Un 36,5% de los niños de Catalunya viven en riesgo de pobreza y exclusión social y la privación material y social severa afecta a un 13,4% de los niños. Y, sin embargo, solo un 11% de los hogares elegibles reciben el complemento de infancia del Ingreso Mínimo Vital. Esta es una de las conclusiones a las que llega el Informe Social de Catalunya 2025, que este martes se ha presentado en el Palau de la Generalitat, en un acto presidido por el president, Salvador Illa. Según este informe, garantizando una cobertura del 80% de estas ayudas, la pobreza infantil se reduciría 2,91 puntos porcentuales.
Las razones que explican este escaso nivel de cobertura ante una situación tan grave son el llamado non-take-up —es decir, personas que no acceden a las prestaciones a pesar de cumplir con los requisitos debido a barreras administrativas, informativas o de acceso— y "por un diseño que dificulta la compatibilidad con el trabajo".
La pobreza infantil crece seis puntos en 10 años
Esta dificultad de acceso afecta también a la Renta Garantizada de Ciudadanía, que solo llega al 15,9% de los hogares en riesgo de pobreza y al 35,4% de los de pobreza severa. Todo ello en un contexto en que un 24,8% de la población, más de dos millones de personas, se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Con todo, el informe subraya que el sistema de transferencias monetarias es clave para contener la pobreza, especialmente la severa; y que el sistema de protección social ayuda a contener las crisis y reduce la desigualdad un 30,9% del índice Gini, que mide la desigualdad de renta. Pero admite que esta capacidad distributiva se concentra mucho en las personas mayores, principalmente a través de las pensiones.
No obstante, la pobreza infantil ha crecido en los últimos diez años 6,1 puntos en Catalunya, y ha pasado del 30,4% en 2015 a un 36,5% en 2025, una tendencia creciente que contrasta con los datos en España y Europa. En el caso de España, este porcentaje ha pasado del 34 al 33,8% en estos diez años, y en Europa del 27,4 al 24,7%. En este sentido, el informe recuerda que la persistencia de una pobreza infantil elevada y el fuerte condicionamiento del origen social sobre las trayectorias educativas ponen en riesgo la cohesión futura del país, por lo que reducir la pobreza y garantizar la igualdad de oportunidades educativas "emergen como prioridades estratégicas".
Caída del poder adquisitivo
El informe deja claro que el crecimiento que ha experimentado la economía en Catalunya los últimos años se ha repartido de manera desigual. A pesar de que desde 2008 los salarios nominales han crecido un 28%, el poder adquisitivo ha caído un 3,3%. Tener trabajo no garantiza la seguridad económica y, de hecho, el 11,8% de las personas ocupadas se encuentran en riesgo de pobreza.
Según estos datos, el 10% más rico de la población acumula el 60% de la riqueza, diez veces más que el 50% más pobre.
En cuanto al peso de la inmigración, destaca que en 25 años Catalunya ha pasado de 6 millones de habitantes a 8 millones, con el tensionamiento del sistema que ha comportado este cambio demográfico. El 18% de la población ha nacido en el extranjero y representa más del 28% de las personas ocupadas.
A estos datos se añade que una de cada cinco personas tiene más de 65 años y las proyecciones indican que en 2025 serán casi 3 de cada diez.
