El desfile militar del Día de la Hispanidad ha sido accidentado para Pedro Sánchez, que ha sido recibido con una regañada. Pero también lo ha sido para los propios militares. El momento de la jornada lo ha protagonizado, tan sólo empezar el acto institucional en el Paseo de la Castellana, el paracaidista que bajaba con una gran bandera española. Ha sufrido un golpe de viento y ha acabado enganchado a una farola, contra la que ha chocado. Ha salido sin rasguños.

El inicio de la parada militar lo marca el descenso desde 1.500 metros de altura de dos paracaidistas del Ejército de Tierra, uno de ellos ejerciendo de guía y el segundo portando la bandera española, con la que debería haber caído justo enfrente de la tribuna de autoridades en la que se sitúan los Reyes y sus dos hijas acompañados por las más altas autoridades del Estado y militares.

Sin embargo, a pocos metros de tocar el suelo, el cabo primero Luis Fernando Pozo Dionisio se ha quedado enganchado de una farola sobre una grada situada a la derecha de la de autoridades, donde se encuentran los principales líderes políticos y otras autoridades civiles y militares.

El paracaidista ha quedado colgando de la farola durante unos minutos hasta que ha sido rescatado por un VAMTAC del Ejército de Tierra, un vehículo ligero dotado con una cesta-grúa. Pese a que en suelo le estaban esperando los servicios médicos, el militar ha descendido por su propio pie y sin lesiones aparentes arropado por los aplausos del público cercano.

Fuentes del Ministerio de Defensa han informado de que el cabo primero se encuentra en perfectas condiciones tras pasar reconocimiento médico.

Al final del acto, los reyes y Pedro Sánchez se han interesado por su estado y le han dado ánimos mientras él se mostraba visiblemente emocionado:

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