El PP y Vox podrían unir fuerzas en el Senado de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre. La formación de Santiago Abascal estudia no presentar candidaturas propias en determinadas circunscripciones para concentrar el voto de la derecha en los candidatos populares y evitar que la izquierda consiga el control de la cámara alta. Entre las posibilidades que se estudian también está la incorporación de candidatos de Vox a las listas del PP, aunque todavía no se ha confirmado ningún acuerdo definitivo.
Este movimiento llega después de que el PSOE y diversas formaciones del Frente Amplio hayan registrado una candidatura conjunta en el Senado bajo la denominación "Senado de Progreso". La alianza, que incluye fuerzas como Izquierda Unida, Más Madrid y los Comuns, busca concentrar el voto progresista y disputar la mayoría a los populares. Ante este escenario, la dirección de Vox prevé analizar el lunes las diferentes opciones, mientras que el plazo para presentar las candidaturas estará abierto del 21 al 26 de octubre.
¿Por qué es tan importante controlar el Senado?
La clave se encuentra en el sistema electoral de la cámara alta, que favorece a las candidaturas más votadas. En las provincias peninsulares se escogen cuatro senadores y cada elector puede votar hasta a tres candidatos. Habitualmente, la fuerza más votada consigue tres representantes y la segunda, uno. Por eso, la división del voto entre PP y Vox podría facilitar que las candidaturas conjuntas de la izquierda obtuvieran más escaños, incluso en territorios donde la derecha acumule un apoyo electoral importante.
El control del Senado también tiene consecuencias institucionales. Conseguir una mayoría cualificada de tres quintos, equivalente a 161 de los 267 senadores, es determinante para participar en renovaciones y nombramientos como los del Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial o el Defensor del Pueblo. El objetivo del PSOE y sus aliados es impedir que PP y Vox lleguen a esta cifra y puedan impulsar determinadas decisiones sin el apoyo socialista.
Vox, ante una decisión que puede cambiar su estrategia
La posibilidad de renunciar a presentar candidaturas propias representaría un cambio significativo para Vox, que hasta ahora había rechazado las peticiones del PP de retirarse electoralmente de algunas provincias. El secretario general de la formación, Ignacio Garriga, ha advertido que habrá que tomar "decisiones difíciles", mientras que un portavoz del partido ha asegurado que "todas las opciones están abiertas". Por su parte, Abascal ha prometido actuar "con altura de miras" y hacer lo necesario para impedir que un eventual gobierno del PP y Vox dependa de Pedro Sánchez.
La decisión también comporta riesgos para la formación de Abascal, ya que pedir el voto para el PP en el Senado podría reforzar el voto útil de los populares e influir en las papeletas del Congreso. En las elecciones generales de 2023, Vox no consiguió ningún senador de elección directa, mientras que el PP obtuvo la mayoría absoluta en la cámara alta. Ahora, con la izquierda agrupada en una candidatura conjunta y las dos formaciones de derechas dispuestas a evitar enfrentamientos durante la precampaña, el reparto de escaños en el Senado se ha convertido en uno de los puntos centrales de la estrategia electoral.