El PSOE ha decidido aplazar la reprobación de la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría para no hacerla coincidir con la comparecencia del presidente Mariano Rajoy este miércoles a las 16h ante el Congreso, donde se prevé que explique las vías a adoptar con Catalunya, en caso de declaración de independencia. Por ello, la medida sancionadora de los socialistas tendrá que esperar a la próxima semana, como forma de dar oxígeno al Ejecutivo en un momento en que resuenan los ecos del artículo 155 o la acusación de delito de rebelión para el president Carles Puigdemont.

La interpelación fue presentada por el PSOE la semana anterior, considerando que la Operación Diálogo de Santamaría no había dado resultados para parar la hoja de ruta soberanista. Asimismo, se la responsabilizaba de estar detrás del operativo policial del 1 de octubre, que causó consternación en parte de la sociedad catalana y cierta prensa internacional, que denunció la "violencia" de los cuerpos de seguridad. Por ello, la medida se tenía que debatir este miércoles al mediodía y se convertiría en una votación la próxima semana, pero en Ferraz retroceden ante la urgencia de Rajoy.

Así y todo, la reprobación ya nació con gran disensión en origen: no cayó bien entre algunos exdirigentes socialistas como Alfonso Guerra y otros representantes actuales en el seno del partido –aunque la dirección en ningún caso ha querido ceder para retirarla. La cuestión es que la táctica del secretario general Pedro Sánchez suponía un golpe en la línea de flotación del Ejecutivo y una jugada a largo plazo para señalar políticamente a quien ha estado a menudo considerada como una de las potenciales sucesoras del presidente al frente de la Moncloa, esta es, Santamaría.