Los servicios secretos han alertado de más acciones encubiertas en Ceuta y Melilla, según ha revelado este lunes El País. Concretamente, la inteligencia española ve probable el aumento de actuaciones hostiles contra las ciudades autónomas en la denominada "zona gris", pero ven improbable una acción militar marroquí a corto o medio plazo para tomar el control de las dos ciudades del norte de África. Todo, en el marco de los reclamos recientes de Marruecos sobre las dos ciudades del norte de África.
Ahora bien, ¿qué es esta "zona gris"? Se trata de una especie de espacio ambiguo que se caracteriza por la dificultad de atribuir la autoría de la agresión y de activar una respuesta militar, y que incluye ciberataques, campañas de desinformación, sabotajes y… entradas masivas de migrantes. Es lo que ha pasado este verano en Ceuta, y es lo que ya pasó en 2021. También es lo que pasó el mismo 2021 en Polonia, con Bielorrusia como responsable. Acciones como estas, que pueden ser ejecutadas por Estados o por agentes no estatales, suelen buscar objetivos políticos a partir de la generación de tensión social y desestabilización sin la necesidad de llegar al enfrentamiento abierto. Al respecto, cabe recordar que la crisis migratoria propiamente dicha estuvo acompañada de llamadas a lanzar ciberataques contra el Gobierno y sabotajes contra la red eléctrica de las dos ciudades, así como alusiones a la marroquinidad de Ceuta y Melilla.
La "zona gris" y las guerras híbridas
El concepto de "zona gris" va acompañado de la idea de guerra híbrida, la combinación de acciones convencionales con otras menos convencionales, como ocurrió en Crimea en 2014 para que Rusia se anexionara la península. Entonces, el Kremlin utilizó militares que se desprendieron de las insignias y de los distintivos de sus uniformes. No es lo mismo, pero recientemente hemos conocido la existencia de unos 70.000 espías marroquíes que han actuado en el Estado español. En cualquier caso, tanto la OTAN como la Unión Europea y España tienen muy presentes las guerras híbridas, pero no saben muy bien cómo enfrentarlas. Es verdad que los Estados tienen a su alcance medidas diplomáticas, políticas y económicas, pero antes hay que identificar al agresor.
Si bien la ciudadanía tiene claro que Marruecos está detrás de los hechos de Ceuta, la realidad es que los servicios secretos españoles han descartado que el círculo de Mohamed VI planeara la entrada masiva de más de 72.000 personas en la ciudad autónoma. De hecho, destacan que las autoridades marroquíes han negado la autoría del asalto, a diferencia de lo que pasó en el año 2021, cuando dijeron que "hay actos que tienen consecuencias" después de que España acogiera al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Ahora bien, la inteligencia española sí que considera que Marruecos ha intentado instrumentalizar la crisis para fortalecer su reclamación de la soberanía de Ceuta y Melilla.
La responsabilidad de Marruecos
De la misma manera, los servicios secretos constatan la complicidad, como mínimo pasiva, de las fuerzas de seguridad marroquíes en el asalto, tanto por su actitud indolente en la frontera como por las imágenes que muestran a gendarmes dando paso a vehículos cargados de migrantes —aunque reconocen su actitud de colaboración con las autoridades españolas a la hora de devolver al 90% de las personas que habían cruzado la frontera de forma irregular—. Todavía más, creen que estas imágenes apuntan a la implicación de "instancias superiores" en los hechos. Ya han identificado a algunas de las personas que identificaban los grupos de Facebook o WhatsApp en los que se promovió el asalto, aunque reconocen que es imposible demostrar si algún actor concreto estaba detrás de estos grupos.
Los documentos consultados por El País también revelan que a finales de julio ya se detectó la concentración de entre 1.000 y 2.000 personas dispuestas a entrar en España, en lo que era la fase previa de lo que acabaría pasando los días 30 y 31 de julio. La situación, finalmente, se descontroló. Finalmente, como decíamos, los informes concluyen que es "muy poco probable" una acción militar sobre las dos ciudades españolas (menos del 10%), pero sí que ven "probable" (hasta un 60%) el aumento de acciones hostiles en la "zona gris". El 15 de agosto, por ejemplo, ya se evitó un nuevo intento de entrada.