El uso de la hidroxicloroquina como medida de profilaxis para prevenir la Covid-19 ha sido "fuertemente" desaconsejado por un grupo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ese fármaco ha dejado de ser "una prioridad de investigación" y los recursos deberían centrarse en otros más prometedores para prevenir la enfermedad, según un artículo que publica British Medical Journal (BMJ) y elaborado por expertos internacionales del Grupo de Desarrollo de Directrices de la OMS.

 

 

La "firme recomendación" emitida por los expertos se basa en "pruebas de alta certeza" procedentes de seis ensayos controlados aleatorios con más de 6.000 participantes, con y sin exposición conocida a una persona infectada por el SARS-Cov-2. La OMS ya anunció en junio de 2020 el fin definitivo de los ensayos clínicos con hidroxicloroquina en el tratamiento de pacientes con la Covid-19, dos días después de que se revocara su uso en Estados Unidos, uno de los países que más había apostado por este fármaco. La OMS ya detuvo a finales de mayo y primeros de junio los ensayos con hidroxicloroquina, tras publicarse un estudio en la revista 'The Lancet' que advertía de un aumento en la mortalidad de pacientes tratados con este fármaco, pero los reanudó después de que tres de los cuatro autores del artículo se retractaran.

Pruebas de alta certeza

La hidroxicloroquina, según lo que los expertos califican pruebas de alta certeza, "no tuvo un efecto significativo sobre la muerte y el ingreso en el hospital".

Además, las pruebas de certeza moderada mostraron que este fármaco "no tuvo un efecto significativo" sobre la infección por Covid-19 confirmada en el laboratorio y "probablemente aumenta el riesgo de efectos adversos".

Esta directriz se aplica a todos los individuos que no tienen Covid-19, independientemente de su exposición a una persona con infección por la enfermedad.

“Directriz viva”

La recomendación de hoy es la primera versión de una "directriz viva" sobre los medicamentos para prevenir la Covid-19, desarrollada por la OMS, con el objetivo de proporcionar "una orientación fiable" sobre la gestión de la enfermedad y ayudar a los médicos a tomar mejores decisiones con sus pacientes.

Las directrices vivas son útiles en áreas de investigación que evolucionan rápidamente, como la Covid-19, porque permiten a los investigadores actualizar los resúmenes de evidencia previamente examinados y revisados por otros científicos, explica el BMJ.

El uso de la hidroxicloroquina fue propuesto al inicio de la pandemia para tratar a pacientes de coronavirus, pero el pasado junio la OMS anunció el fin definitivo de los ensayos clínicos, tras demostrar varias investigaciones que no reducía la mortalidad. Ahora desaconseja también su uso para prevenirla.