El excomisario José Manuel Villarejo ha acusado este lunes al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy de haberse aprovechado del caso Kitchen para "trincar" información que tuviera el extesorero del PP Luis Bárcenas y que le pudiera afectar. Ha sido durante su declaración como acusado durante el juicio en la Audiencia Nacional de esta trama del Ministerio del Interior para espiar a Bárcenas y eliminar así algunas pruebas del caso Gürtel. Según Villarejo, el entonces líder de los populares utilizó esta operación —que ha calificado de "correcta" y "oficial"— en beneficio propio. El excomisario ha opinado que el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz así como el resto de personajes principales de la trama fueron "engañados por el ingenio del señor Rajoy, que lo resuelve todo con Cardhu (whisky)". Antes de él ha declarado también como acusado el ex director adjunto operativo (DAO) de la policía española Eugenio Pino. Ha aseverado que la Kitchen era sencillamente una "operación de inteligencia" para seguir la pista del dinero que Luis Bárcenas pudiera tener escondido en 2013 en cuentas bancarias en Suiza.
Villarejo, para quien la Fiscalía pide 19 años de prisión por participar en una operación parapolicial, ha explicado cómo la trama le encargó captar como colaborador a Sergio Ríos, chófer de Bárcenas. Ha relatado que fue a través del entonces director general de la policía española, Ignacio Cosidó, y del exdirector adjunto operativo (DAO) Eugenio Pino, ante el temor de que Bárcenas tuviera información relevante para "altas instancias" del Estado, y ha indicado que se podría tratar del rey emérito, Juan Carlos I. De hecho, ha asegurado que el Gobierno y el monarca orquestaron más tarde una operación para "destruirlo" porque "era un testigo molesto".
Durante el interrogatorio de la Fiscalía, Villarejo, igual que Pino, ha sostenido que la operación tenía inicialmente un objetivo legítimo: localizar posibles bienes de Bárcenas en el extranjero. Ahora bien, ha asegurado que con el tiempo ha llegado a la conclusión de que Rajoy lo aprovechó para obtener cualquier información que lo pudiera comprometer personalmente. También ha negado haber informado directamente a Fernández Díaz sobre los detalles de la trama, aunque ha admitido que sí trasladó algunas informaciones a Martínez, especialmente sobre la captación de Sergio Ríos como confidente policial.
Villarejo ha reiterado que existía una preocupación especial por parte del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre la documentación que podía conservar Bárcenas. Según ha relatado, fuentes del entorno del extesorero del PP le habían explicado que él "lo grababa todo", incluso con una pluma grabadora. El excomisario ha asegurado que Bárcenas podía disponer tanto de material comprometido para Rajoy como de información relativa a contactos internacionales y movimientos económicos, hecho que explicaría el interés en recuperar un dispositivo de almacenamiento con grabaciones.
La versión de Villarejo sobre el origen del caso Kitchen
El excomisario ha insistido en que la preocupación sobre la información que podría tener Bárcenas en su poder no se limitaba a la dirección del PP, sino que afectaba también a otras esferas del Estado que podían verse afectadas por la información que conservaba Bárcenas. Finalmente, ha explicado el origen del nombre con el que internamente identificaba la operación. Según ha relatado, la idea era "llegar hasta el fondo de la cocina" de Bárcenas, es decir, conocer el origen de sus informaciones y las personas que le proporcionaban documentación. Por este motivo bautizó sus fuentes con nombres como "cocinero 1" o "cocinero 2".
Pino dice que la Kitchen fue una "operación de inteligencia" para seguir el dinero de Bárcenas en Suiza
Por su parte, el ex director adjunto operativo (DAO) de la policía española Eugenio Pino ha defendido que la Kitchen fue solamente una "operación de inteligencia" para seguir la pista del dinero que Bárcenas pudiera tener escondido en 2013 en cuentas bancarias en Suiza. A preguntas de su abogado, ha detallado que en 2013 le llegó una información sobre la posibilidad de que el chófer del tesorero del PP hubiera sido "propuesto" para ir a Suiza en coche para "coger un dinero" de su jefe. Según su versión, fue a partir de entonces que Villarejo se hizo "cargo del asunto" de captar al chófer como colaborador. Pino ha admitido que autorizó pagos de fondos reservados a Ríos porque "no tenía trabajo ni dinero" ante la entrada en prisión provisional de Bárcenas en el marco del caso Gürtel. "Es un colaborador, le tenemos que pagar algo", ha agregado.
Pino ha relatado que autorizó la contraprestación de 2.000 euros al mes para el confidente, que era lo que "se pagaba por esas cosas" y que era Villarejo quien se encargaba de llevar a cabo los pagos. El exDAO ha negado que el comisario Enrique García Castaño, que llegó a estar investigado pero para quien se archivó la causa por motivos médicos, y Villarejo hubiesen realizado algún tipo de actuación irregular o ilícita en relación a esta supuesta operación de inteligencia. De la misma forma, ha negado haber informado al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz ni a su 'número dos', el ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez —ambos también acusados en el juicio— sobre vigilancias policiales realizadas a la esposa de Bárcenas, Rosalía Iglesias.