Rull llama a rebelarse por el catalán y Òmnium define la Flama del Canigó como símbolo de lucha nacional

La Flama del Canigó ha llegado este mediodía al Parlament de Catalunya, acompañada por los niños de Corbera de Llobregat, en un acto institucional marcado por la reivindicación de la lengua y la cultura catalanas. El presidente de la cámara, Josep Rull, ha sido el encargado de encender la antorcha y los quinqués que repartirán la llama por todo el país, en una ceremonia que también ha contado con un baile de gigantes y bastoners del municipio del Baix Llobregat. En el discurso de clausura, Rull ha alertado de que Catalunya vive "tiempos inciertos" para la lengua, señalando la "caída del uso social, la diglosia, la judicialización que vive la escuela catalana y la actuación activa de poderes públicos en contra de la lengua". Ante este escenario, ha hecho un llamamiento a "rebelarnos ante este intento de minorización" y ha reivindicado el papel del poder político en su defensa.

El presidente del Parlament también ha puesto el acento en la necesidad de integrar a las personas recién llegadas en el legado colectivo. "Ser catalán es querer serlo y aprender una lengua que hace que tengamos una manera de hacer y ser compartida", ha afirmado, evocando la figura de Paco Candel. "Seamos acogedores, generosos y empáticos, con derechos y con deberes", ha concluido.

Òmnium reivindica la Flama como símbolo de lucha y unidad

El presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, ha sido el encargado de entregar la Flama al Parlament y ha subrayado su valor como símbolo de unión entre el norte y el sur del país. Antich ha defendido que la Flama es también "un símbolo de lucha por la libertad", con la lengua catalana como "columna vertebral de la nación entera". En su discurso, ha remarcado la capacidad de resistencia del catalán: "La lengua catalana ha sobrevivido épocas extraordinariamente complicadas, a pesar de todos aquellos que la quieren pequeña y silenciada, y vivirá, rica y plena, por la perseverancia de todo un pueblo". En este sentido, ha asegurado que "los ataques del poder judicial y de algunos gobiernos hostiles contra la lengua y la escuela en catalán no hacen sino espolearnos para hablar más en catalán, leer más en catalán y enseñar más en catalán". Antich ha hecho un llamamiento a esparcir la Flama por todos los rincones de los Països Catalans como un "mensaje de esperanza y optimismo", en un año especialmente simbólico: el 60 aniversario del primer paso de la Flama por la frontera.

 

Sesenta años de un símbolo de resistencia

Durante el acto también se ha leído el manifiesto de este año, escrito por Ramon Torra, uno de los participantes en la travesía de la Flama en el año 1966 por el collado de Ares. Torra ha recordado aquel momento como "un símbolo potente de unión" en tiempos difíciles y ha reivindicado la continuidad de esta tradición gracias al esfuerzo colectivo. El manifiesto también ha querido rendir homenaje a figuras destacadas de la cultura catalana como Antoni Gaudí, Joan Alcover y Pau Casals, y ha animado a las nuevas generaciones a preservar este legado. "Que la Flama nos siga espoleando con fuerza y determinación en la defensa de nuestros ideales y de nuestros derechos nacionales", ha afirmado.

Desde el año 1980, coincidiendo con el restablecimiento de la institución, el Parlament recibe anualmente la Flama del Canigó pocas horas antes de la verbena de Sant Joan. Este año, la Flama llegará a más de 300 puntos de los Països Catalans, después de ser regenerada la noche del 22 al 23 de junio en la cima del Canigó. Cientos de equipos de fuego se encargan de distribuirla por todo el territorio, dando inicio a una fiesta ancestral vinculada al solsticio de verano que, año tras año, se convierte también en un símbolo de hermandad entre los territorios de habla catalana.