"Escúchame, todavía tienes que hacer muchas cosas". Es el mensaje que el expresident de la Generalitat Jordi Pujol ha dirigido a Carles Puigdemont este domingo, durante el encuentro que han mantenido en Prats de Molló, en la Catalunya Nord, con motivo de la inauguración de la Casa Macià. Una conversación breve, pero cargada de complicidad y simbolismo político, que ha quedado registrada en un vídeo compartido en las redes sociales por el vicepresidente y portavoz de Junts, Josep Rius, con el título "Palabra de presidents". "Sí, sí, sí, e importantes, president", le responde Puigdemont, aceptando el reto que le plantea el veterano dirigente nacionalista. Pero Pujol, de 96 años, parece dar por terminada su propia etapa: "Yo no", replica. Puigdemont, sin embargo, no le deja pasar la afirmación y le recuerda una de sus intervenciones políticas más recientes: "Hizo una muy importante el día del discurso con la JNC".
Una conversación entre generaciones en la Casa Macià
El encuentro de este domingo añade una nueva imagen a la relación entre los dos expresidents, que en los últimos años han protagonizado diversos gestos de acercamiento político. Pujol ya expresó públicamente su apoyo a Puigdemont en las elecciones catalanas de mayo de 2024, cuando anunció que votaría al candidato de Junts. Ahora, en un escenario tan cargado de significado histórico como la Casa Macià, los dos dirigentes han intercambiado unas palabras que parecen mirar más hacia el futuro que hacia el pasado. Pujol anima a Puigdemont a seguir asumiendo responsabilidades y el líder de Junts aprovecha para reivindicar la vigencia de la voz de su predecesor. Una conversación de pocos segundos, pero con un mensaje de fondo: para Puigdemont, Pujol todavía tiene cosas importantes que aportar; para Pujol, quien todavía tiene mucho trabajo por hacer es Puigdemont.
El intercambio tiene lugar en un momento especialmente significativo para Puigdemont, que se encuentra a las puertas de la amnistía definitiva y con la perspectiva de regresar a Catalunya después de las elecciones del 29 de noviembre. Su aparición por sorpresa en Prats de Molló, a pocos kilómetros de la frontera, ha coincidido con la presencia de otros expresidents de la Generalitat, como Jordi Pujol y Pere Aragonès, en un acto que recupera la memoria del intento de independencia encabezado por Francesc Macià hace cien años.
El discurso de Pujol que Puigdemont no ha olvidado
La referencia de Puigdemont remite al pasado 27 de junio, cuando Jordi Pujol recibió un homenaje de la Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC) en Planoles, en el Ripollès. El acto reunió a centenares de personas de diferentes generaciones del mundo convergente y de Junts, y sirvió para reivindicar el legado político del president que gobernó Catalunya durante 23 años. Pujol preparó un discurso de cuatro páginas que, por motivos de edad, no leyó personalmente. Lo hizo Carlota Monfort, presidenta del consejo nacional de la JNC. El texto era una reflexión sobre el pasado y el futuro del país, pero también una advertencia a las nuevas generaciones sobre los riesgos de la resignación y la pérdida de confianza colectiva.
"Catalunya es una obra inacabada. Nadie la posee. Cada generación es simplemente depositaria", afirmaba el expresident, que pedía a los jóvenes que asumieran responsabilidades y no esperaran que la política institucional lo resolviera todo. También defendía la necesidad de preservar la lengua, integrar a las personas recién llegadas y mantener la cohesión social, sin confundir la identidad nacional con la exclusión. Uno de los mensajes más contundentes de aquella intervención fue el llamamiento a no perder la esperanza. Pujol advertía que el desánimo y la resignación representaban una amenaza para Catalunya y recordaba que el país había superado a lo largo de la historia situaciones mucho más adversas. El discurso también tenía un componente de balance personal. Después de más de dos décadas al frente de la Generalitat y de una trayectoria marcada tanto por el protagonismo político como por los escándalos judiciales y familiares, Pujol reivindicaba haber dedicado su vida a Catalunya, con errores y aciertos.
