Cargando...

Pedro Sánchez ha llevado este miércoles su defensa de José Luis Rodríguez Zapatero al límite. El expresidente del Gobierno ha sido en los últimos años uno de los grandes activos de las campañas electorales del PSOE; participando en los actos importantes y también haciendo algunas visitas en ciudades españolas por su cuenta. Al actual jefe del ejecutivo se le ha preguntado en una entrevista en TVE por su defensa de su antecesor en el cargo, y se le ha preguntado si en la próxima campaña electoral del PSOE —solo Sánchez sabe si serán las generales o bien las municipales y autonómicas— también participará Zapatero. "Por supuesto", ha respondido el actual líder socialista, que ha vuelto a defender la presunción de inocencia del expresidente español, imputado en el caso Plus Ultra y señalado por cobrar comisiones por parte de los otros acusados.

"Yo me creo a Zapatero; y su trayectoria y legado es muy importante para el PSOE y para la libertad de las personas; es importante respetar la presunción de inocencia", ha dicho. En cambio, sí que ha afirmado que cree que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, estaba a punto de cometer una irregularidad comprando el "aticazo" del barrio de Chamberí, donde también vive su familia.

Preguntado por las próximas generales, Sánchez ha asegurado que se ve "con ganas" de volver a ser candidato. Ha aseverado que convocará estos comicios cuando convenga al "interés general y no partidista". No obstante, ha vuelto a confirmar que no coincidirán con un superdomingo electoral con las autonómicas y municipales de mayo de 2027. Y que este 2026 presentará el proyecto de presupuestos generales para el año que viene. Preguntado por los nombres de Óscar Puente y Carlos Cuerpo como posibles relevos suyos, Sánchez ha destacado las cualidades dentro del ejecutivo; pero ha afirmado que tiene apoyo interno y externo para continuar como líder de los socialistas.

Asume como "ataque híbrido" el caso Ceuta, todavía sin señalar a Marruecos

Por otro lado, Sánchez —que a diferencia de Puente se ha negado a criticar la trayectoria vinculada al PP de la jueza de la Audiencia Nacional que investiga el caso— ha asumido que la entrada masiva de inmigrantes a Ceuta de finales de julio fue un "ataque híbrido". Ahora bien, todavía no señala a Marruecos como el autor del asalto, a pesar de los indicios y de que la jueza que instruye el caso se basa en un informe policial para empezar a apuntar al país norteafricano. El presidente español ha recordado que este mismo miércoles se harán públicos los documentos desclasificados en los que él se basa para, de momento, no culpar a Marruecos.

En la entrevista en el programa 'Mañaneros 360', Sánchez ha admitido que hay "dos elementos en los que el Estado tiene que mejorar" a raíz de la crisis migratoria de este verano: "Cómo nos preparamos ante ataques híbridos de esta naturaleza" y cómo se preparan ciudades autónomas como Ceuta y Melilla ante la desigualdad de renta y de oportunidades con el otro lado de la frontera. El presidente español ha cifrado en unos 180 millones de euros la inversión hecha en control y perímetro fronterizo durante sus años de gobierno y ha insistido en que "no se previó en absoluto una llegada masiva de tantos migrantes" en los días previos.

La visita del rey

Sánchez también ha confirmado que el rey Felipe VI visitará Ceuta y Melilla "en fechas próximas". "Ceuta necesita el apoyo y el aprecio de todas las instituciones y está más que justificado y es más necesario que nunca que el jefe del Estado visite Ceuta", ha afirmado.

También ha restado importancia al hecho de que la Casa Real difundiera una imagen del monarca con la ministra de Defensa, Margarita Robles, y la cúpula militar. Según Sánchez, estas reuniones se producen recurrentemente y Felipe VI, como jefe supremo de las Fuerzas Armadas, está "en su derecho y su responsabilidad" de mantenerlas y hacerlas públicas.

Ve "muy poco apropiado" el informe de Interior sobre periodistas

En esta entrevista, Sánchez también ha asegurado que desconocía la existencia del informe del Ministerio del Interior que clasifica a periodistas según su adscripción política. Lo ha calificado de "muy poco apropiado" y "poco afortunado", pero ha intentado quitarle hierro afirmando que se trata de un documento interno de trabajo elaborado por miembros del gabinete de comunicación del Ministerio.