Carles Puigdemont ha cargado contra la estrategia del PSOE después de que los dos decretos de vivienda hayan caído en el Congreso con los votos en contra de PP, Vox y Junts —y, en el caso del segundo texto, también del PNV y Coalición Canaria— y ha denunciado que los socialistas intentan convertir la formación independentista en la principal responsable del fracaso. En un artículo en la red social X, el president en el exilio sostiene que ni el PSOE ni el PP están abordando el debate pensando prioritariamente en la vivienda, sino en "los votos", "el relato" y la rentabilidad electoral. Según Puigdemont, la jornada de este viernes se ha acabado convirtiendo en un nuevo episodio de la "dialéctica PP-PSOE": mientras la derecha celebra una derrota de Pedro Sánchez, la caída de los decretos permite al PSOE "atribuir a la maldad de la oposición, y en especial y de manera obsesiva a Junts per Catalunya", los problemas de vivienda y, a la vez, "hacer olvidar que son ellos los que hace décadas que son responsables de las políticas de vivienda en el Estado".
Puigdemont considera que "el relato está servido" y denuncia que los siete diputados de Junts se han convertido en la "diana" de amenazas, insultos y difamaciones a raíz del sentido de su voto. El dirigente independentista asegura haber leído mensajes "salvajes y delirantes" contra los parlamentarios de la formación y pone como ejemplo el caso de "alguien que se presenta como investigador universitario en el País Vasco" que, según explica, ha publicado en X los nombres de los diputados de Junts que habían votado en contra de los decretos sin hacer lo mismo con los representantes del resto de grupos que también se habían opuesto. "Debe ser que la condición de catalán te hace merecedor de señalamiento, pero la de español, no", ironiza Puigdemont.
El president en el exilio también dirige los reproches directamente contra Sánchez, a quien califica de "director del espectáculo" y acusa de haber querido escenificar su rechazo a Junts ausentándose del hemiciclo mientras intervenía la portavoz del grupo, Míriam Nogueras. Puigdemont considera esta actitud una muestra de "cinismo e irresponsabilidad" y suma las críticas por los comentarios que, según denuncia, se han hecho contra Nogueras después del debate. El dirigente de Junts sostiene que algunas de estas reacciones han sido "machistas" y denuncia un tratamiento desigual en sectores de "la izquierda dogmática" que, afirma, no tolerarían comentarios parecidos "sobre el peinado, el posado o la vestimenta de Yolanda Díaz o Irene Montero".
"La presión y el chantaje no nos intimidan"
Puigdemont concluye advirtiendo que Junts afronta una nueva "campaña muy dura de desgaste", pero asegura que no modificará sus decisiones por la presión recibida. Defiende que el posicionamiento de los juntaires se ha tomado "de manera razonada" y con criterios propios, y sostiene que pueden explicarlo ante cualquier interlocutor dispuesto a escucharlos. "La presión y el chantaje que nos han hecho estas últimas horas no nos gusta, como se pueden imaginar, pero no nos intimida", afirma. El president en el exilio asume que el voto puede tener un coste político para el partido, pero reivindica que, si Junts tiene que sufrir desgaste, sea por haber sido "coherentes", "firmes" y "honestos" y no por haber cedido, dice, a "la comodidad" de seguir el relato del Gobierno español.
— krls.eth / Carles Puigdemont (@KRLS) October 2, 2026