¿Beber “mucha” agua protege los riñones? Qué dice realmente la ciencia

Beber agua es una de las recomendaciones más repetidas cuando hablamos de salud renal. Pero ¿es cierto que cuanto más bebemos, mejor funcionan los riñones? ¿O estamos ante un mito muy extendido?

El Dr. Ahmed-Omar Ibrik Ibrik, facultativo especialista en Nefrología del Hospital Quirónsalud El Vallès, pone matices importantes a esta creencia: “En personas sanas no hay evidencia sólida de que beber mucha agua por encima de la sed mejore la función renal o prevenga la enfermedad renal”.

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Dr. Ahmed-Omar Ibrik Ibrik

¿Beber mucha agua mejora los riñones?

La idea de que hay que “forzar” la hidratación para limpiar o proteger los riñones no está respaldada por la evidencia científica. Los riñones ya realizan de forma natural la función de filtrar la sangre y regular el equilibrio de líquidos del organismo. Beber más agua no potencia este mecanismo.

Según el especialista, el efecto real del exceso de agua es más simple: aumenta el volumen de orina y diluye su concentración, pero no “depura” el organismo ni mejora la función renal en personas sanas.

¿Cuánta agua es realmente necesaria?

No existe una cifra única válida para todo el mundo. La hidratación adecuada es aquella que mantiene el equilibrio del organismo y evita tanto la deshidratación como el exceso de líquidos.

El Dr. Ibrik lo resume así: “Suficiente es la ingesta que evita la deshidratación y mantiene una hidratación estable”.

Esta necesidad varía en función de factores como:

  • el calor ambiental
  • el ejercicio físico
  • la fiebre o enfermedades digestivas
  • el peso corporal
  • o la presencia de patologías

Como referencia general, en adultos sanos se suele situar alrededor de 2 litros diarios en mujeres y 2,5 litros en hombres (incluyendo agua, otras bebidas y alimentos).

¿“Desintoxica” el organismo beber más agua?

Es uno de los mitos más extendidos.

El Dr. Ibrik es claro: “Los riñones ya limpian la sangre continuamente; beber más agua solo diluye la orina”. Es decir, el concepto de “detox renal” no existe como tal en personas sanas. Los riñones no necesitan ser “limpiados” con un consumo elevado de agua.

¿Cuándo sí es útil aumentar la ingesta de agua?

Hay situaciones concretas donde sí hay evidencia de beneficio claro: la prevención de los cálculos renales.

En estos casos, aumentar el volumen de orina ayuda a evitar la formación de cristales que pueden dar lugar a piedras en el riñón.

Por eso, en pacientes con antecedentes de litiasis, el objetivo no es “beber más”, sino conseguir una diuresis suficiente, generalmente superior a 2–2,5 litros diarios.

¿Se puede beber demasiada agua?

Sí, y no es un detalle menor. Un consumo excesivo puede provocar hiponatremia, una alteración en la que el sodio en sangre se diluye por exceso de agua.

“En casos graves puede causar cefalea, náuseas, confusión e incluso convulsiones”, advierte el nefrólogo. Es una situación poco frecuente, pero potencialmente seria, sobre todo en personas con factores de riesgo.

¿El color de la orina es un buen indicador?

Aunque popularmente se utiliza como referencia, no es un método fiable para evaluar la hidratación en todos los casos.

El especialista señala que el color de la orina puede orientar de forma general, pero no es un marcador clínico preciso para controlar el estado de hidratación.

¿El café o el té deshidratan?

No. Estas bebidas también contribuyen a la ingesta total de líquidos. Sin embargo, los expertos recomiendan priorizar el agua como principal fuente de hidratación y moderar el consumo de bebidas azucaradas.

Hidratación y enfermedad renal: no hay reglas universales

En pacientes con enfermedad renal crónica, las recomendaciones cambian completamente según el estadio de la enfermedad.

En fases moderadas puede mantenerse una hidratación normal o incluso algo aumentada, mientras que en fases avanzadas puede ser necesario restringir líquidos para evitar sobrecarga. “En estos casos, es fundamental evitar tanto el exceso como el déficit de agua”, subraya el especialista.

Entonces, ¿cuál es la conclusión?

La idea de que “cuanta más agua, mejor para los riñones” es, en parte, un mito simplificado. El mensaje de los nefrólogos es más equilibrado: no se trata de beber grandes cantidades, sino de mantener una hidratación adecuada a cada situación.

Como resume el Dr. Ibrik: “Lo importante no es forzar el agua, sino mantener un equilibrio adaptado a cada persona y a sus necesidades reales”.