La decisión del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya de obligar a la ejecución de la sentencia que trituraba el decreto aprobado por el Parlament en 2022, con el objetivo de proteger el catalán en la escuela, sigue trayendo cola. El Govern ha querido enviar un mensaje de compromiso con el modelo lingüístico y también de tranquilidad, asegurando que el golpe del TSJC no tiene consecuencias a efectos prácticos, ya que la lengua vehicular en la escuela sigue siendo el catalán. Ante el revuelo generado por la decisión judicial, en una entrevista al conseller del ramo, Francesc Xavier Vila, el responsable de Política Lingüística aseguró que “no se puede hablar de una ofensiva contra la lengua”, en referencia a unas declaraciones de Junts. Este partido ha pedido su comparecencia, la del president Salvador Illa y la del conseller Albert Dalmau, a pesar de que el Govern ha asegurado que el encargado de dar explicaciones será Vila en comisión parlamentaria. En este contexto, el presidente de Junts, Carles Puigdemont, ha cargado contra las palabras del conseller, reprochándole que “hay un lingüicidio ante sus ojos”, pero el dirigente “sigue calentando la silla sin darse cuenta”.

“Quizás por eso lo nombraron. Y quizás por eso invistieron al Govern Illa”, ha añadido Puigdemont, en referencia a Esquerra Republicana. Todo ello, acompañado por unos versos de la canción Tout va très bien, madame la Marquise, que con los años se ha convertido en una frase hecha para hacer referencia a la ceguera de una persona ante una situación desesperada: “Pero, aparte de eso, señora marquesa, todo va muy bien, todo va muy bien”. 

En un segundo tuit, Puigdemont reacciona a una publicación de la consejería sobre la misma entrevista de Vila, con el texto: “El conseller defiende que el catalán es la lengua propia de Catalunya y lamenta la visión sesgada de algunos colectivos ante esta realidad”. “Perdón, pero en este vídeo no dice eso”, insiste el president Puigdemont. “Dice que 'la percepción mayoritaria en Catalunya es que el catalán es la lengua propia de Catalunya', ignorando lo que dice el artículo 6 del Estatut”, añade. “No es una cuestión de 'percepciones', sino de derecho, de ley. Y esta actitud revela un acomplejamiento incompatible con ser el máximo responsable de la política lingüística en una situación de emergencia. Porque la fuerza legal de la condición de 'lengua propia' tiene mucho más recorrido y orientaría mejor las políticas de su departamento que si lo consideras simplemente una 'percepción' en la que la mayoría está de acuerdo”, resuelve el líder de los juntaires, que también saca pecho del trabajo hecho por su partido en defensa de la lengua.