Sánchez exige al Supremo que frene "el atropello" de PP y Vox contra los nietos de exiliados del franquismo

Pedro Sánchez ha llevado este domingo la batalla electoral hasta las puertas del Tribunal Supremo. En el segundo acto de precampaña del PSOE para las elecciones generales del 29 de noviembre, celebrado en Ponferrada (León), el presidente español ha reclamado al alto tribunal que impida que unos 400.000 descendientes de exiliados del franquismo se queden sin votar en los próximos comicios. Sánchez ha acusado a Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal de querer restringir un derecho fundamental por intereses electorales y ha calificado la situación de "atropello". Pero el líder socialista también ha vuelto a situar la crisis de la vivienda y la muerte de Maricarmen Abascal en el centro de su discurso, en un intento de movilizar al electorado progresista ante la posibilidad de un gobierno de PP y Vox. "Pido al Tribunal Supremo que frene este intento de atropello de Feijóo y Abascal, porque en una democracia el derecho de voto no se prohíbe, se garantiza", ha proclamado Sánchez.  El acto ha reunido a más de 3.000 simpatizantes, según las cifras difundidas desde Ponferrada, entre los que han seguido el mitin desde el interior de La Térmica Cultural y los que lo han hecho desde fuera. Sánchez, acompañado por los ministros Óscar Puente y Ana Redondo, ha sido recibido con gritos de "¡presidente, presidente!".  

La batalla por el voto, ante el Supremo

La intervención de Sánchez llega en un momento decisivo para la aplicación de la llamada ley de nietos, incluida en la ley de memoria democrática de 2022, que facilita el acceso a la nacionalidad española a los descendientes de personas exiliadas durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. El Tribunal Supremo debe aclarar ahora los efectos electorales de las nacionalizaciones cuestionadas a raíz de los recursos presentados por Vox e Iustitia Europa, que denuncian irregularidades en los procedimientos y una posible alteración del censo electoral.

El adelanto electoral al 29 de noviembre ha precipitado el conflicto judicial, porque el Supremo debe resolver la cuestión antes de los comicios. Sánchez ha denunciado que se pretenda impedir la participación de personas que, según ha defendido, ya han ejercido el derecho de voto en convocatorias anteriores. "¿Es constitucional que 400.000 ciudadanos que votaron en las generales de 2023, en las europeas de 2024 y en las últimas autonómicas ahora no puedan votar porque Feijóo no lo quiere y a Abascal no le gusta?", se ha preguntado. Y ha ido aún más lejos con una comparación cargada de simbolismo histórico: "¿Qué significa esto, que los nietos de los exiliados del franquismo no podrán votar y los nietos del régimen franquista sí podrán hacerlo?". El conflicto sitúa al Supremo ante una decisión especialmente delicada, porque no se cuestiona directamente la nacionalidad de estos ciudadanos, sino su derecho a participar en las elecciones.

Maricarmen y la vivienda, la gran bandera electoral

Con las encuestas que complican su continuidad en la Moncloa, el líder socialista busca recuperar la iniciativa y movilizar al electorado progresista. Su estrategia combina la defensa de los derechos democráticos, la emergencia de la vivienda y la advertencia sobre las consecuencias de un gobierno de PP y Vox. Tres grandes argumentos con los que el PSOE pretende convertir el 29N en una elección entre dos modelos de país.

Más allá de la batalla judicial, Sánchez ha insistido en convertir la vivienda en la gran causa política de la próxima legislatura. La muerte de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años desahuciada de su piso de Madrid, ha desencadenado una ola de movilizaciones que ha situado la emergencia residencial en el centro de la precampaña. El presidente español quiere aprovechar esta movilización social para presentar al PSOE como la garantía de que las instituciones actuarán contra la especulación inmobiliaria. "Cada generación tiene su causa y la nuestra será la de la vivienda", ha afirmado Sánchez, que ha defendido los decretos aprobados por su ejecutivo para reforzar la protección de las personas vulnerables ante los desahucios, prorrogar contratos de alquiler y limitar la actuación de los fondos de inversión. También ha querido evitar el enfrentamiento entre propietarios e inquilinos: "La clave es unir a los pequeños propietarios y a los inquilinos y plantar cara a los fondos buitre". El líder socialista ha reprochado al PP que gobierne en numerosos ayuntamientos y comunidades autónomas sin adoptar suficientes medidas para afrontar la crisis residencial. "Recuerdo al PP, que es oposición en el Parlamento, pero es gobierno en muchos ayuntamientos y comunidades autónomas. Y presumen de no hacer nada. Pues yo lo haré todo para garantizar una vivienda digna a los jóvenes y a los no tan jóvenes de nuestro país", ha asegurado.

"Reacción, recortes y mucho rencor"

Sánchez también ha cargado contra el proyecto político que, según ha advertido, representaría un ejecutivo de coalición entre el PP y Vox. "Huele a naftalina, el proyecto político de Abascal y Feijóo. Reacción, recortes y mucho rencor", ha afirmado, antes de defender que España necesita "cuatro años más de avances y menos insultos por parte de la derecha y la extrema derecha". El presidente ha recurrido igualmente a la ironía para responder a Feijóo, que el sábado había advertido que un eventual gobierno del PP pediría sacrificios a los ciudadanos, pero no que le aplaudieran. "No, le haremos la ola", ha replicado Sánchez, provocando las risas de los asistentes.

La vivienda también ha centrado la intervención de Carlos Martínez, secretario general del PSOE de Castilla y León y líder de la oposición al gobierno autonómico de Alfonso Fernández Mañueco. Martínez ha defendido las medidas aprobadas por el ejecutivo español y ha reivindicado la necesidad de que las administraciones se impliquen en la solución de la crisis residencial. "Cuando uno gobierna, asume las responsabilidades, no se pone de perfil", ha advertido, en una crítica a la gestión de los gobiernos del PP. El dirigente socialista, que ha intervenido justo antes de Sánchez, ha insistido así en uno de los grandes ejes de la precampaña del PSOE.