La SNCF, la empresa de los ferrocarriles franceses, ha decidido romper con Renfe, y dejará de participar a finales del 2022 en el servicio conjunto que ofrecían de Barcelona-París y Madrid-Lyon, a causa del déficit que acumula, según informa el diario económico francés Les Échos. "El operador francés ha comunicado a su homólogo español que detendrá su colaboración en las rutas comunes en Francia y España, a partir de diciembre de 2022, por una falta de rentabilidad. "Probablemente, Renfe habría preferido continuar, pero no hemos encontrado un acuerdo satisfactorio visto desde nuestra parte. Durante 10 años ha habido avances, pero estas líneas nunca han sido rentables, y no queremos seguir perdiendo dinero", explica un gerente de Voyages SNCF. Con la primera ola de Covid, la demanda de asientos incluso había caído un 72% en 2020 en comparación con 2019, y de nuevo un 59% el año pasado", ha indicado, reconociendo que la pandemia también hay influido. La colaboración entre la empresa francesa y la española había empezado en 2013 con los TGV diurnos, que tomaban el relevo de la primera comercialización conjunta de trenes nocturnos de líneas convencionales. La SNCF hizo circular sus TGV Alstom en el eje París-Barcelona (dos viajes de ida y vuelta diarios y hasta cuatro en hora punta), y Renfe operaba sus trenes AVE en la línea Madrid-Barcelona-Marsella-Lyon (una frecuencia al día y 2 o 3 durante periodos punta). En total, de 8 a 14 trenes diarios según si era temporada o no.

 

Lo único rentable, el Barcelona-París

 

SNCF reconoce que el único tramo rentable ha sido el Barcelona- París, y la compañía francesa prevé operarlo en solitario a partir del 2023. "La compañía tiene previsto reanudar directamente el tramo el próximo año, porque es el único eje que tiene un grosor de negocio que presenta un balance económico soportable". Según Les Échos, todo eso está provocando una fuerte tensión entre las dos compañías y Renfe busca cambios en el servicio que daba en Francia. "Los clientes que quieran viajar a Madrid podrán tomar un tren de Ouigo SNCF en la capital catalana, porque desde el mes de mayo la compañía francesa opera esta línea de bajo coste y alta velocidad en competencia directa con Renfe. Por eso hay "relaciones un poco tensas" con los vecinos. Sobre todo porque Renfe está pensando en devolver el favor en la ruta Marsella-Lyon, con las líneas regionales de los Hauts de France o incluso en las líneas de Eurostar en Londres, pero de momento está bloqueada por problemas de compatibilidad técnica de sus trenes AVE con la red francesa", añade.

Les Échos advierte que, si bien el Barcelona-París es rentable, cada vez tiene más competencia de los aviones. "Con un tiempo de trayecto de 6:40 o 7:10 horas, el TGV Paris-Barcelona se enfrenta a una competencia muy severa del transporte aéreo, con compañías de bajo coste como Vueling, easyJet o Transavia, que están presentes en esta línea desde hace tiempo. Una competencia que carga su rentabilidad, y hace bajar el precio de los billetes", apunta. Con respecto a Renfe, las cuentas generales de la empresa al cierre del 2021 se han visto severamente afectadas por el incremento del coste eléctrico a pesar de haber recuperado hasta 57 millones de viajeros con respecto al 2020 y también un millón de toneladas de carga. La factura de la luz sobrepasó lo que se había presupuestado en 133 millones, mientras que los ingresos por venta de billetes y transporte de mercancías mejoraron en casi 400 millones de euros, hasta bordear los 3.000 millones.