Las 43 bajas independentistas del golpe de estado del 19 de julio de 1936 que la historia dejó en la sombra

Noventa años después del alzamiento militar del 18 de julio de 1936, la Fundació Reeixida quiere recuperar un episodio que considera insuficientemente explicado: la participación de los militantes independentistas de Estat Català en la resistencia armada contra los militares sublevados en Barcelona. El golpe de Estado se inició el 18 de julio, pero en la capital catalana el grueso de los combates tuvo lugar al día siguiente. Durante aquella jornada, militares de la cuarta región militar salieron de los cuarteles con el objetivo de ocupar las principales arterias y los puntos estratégicos de la ciudad. Ante ellos encontraron fuerzas de orden público leales a la Generalitat y a la República, militantes obreros, anarquistas, comunistas, republicanos y también independentistas.

Este último grupo es el que Reeixida quiere volver a situar dentro del relato de los hechos. La fundación sostiene que los militantes de Estat Català sufrieron 43 bajas entre muertos y heridos durante los combates y los enfrentamientos posteriores contra el fascismo. "Los independentistas se ve que no estábamos. Como mínimo en la universidad no te lo explican, ¿no? Y en las grandes cabeceras de periódicos tampoco salimos", afirma Oriol Falguera, presidente de la Fundació Reeixida. Según Falguera, el objetivo de la campaña es demostrar que el independentismo catalán organizado reaccionó desde el primer momento contra el golpe militar.

De la plaza Universitat al Hotel Colón

La documentación facilitada por la fundación sitúa el inicio de la actuación de los militantes de Estat Català en el centro de Barcelona. Miembros del Comité Central del partido, entre los que se encontraban Jaume Cornudella y Josep Dencàs, salieron de la sede de la organización, situada en el número 591 de la Gran Via de les Corts Catalanes, y se encontraron con militares sublevados que tomaban posiciones en la plaza Universitat.

El primer contacto desembocó en un tiroteo. Los militantes independentistas se retiraron por la calle de Muntaner, donde coincidieron con un camión de guardias de asalto que se desplegaba por el centro de la ciudad. Después de alertarles de la presencia de los insurrectos, los dos grupos se reorganizaron y empezaron a combatir juntos.

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Portada del Diari de Barcelona, entonces portavoz de Estat Català, con una imagen de hombres armados y el lema "¡Muera el fascismo!!".

A partir de aquel momento, los miembros de Estat Català participaron en diversos puntos de la batalla urbana: la plaza de Catalunya, la Maison Dorée y el Hotel Colón, convertidos en reductos de los militares sublevados. También intervinieron en la entrada a Capitanía y en la toma de la Maestranza de Artillería, donde, según la documentación aportada, sufrieron varias bajas.

El periodista y militante nacionalista Manuel Cruells, que procedía de Nosaltres Sols!, dejó testimonio de la presencia independentista en las calles: "Los grupos nacionalistas más intransigentes no dudaron en absoluto en ponerse al lado del Govern autónomo catalán. Fue una reacción instantánea, instintiva y completamente lógica". Cruells explicaba que había visto a militantes del Partit Nacionalista Català y de Nosaltres Sols! combatiendo al lado de las fuerzas de orden público en la Via Laietana. También describió un grupo comandado por Josep Dencàs que participaba en los combates contra los militares parapetados en el Hotel Colón.

Según su crónica, Dencàs pidió una ametralladora a un oficial de la Guardia Civil, pero este solo le entregó un fusil. "Dencàs se resignó, y cogió el fusil y como los demás se puso a disparar, parapetado, contra el Hotel Colón", escribió Cruells.

Una fotografía de Agustí Centelles publicada posteriormente por el Diari de Barcelona mostraba al menos una docena de militantes armados de Estat Català, con Dencàs en el centro, después de la rendición del reducto.

Un independentismo recién reunificado

Los militantes que salieron a la calle el 19 de julio procedían de un espacio político que se había reorganizado solo unas semanas antes. El asesinato de los hermanos Miquel y Josep Badia, el 28 de abril de 1936, había provocado una fuerte conmoción dentro del independentismo.

Los días 21 y 24 de mayo, sectores procedentes de las Joventuts d’Esquerra Republicana-Estat Català, Nosaltres Sols!, el Partit Nacionalista Català, Palestra y otras organizaciones se reunificaron bajo las siglas históricas de Estat Català. Josep Dencàs quedó al frente de la formación.

Una parte de aquellos militantes tenía experiencia organizativa, formación física o preparación para actuar en situaciones de violencia política. Falguera considera que esta estructura explica la rapidez con la que se movilizaron ante los militares sublevados.

"La gente que estaba entrenada para hacer frente a los fachas, de verdad, pues éramos los independentistas catalanes", asegura el presidente de Reeixida. La fundación defiende que aquella participación no fue un hecho improvisado o anecdótico, sino la continuación de un independentismo que se consideraba republicano y opuesto a cualquier proyecto totalitario.

Las contradicciones de Josep Dencàs

La figura de Josep Dencàs sigue siendo una de las más controvertidas del catalanismo republicano. Médico de profesión, diputado, consejero de Sanidad y posteriormente de Gobernación, había tenido un papel central en la organización de las JEREC y en los preparativos de los Hechos del Seis de Octubre de 1934.

La uniformidad, la disciplina, los desfiles y los métodos contundentes de algunos sectores de las JEREC alimentaron las acusaciones de fascismo contra Dencàs. Episodios como el asalto a la imprenta donde se editaba el semanario satírico El Be Negre reforzaron esta imagen, que le acompañó durante décadas.

La biografía elaborada por el historiador Fermí Rubiralta, sin embargo, presenta un personaje más complejo. Dencàs había desarrollado políticas sociales como consejero, había trabajado para modernizar los servicios policiales y defendía un independentismo gradual que no renunciaba a una eventual ruptura insurreccional.

El 19 de julio de 1936 salió personalmente a la calle y combatió el golpe militar. Más adelante, según la misma biografía, colaboró con la resistencia contra el nazismo en Francia. Estas actuaciones son utilizadas por Reeixida para cuestionar la identificación automática de Dencàs y del conjunto de Estat Català con el fascismo.

Pocos días después de los combates, el 2 de agosto de 1936, Dencàs abandonó Catalunya con su familia, amenazada por la FAI. La dirección de Estat Català interpretó su marcha como una deserción y lo expulsó. Después de un largo exilio en Francia, se instaló en Tánger, donde volvió a ejercer la medicina hasta su muerte, en 1966.

Una cifra pendiente de reconstruir

Los documentos históricos aportados por Reeixida plantean una cuestión que todavía requiere investigación. Un anuncio publicado el 30 de julio de 1936 en el Diari de Barcelona, que había quedado bajo el control de Estat Català, proclamaba en grandes caracteres: "¡43 muertos! Esta es la contribución de Estat Català al movimiento antifascista".

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Página del Diari de Barcelona del 30 de julio de 1936, que atribuía a Estat Català 43 muertos en la lucha contra el alzamiento fascista.

La campaña actual de la fundación, en cambio, habla de 43 bajas "entre muertos y heridos". La documentación facilitada no permite determinar por sí sola si los 43 casos fueron inicialmente presentados como muertos por razones propagandísticas, si la cifra incluía heridos o si fue revisada posteriormente. Reeixida trabaja ahora para identificar individualmente a todas las personas incluidas en aquel recuento.

El cartel de la campaña recoge, de momento, diecisiete nombres: Eliseu Albalat i Montornès, Marià Bosch i Montserrat, Rafael Capdevila i Compte, Ovidi Comelles i Pons, Enric Fontbernat i Verdaguer, Artur Fontrodona i Fontrodona, Jaume Fort i Farré, Joan Fuster i Segú, Enric Giralt i Gasol, Lluís Mitjavila Casas, Enric Manzano i Carretero, Jaume Morell i Solé, Joan Pecú i Torelló, Lluís Rius, Josep Rossinyol i Casals, Antoni Segalés i Soteras y Joan Manel Soto i Serrano.

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Cartel de la Fundació Reeixida con los nombres de 17 militantes de Estat Català y un llamamiento para localizar a sus familiares.

Detrás de estos nombres, la fundación espera encontrar hijos, nietos, sobrinos y otros descendientes que puedan aportar fotografías, documentos y recuerdos familiares. El objetivo es pasar de una cifra impresa en un diario de guerra a las historias personales de los hombres que salieron a la calle aquel julio. "Lo que no hace nuestro gobierno, lo hacemos nosotros. Sería así de simple", afirma Falguera.

Del archivo a las familias

La búsqueda forma parte del trabajo de memoria nacional que Reeixida desarrolla en torno a personas y movimientos independentistas. Durante las próximas semanas, la fundación prevé intensificar los llamamientos públicos para localizar a las familias de los combatientes.

La iniciativa culminará la última semana de octubre con la presentación del libro Voluntaris d’estel i enclusa. Les Milícies Antifeixistes d’Estat Català (1936-1939), de Ferran Dalmau y publicado por Editorial Base. La obra seguirá la trayectoria de estos militantes desde los combates de julio de 1936 hasta la formación de las últimas unidades militares catalanas durante la Guerra Civil.

Noventa años después, la reivindicación de Reeixida no pretende negar el papel determinante de las organizaciones obreras y republicanas en la derrota del golpe en Barcelona, sino incorporar al relato a un grupo que también tomó las armas y que, según la fundación, ha quedado al margen de la memoria pública.

Falguera resume así el mensaje que quieren transmitir: "El independentismo es antitotalitarismo. Queremos democracia, ahora y siempre".