualmente se presenta con dihidroxiacetona y esta combinación provoca una reacción con las proteínas de las capas más externas de la piel. Es un proceso similar a la reacción de Maillard.

A pesar de su nombre, no se trata de una sola, sino de un conjunto de reacciones químicas que empezó a estudiar el químico y médico francés Louis-Camille Maillard la segunda década del siglo XX. Es bien conocida por los interesados en la relación entre la química y la cocina, porque es la responsable del color oscuro y tostado y del aroma característico que adquieren muchos alimentos. En el caso de los autobronceadores, sin embargo, el resultado es el oscurecimiento temporal de la piel. La eritrulosa está autorizada para su uso en productos cosméticos en Europa, pero no en Estados Unidos. Este descubrimiento, pues, ha dado un poco más de color a la astroquímica y a la búsqueda de cómo se originó la vida. Este azúcar también se encuentra en pequeñas cantidades en frutos como las frambuesas. Así, alguien que coma y quiera impresionar puede decir que está probando una nube molecular o la química prebiótica. Pero cuidado, que las metáforas pueden ser muy bonitas y útiles, pero una exageración y un exceso de azúcar las puede volver empalagosas.