El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha aterrizado este viernes en el municipio de San Roque, tras sobrevolar las zonas más afectadas de la provincia de Cádiz por la borrasca Leonardo. Desde allí ha advertido que vienen "días largos" y complicados a raíz de la llegada este sábado de nuevos frentes y borrascas que dejarán más lluvias en el sur de la Península, por lo que ha pedido a los ciudadanos que sean prudentes y mantengan la calma y la paciencia. El aterrizaje de Sánchez en el campo de fútbol de Los Olivillos de San Roque ha levantado una protesta entre los vecinos que seguían los movimientos de la delegación monclovita desde las casas que rodean el complejo deportivo.

"Lo importante es que el conjunto de España estaremos al lado de los vecinos y vecinas hasta que esta crisis se supere, no solo desde el punto de vista de lo que es urgente, sino también de lo importante, que vendrá cuando estos fenómenos adversos nos dejen y tengamos que hacer frente a la reconstrucción y el renacimiento de las zonas afectadas", ha advertido Sánchez, que se ha presentado acompañado del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y por el consejero andaluz Antonio Sanz.

El presidente ha querido transmitir empatía y solidaridad a los afectados y se ha declarado conmocionado por los efectos del temporal, pero su aterrizaje en el campo de fútbol de Los Olivillos no ha resultado especialmente caluroso. Desde las ventanas le han acompañado con gritos de "fuera", "perro" y diferentes insultos mientras abandonaba el helicóptero y se dirigía al vehículo con el que ha llegado hasta el punto de mando avanzado en el que ha saludado a las fuerzas de seguridad y emergencias que trabajan sobre el terreno.

En un breve parlamento, Sánchez ha pedido confianza en los expertos y los servicios de emergencias que están tomando decisiones con el objetivo de garantizar la seguridad. El presidente ha insistido en que "estas lluvias no acaban" y pueden provocar nuevos impactos dado que el suelo "ya no es capaz de absorber más agua y, por tanto, la expulsa", por lo que ha reclamado prudencia, especialmente a los vecinos de localidades más aisladas y a aquellos que han quedado desalojados

En estos momentos hay 8.600 desalojados de manera preventiva en Andalucía, de los cuales 3.400 son de Jerez de la Frontera. En el caso de Grazalema, el pueblo ha tenido que ser totalmente evacuado ante el riesgo de desprendimientos