La exposición a ciertos químicos, los llamados disruptores endocrinos –que se usan para la fabricación de multitud de productos que forman parte del día a día, desde un tupper a un champú– que alteran el sistema endocrino, podría elevar el riesgo de cáncer de mama. Es una cuestión que lleva mucho tiempo bajo estudio, porque para algunos de estos químicos la evidencia es limitada.

Ahora, una nueva y amplia revisión de diferentes estudios al respecto realizada por investigadores de las universidades de Hong Kong y el este de Finlandia y publicada en la revista Critical Reviews in Food Science and Nutrition y que lleva por título Endocrine disrupting chemicals and breast cancer: a systematic review of epidemiological studies (Sustancias químicas disruptoras endocrinas y cáncer de mama: una revisión sistemática de estudios epidemiológicos)

Los disruptores endocrinos pueden interferir con el sistema hormonal del cuerpo y provienen de una variedad de fuentes, incluidos pesticidas, plastificantes y otros productos químicos industriales y farmacéuticos, así como fuentes naturales. También estamos expuestos a ellos a través de los alimentos, agua potable, el contacto con la piel y el aire.

Según la revisión, el pesticida DDT, actualmente prohibido en muchos países, es uno de los disruptores más estudiados en relación con el riesgo de cáncer de mama. De 43 estudios epidemiológicos, once concluyen con una asociación positiva entre este producto o sus metabolitos en la incidencia de lípidos, suero o plasma y cáncer de mama. Nueve informaron niveles más altos de DDT entre las mujeres con cáncer de mama que entre los controles. En algunos estudios de esta revisión, este pesticida se relacionó con el cáncer de mama con estrógeno positivo o la asociación con el riesgo de cáncer de mama dependió del genotipo.

Los bifenilos policlorados, PCB, son otro gran grupo de compuestos que antes se usaban mucho en dispositivos eléctricos, revestimientos de superficies y otros fines. La revisión de 50 estudios encontró que la asociación entre el total de PCB y el riesgo de cáncer de mama es inconsistente. Sin embargo, 19 estudios relacionaron ciertos PCB con una mayor incidencia de cáncer de mama. Al igual que la DTT, los PCB se acumulan en el tejido adiposo y en la cadena alimentaria y pueden excretarse en la leche materna.

Son numerosos los estudios que han demostrado la relación entre determinados disruptores endocrinos y el cáncer de mama

El ácido perfluorooctanoide (PFOA) que se encuentra en algunos envases de alimentos y utensilios de cocina se relacionó con el riesgo de cáncer de mama en tres de cada cinco estudios epidemiológicos. Algunos estudios encontraron una asociación entre el riesgo de cáncer y ciertos genotipos tanto para PCB como para PFOA.

El DDT, los PCB y los PFOA son sustancias COP, contaminantes orgánicos persistentes, cuyo uso está estrictamente regulado. El DDT y los PCB son sustancias COP antiguas y sus niveles en el medio ambiente están disminuyendo. El PFOA es una sustancia POP más nueva.

También se analizó el impacto de los fitoestrógenos, estrógenos vegetales naturales que se puede encontrar por ejemplo, en productos de soja. La revisión incluyó 29 estudios epidemiológicos centrados en el fitoestrógeno genisteína, 18 de los cuales la relacionaron con un menor riesgo de cáncer de mama, aunque algunos solo en ciertos grupos de edad o poblaciones.

Según la revisión, cuatro de seis estudios relacionaron los ftalatos con un mayor riesgo de cáncer de mama. El Bisfenol A se relacionó con tumores más agresivos en un estudio, pero otros dos estudios epidemiológicos no encontraron ningún vínculo con el cáncer de mama. Sobre los parabenos, conservantes comunes en alimentos y productos cosméticos que también se consideran posibles disruptores endocrinos, existe un único estudio epidemiológico sobre el tema que concluye que existe un vínculo entre la exposición a los mismos, el riesgo de cáncer de mama y la mortalidad después del cáncer de mama.