Actuar sobre la proteína tau (un componente de las neuronas) puede ayudar a ralentizar la progresión del Alzheimer en sus fases iniciales. Así lo ha descubierto un nuevo estudio científico internacional con participación catalana a través del Ace Alzheimer Center Barcelona, lo que supone una novedad muy importante en la investigación sobre esta enfermedad neurodegenerativa, ya que abre una posible vía hacia nuevos tratamientos. Los nuevos resultados apuntan así a la terapia experimental 'diranersen' (BIIB080), diseñada por la biotecnológica Biogen para reducir la producción de esta proteína vinculada al deterioro cognitivo. Según han explicado los investigadores, se ha observado una reducción "significativa y sostenida" de la proteína tau en el cerebro de los pacientes. También un freno en su deterioro cognitivo y funcional. Se trata de una novedad muy importante en la investigación sobre esta enfermedad, que tienen diagnosticada más de 40.000 catalanes y afecta sobre todo a las mujeres. Así, el tratamiento pasaría de centrarse en la acumulación de la proteína beta-amiloide, que es el foco de los fármacos que se utilizan actualmente, a hacerlo en la proteína tau.
Según ha explicado Xavier Morató, director adjunto de la Unidad de Ensayos Clínicos de Ace, el centro catalán que ha incorporado 8 de los 416 pacientes que han participado en el estudio, participando de este tipo de estudios, se permite a los pacientes acceder de forma temprana a terapias innovadoras y, al mismo tiempo, contribuir al avance científico. En palabras de la directora médica del ente, Mercè Boada, los resultados son una "noticia esperanzadora" pero ha pedido prudencia hasta que no haya más datos.
Can Ruti estudia una nueva técnica
En junio, el hospital Can Ruti de Badalona anunció que se estaba estudiando una nueva vía terapéutica para combatir los síntomas del Alzheimer, como la pérdida de memoria o la desorientación. Se trata de la derivación linfaticovenosa cervical en pacientes en fase leve, evaluando su seguridad y su potencial para frenar los síntomas y mejorar la función cerebral. Josep Maria Mòdol, gerente del hospital, explicaba que la investigación podría llegar a "cuestionar los límites de la medicina actual", aunque, de momento, no tienen resultados. El estudio busca "frenar la progresión" de la neurodegeneración a partir de la potenciación del sistema linfático, uno de los mecanismos que tiene el propio cerebro para "limpiar" las proteínas tóxicas, como la beta-amiloide. La hipótesis es que la mejora del drenaje linfático puede contribuir a reducir la acumulación de beta amiloide y proteína tau (asociadas al deterioro cognitivo), en tanto que la conexión entre el sistema linfático y los ganglios linfáticos cervicales es una "vía directa" para la eliminación del líquido cefalorraquídeo y los residuos del cerebro.