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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha señalado por primera vez este martes un indicio de responsabilidad de Marruecos en el cruce masivo de miles de migrantes de la frontera hacia la ciudad autónoma de Ceuta los días 30 y 31 de julio. En una entrevista con la CNN desde Nueva York, donde ha viajado por la celebración de la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas, Sánchez ha dicho que "hemos pedido a Marruecos respuestas y acciones porque, para nosotros, queda claro que falló su mecanismo de control fronterizo". En su conversación con la periodista Christiane Amanpour, el jefe del ejecutivo ha defendido la buena relación que Madrid mantiene con Rabat, pero, por primera vez, ha señalado su responsabilidad en los hechos de aquellas jornadas. Su respuesta ha llegado después de que la periodista hiciera referencia a los documentos desclasificados por el Gobierno que muestran toda una serie de avisos policiales sobre la posibilidad de que hubiera un asalto a la frontera aquellos días. 

En este sentido, ha indicado que "en realidad, estos documentos demuestran que no había pruebas claras de que algo así fuera a pasar y, de nuevo", ha insistido, "estamos investigando lo que pasó aquellos días de julio". Hasta ahora se había limitado a defender el papel del país vecino, poniendo énfasis en que no hay ninguna prueba que lo señalara como promotor de la avalancha, tal como la ha definido el mismo Sánchez varias veces. Hasta ahora se había limitado a defender el papel del país vecino, poniendo énfasis en que no hay ninguna prueba que lo señale como promotor de la avalancha, tal como la ha definido el mismo Sánchez varias veces.

Sin embargo, ha asegurado que "necesitamos mantener una relación positiva con Marruecos", como la que ha desarrollado su Gobierno, dice con el régimen alauita. A principios de septiembre, en su comparecencia en el Congreso para dar explicaciones de este asunto, insistió en que no había pruebas sólidas contra Rabat, pero advirtió de que actuará con "total contundencia" si se demuestra su implicación. Sobre las 15.000 personas que todavía quedarían en Ceuta de aquel asalto masivo a la frontera, ha insistido en decir que "la mayoría" tienen que ser devueltos a Marruecos, pero ha indicado que el Gobierno lo hará con "dignidad" como ejemplo de "la gran democracia y el gran país que es España", y porque los inmigrantes "son personas", ha dicho. 

Critica la falta de solidaridad de la Unión Europea

Desde Nueva York, Sánchez ha vuelto a insistir sobre la españolidad de Ceuta y Melilla, las dos ciudades autónomas españolas enclavadas en el norte de África y que no solo forman la frontera sur de España, sino de la Unión Europea. En este sentido, también ha criticado la respuesta de los socios comunitarios al asalto de la frontera ceutí. "Sufrimos la falta de solidaridad" de los gobiernos europeos, ha dicho, "durante la crisis". Mientras que, ha dicho, su gobierno sí lo hizo en crisis como la de Lampedusa o en Groenlandia "cuando otros gobiernos cuestionaban la intergiral territorial de Dinamarca", en referencia al de Estados Unidos, con Donald Trump al frente.

Sobre el crecimiento de la ultraderecha que ha advertido la presentadora, que también ha cuestionado si las posiciones sobre la inmigración del ejecutivo de Sánchez la pueden estar impulsando, el líder socialista ha dicho que trabajará para evitar su ascenso, pero ha indicado que pierde los apoyos cuando gobierna. Como solución, ha dicho que los progresistas deben "gestionar, dar respuestas a los ciudadanos, luchar contra la desigualdad, subir los salarios mínimos", porque "eso es lo que la gente aprecia de sus gobiernos", ha dicho.