La muerte de Maricarmen, la vecina madrileña de 87 que fue desahuciada en septiembre, ha tenido un fuerte impacto sobre el tablero político. Sobre todo en Madrid, donde su caso provocó una ola de movilización social, la convalidación de los dos decretos de vivienda por parte del Gobierno, unos textos que cayeron en el Congreso con el no de PP, Vox y Junts. Desde un primer momento, los partidos de izquierdas madrileños han convertido el caso de Maricarmen en un emblema contra la gestión de la crisis de la vivienda por parte del PP, tanto en el conjunto de la comunidad con Isabel Díaz Ayuso, como en la capital española, con José Luis Martínez Almeida. Ninguna de las dos instituciones ha aceptado hacer un minuto de silencio y el pleno en la Asamblea de Madrid ha estado marcado por la trifulca política a raíz de la muerte de la señora. Un pleno que ha empezado con sesenta segundos de aplausos por parte de los partidos de izquierdas, mientras los diputados de PP y Vox se quedaban de brazos cruzados.
"En las calles de Madrid no habrá paz", ha advertido la portavoz de Más Madrid en la Asamblea de la Comunidad, Manuel Bergerot, en referencia a la movilización ciudadana para denunciar lo que consideran un "asesinato". En este sentido, la portavoz ha insistido en la responsabilidad del gobierno de Ayuso en estos desahucios, reprochándole sus burlas sobre la señora. Poco después de que Maricarmen fuera desahuciada y trasladada al hospital donde finalmente ha fallecido, Ayuso ironizó con su situación. Uno de los elementos que preocupaban más de la situación de la vecina madrileña era que había sido desahuciada a los 87 años y la presidenta de la Comunidad de Madrid no dudó en bromear: "Que me avisen a partir de qué edad tengo que dejar de pagar, y, tal vez en la próxima manifestación de las inquilinas me apunto". Todo ello, en medio de la polémica por el ático comprado por la Comunidad de Madrid para que la presidenta lo pudiera usar como oficina. Ante estas palabras, el principal partido de la oposición ha regañado a Ayuso por haberse "reído" de la situación de una persona vulnerable.
Las críticas a Ayuso también han salido de la bancada del PSOE. "Maricarmen no habría muerto igual. Sin la codicia de los fondos buitre, habría pasado sus últimos días en paz y no con angustia. Por mucho que ahora intente cambiar la conversación al voto por correo, no lo conseguirá. Nada tapa el aticazo o el voto en contra de su partido a decretos que imposibilitan el desahucio a personas vulnerables o que se pueda subir la renta del alquiler tanto como se quiera. El drama de la vivienda tiene rostros. Uno de ellos nos dejó ayer. Pero los buitres también, y es el suyo", ha acusado Mar Espinar, portavoz de los socialistas madrileños a la baronesa popular.
"¿Me está amenazando?"
Ayuso, sin embargo, como si oyera llover ante esta retahíla de reproches por su actitud en el caso Maricarmen y el posicionamiento del PP en el drama de la vivienda. Eso sí, después de que Bergerot planteara que "en las calles de Madrid no habrá paz", la presidenta ha saltado de la silla. "¿Me está amenazando?", le ha preguntado directamente, antes de reprochar a Más Madrid tener más cara que espalda después de años formando parte del Gobierno. "Podrán quemar lo que quieran, pero no podrán quemar la voluntad de los madrileños, gente trabajadora, esforzada y obrera". "Ustedes pueden hacer llamamientos a la revolución y a quemar en las calles. La gente sabe que se tiene que pelear para ir a cotizar y les están negando la posibilidad de ir a trabajar cuando, de manera ilegal, acampan y ocupan espacios públicos", ha manifestado Ayuso en referencia a la acampada en la Puerta del Sol.