La tormenta sigue por el accidente de Urda: el PP y el Frente Amplio reiteran que quieren la cabeza de Puente

La tormenta política por el accidente de trenes en Urda no amaina durante este fin de semana. Las exigencias para que el ministro de Transportes, Óscar Puente, abandone el cargo se han reproducido este sábado. Tanto el PP como el Frente Amplio han exigido que el ministro responsable de la alta velocidad asuma sus responsabilidades por el accidente y no se enroque. El viernes Puente compareció ante la prensa donde afirmó que no tiene la intención de dimitir.

El vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras del PP, Juan Bravo, ha reclamado este sábado medidas drásticas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que este sábado ha asistido a la reunión de seguimiento y coordinación del accidente ferroviario. A través de una publicación en la red X este sábado, el dirigente popular ha advertido que el episodio no puede quedar reducido a una simple fatalidad ni saldarse con chivos expiatorios. Según Bravo, después de que el propio presidente del Gobierno calificara de inaceptables los siniestros de Adamuz y Urda, es imprescindible que se asuman responsabilidades reales, una inquietud que —ha asegurado— comparten plenamente los consejeros del ramo de las comunidades donde gobierna su partido.

Ante esta situación, la formación ha planteado una batería de propuestas encabezada por una auditoría técnica externa a toda la infraestructura estatal y el fortalecimiento de los departamentos de seguridad tanto en Renfe como en Adif. Asimismo, Bravo ha instado a esclarecer con celeridad los hechos de Urda, a poner bajo la lupa el corredor Madrid-Andalucía y a activar de manera inmediata un plan integral enfocado al mantenimiento preventivo y a la protección de las líneas.

Frente Amplio también presiona

Por su parte, el candidato del Frente Amplio en la Comunidad de Madrid, Emilio Delgado, ha reclamado la renuncia del ministro de Transportes, Óscar Puente, al considerar inaplazable la depuración de responsabilidades políticas por el siniestro ferroviario de Toledo. En declaraciones a la prensa desde Barcelona, Delgado ha remarcado que la salida del ministro es solo un primer paso, ya que el problema de fondo requiere inversiones estructurales de gran alcance y abordar el deterioro acumulado por los recortes del Partido Popular y un proceso de liberalización deficiente.

Después de expresar su pésame y apoyo a las víctimas, el dirigente ha calificado de inadmisible la concatenación de dos accidentes graves en un período tan breve. En este contexto, ha pedido un análisis riguroso de la red, alertando sobre la sobrecarga que sufren los trabajadores de Adif, que han visto cómo el volumen de circulaciones simultáneas se ha casi triplicado en este corredor al pasar de una quincena a cerca de cuarenta convoyes.

Delgado ha advertido que no se puede cargar el peso de los errores sobre las plantillas cuando el servicio arrastra años de desinversión y una apertura a la competencia que ha tensado al límite tanto las vías como el personal operativo. Por esta razón, ha insistido en que hay que ir más allá del relevo ministerial para emprender un plan de choque que amplíe los efectivos humanos, refuerce los recursos materiales y modernice el modelo ferroviario estatal.