El president, Quim Torra, ha advertido al jefe del ejecutivo español, Pedro Sánchez, que si quiere contar con el apoyo de los independentistas en el Congreso de los Diputados tendrá que plantear una propuesta clara y concreta "sobre cómo facilitar el ejercicio del derecho a la autodeterminación de Catalunya", y lo tendrá que hacer este mes, "antes de noviembre". "El margen del presidente Sánchez ha acabado", ha asegurado.

La exigencia de una respuesta del presidente español a la crisis catalana ha sido uno de los puntos que ha centrado los primeros minutos de la intervención de Torra en la primera jornada del debate de política general que se ha puesto en marcha este martes a las cuatro y media de la tarde. El jefe del ejecutivo catalán ha anunciado que hoy mismo enviará una carta a Sánchez emplazándolo a una reunión.

El debate se ha puesto en marcha al día siguiente del primer aniversario del 1-O y de las protestas registradas durante la jornada, de manera especial, en la manifestación independentista de Barcelona. El malestar ante la falta de concreción del compromiso independentista del Govern provocó un enfrentamiento entre Mossos y CDR en las puertas de la Cámara catalana.

Torra ha querido responder a este malestar marcando un plazo claro a la oferta de diálogo con el Estado. "Los ofrecemos abandonar la unilateralidad ejercida", ha asegurado Torra, que ha asegurado que el Govern no renunciará "nunca" al mandato del 1-O, pero estarían dispuestos a pactar un referéndum vinculante y acordado

El presidente ha exigido a Sánchez "compromisos valientes" y "basta de amenazas y vaguedades". "Hemos sido muy pacientes con el tripartito del 155, pero la paciencia no es infinita", ha asegurado antes de plantear lo que ha descrito como su nueva propuesta de "concreción y diálogo".

Si esta propuesta no llega antes del mes de noviembre, según Torra, "el independentismo no podrá garantizar ningún tipo de estabilidad en el Congreso de los diputados a Pedro Sánchez".

Autocrítica

Por lo que respecta a las protestas y los disturbios registrados al acabar la manifestación independentista del lunes con motivo del 1-O, Torra ha reclamado autocrítica seria y ha advertido que "el camino a la independencia no es este". "El 1 de octubre se hizo a cara descubierta porque en el ejercicio de la autodeterminación no tenemos nada que esconder", ha asegurado.

No obstante, tampoco ha rehuido la propia responsabilidad sobre la situación y ha reclamado más inteligencia política, responsabilidad y autocrítica por parte de todo el mundo. "Y nosotros los primeros, siempre que haga falta", ha admitido.

En este punto ha anunciado que el conseller de Interior, Miquel Buch, cuya dimisión exigían los manifestantes, comparecerá a petición propia ante el pleno para dar explicaciones sobre las cargas policiales del sábado.

Torra ha querido replicar la impaciencia de los CDR asegurado que su gobierno no esperará eternamente para implementar el mandato del 1-O y que, de hecho, no está esperando sino que avanza hacia el debate constituyente. En concreto, ha recordado iniciativas como el Foro social constituyente, la marcha por los derechos civiles y la oficina de derechos civiles y políticos que se ha puesto ya en marcha y ha anunciado que la Generalitat se personará en todas las causas abiertas por persecución contra el independentismo y la libertad de expresión.

Causa justa

La última concreción ha llegado, sin embargo, en el tramo final del discurso, cuando ha abordado el juicio del 1-O. "La legislatura está condicionada a la resolución que pueda tener las causas contra presos y exiliados. No podemos aceptar ninguna sentencia que no sea el archivo del caso y su absolución. ¿Piensan que el pueblo lo aceptará? ¿No reaccionará? ¿Que no lo haré yo o el gobierno?", ha interrogado.

El president ha explicado que "sobre la sentencia de los presos" se construirá una causa justa. Es decir, que "si condenan a los presos políticos y exiliados, el Estado español estará legitimando delante del mundo el derecho de Catalunya a devenir un Estado".

En esta situación, considera que su obligación será canalizar la respuesta de los catalanes a una sentencia que no será justicia sino una venganza inaceptable, por lo cual, si es condenatoria marcará el "punto inflexión y de no retorno de esta legislatura".

"Igual que con la unión de las instituciones, la ciudadanía y las organizaciones civiles fuimos capaces de llevar a Catalunya la autodeterminación en uno de los actos de desobediencia con respecto al Estado más importante de nuestra historia, esta misma unión convertirá el día de la sentencia en un nuevo día de la victoria", ha pronosticado

Para hacer eso posible, ha advertido que el independentismo tiene que ser fuerte, organizado, determinado y digno del momento, "sin miedo".

Con esta apelación ha cerrado su intervención. "No estamos aquí para administrar una autonomía ni para recrearnos en palabras, estamos aquí para hacer efectiva a la República catalana", ha remachado.