La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, no se ha hecho esperar demasiado. Al mismo tiempo que desde la sede del PP, el presidente del partido, Alberto Núñez Feijóo, valoraba la convocatoria electoral, la líder madrileña ha advertido durante su intervención en un desayuno informativo sobre el riesgo de pucherazos en la campaña del 29N. De manera particular, se ha referido al voto por correo y ha asegurado que pide a todo el mundo que "ni se les ocurra votar por correo". Ayuso ha pronosticado que esta será la campaña "más sucia y desmesurada" porque, según ha asegurado, "irán con todo".
La presidenta madrileña se ha referido de manera particular al caso de la Comunidad de Madrid, que en estos comicios tendrá siete escaños más en juego, tres de los cuales a causa del impacto de la regularización de migrantes; y ha insistido en acusar al PSOE de intentar manipular el censo a través de la ley de nietos.
"Evidentemente, no se meterá la mano en una urna", ha asegurado Ayuso, quien ha argumentado que, con la ley de nietos, si el elector no elige a qué circunscripción se quiere apuntar, el gobierno del PSOE puede asignarle "a dedo" e inscribirlos en circunscripciones en las que le falta un puñado de votos. En este sentido, ha explicado que en la memoria del recuento de voto de los últimos comicios, le faltaban 30 votos en León para conseguir un escaño a la izquierda o 20 en Soria para el escaño del PSOE.
"Que tengamos estas dudas nos demuestra hasta dónde ha llegado España", ha lamentado Ayuso, quien ha subrayado que "hasta ahora" el Estado español tenía un sistema con garantías como pocos lugares del mundo. La conclusión, según el discurso de Ayuso, és que el PP está muy pendiente de la posible “adulteración” de los censos electorales.
Sánchez, una "maldición"
Ayuso ha atribuido la convocatoria electoral a que Sánchez "ya no puede más" y le es imposible seguir por más tiempo con un gobierno que ha calificado de "farsa"; ha tachado a Sánchez de "cáncer que lo ha carcomido todo", el presidente "más amoral" que ha tenido España y, en definitiva, una "maldición", dado que, a su juicio, no ha promovido "ni una sola política de Estado a la altura de los tiempos", en un momento en que España necesita reformas estructurales.
Durante su intervención, ha acusado al secretario general del PSOE de abanderar una "ideología criminal y totalitaria" y haber hecho un "uso ostentoso del poder", en parte para "proteger a su familia y su entorno político directo de los casos de corrupción que, le guste o no, le están esperando en el juzgado".