Casi todas las portadas interpretan en clave española —madrileña, diríamos— los resultados de las elecciones autonómicas gallegas. También las que se editan en Barcelona. Alberto Núñez Feijóo triunfa, Pedro Sánchez resbala, o bien el PP arrasa y el PSOE se estrella. Cada diario colorea los títulos con matices diferentes, claro. Los del Trío de la Bencina festejan el desbarajuste socialista. El Mundo es el más enfático al reunir en una sola frase a sus dos bestias negras —"Sánchez conduce al PSOE al descalabro"— como si el partido y su secretario general fueran cosas diferentes, como queriendo decir que Sánchez tiene secuestrado al PSOE, que sin él haría resultados mejores. Oponer Sánchez y partido es un enfoque típico de ese diario. También da por hecho que la estrategia socialista era “impulsar al Bloque Nacionalista Galego” —al que llama “separatismo”. Es como afirmar que la estrategia del Barça es ayudar al Girona para evitar que el Madrid se lleve la liga. Te lo puedes creer, sí, pero solo con la fe de los terraplanistas. El Mundo también agasaja al candidato popular: habla de “la gran victoria de [Alfonso] Rueda” y publica en portada el título de una columna donde califica a Galicia como “el Camelot del PP”, un ditirambo empalagoso y equívoco. Camelot era como llamaban la Casa Blanca en el entorno del presidente John F. Kennedy (1961-1963).

En el otro extremo “portadesco” está El País, que lleva un título muy y muy plano, como si el diario se hubiera quedado disgustado y sin ánimo. Dice lo que todo el mundo ya sabe por la tele: “El PP conserva la mayoría absoluta”. Es un título desganado. En las portadas de los diarios que miran con afecto al actual gobierno español, el protagonista de la victoria es Feijóo. Da la impresión que estas elecciones eran más bien un examen a los líderes de los dos grandes partidos dinásticos españoles y no una contienda autonómica. En esta línea, El Periódico es sumario en su veredicto “madrileño”: “Feijóo gana la partida a Sánchez”. La Vanguardia también da todo el protagonismo al presidente del PP. “Feijóo conserva Galicia”, dice su título principal. Ara hace lo mismo de otra manera: el hecho de que el PP revalide la mayoría absoluta al parlamento regional “salva a Feijóo”, que en este caso es el protagonista pasivo de la victoria conservadora.

Parece que, en esta contienda electoral, el líder popular se jugaba mucho más que la Xunta, aunque ningún diario acaba de explicar por qué en el cuerpo de los titulares. Flota la sombra de un gran sobrentendido: el liderazgo de Feijóo es inestable y frágil a causa de la rivalidad que, medio a escondidas, plantea la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La Razón y ABC —al igual que El Mundo— no mencionan a Feijóo ni publican su foto. Publican la del vencedor, Rueda. Es lógico. Estas elecciones van de Galicia y no de España. Pero huele a chamusquina que hasta ahora las hayan presentado en clave española y poniendo los focos sobre el presidente del PP, y que el día de los resultados este no aparezca en portada y presenten la cosa como un asunto regional. Los malpensados dirán que querían colgarle la derrota —hasta el sábado era una posibilidad cuando menos demoscópica— y ahora le niegan la victoria. No es casual. Partidistas como son esos diarios en favor del PP, las portadas de este lunes eran una gran oportunidad de presentar a Feijóo como un líder que gana elecciones. Quizás esta omisión es señal que, a pesar de la victoria, lo dan por amortizado y no le perdonan que a las elecciones generales del 23-J del 2023 no consiguiera desalojar a Pedro Sánchez de la Moncloa. “Este domingo, 18-F, era el día de su ejecución, decía el aznarato”, cómo explica el director de esta santa casa en su editorial.

El otro gran olvidado de los títulos principales es el BNG, excepto en La Vanguardia y Ara. Ha obtenido el mejor resultado electoral de la historia. Supone la irrupción de un nacionalismo gallego moderno, que compite con el diluido y caciquil regionalismo del PP. El Bloque, que en sus orígenes era descrito como los abertzales del Atlántico, es ahora un partido de gobierno al cual vota un espectro amplio de ciudadanos. Se ha hecho una fuerza creíble que ha saltado de media docena a 25 diputados. Es una de las mejores historias de la noche electoral y pasa desapercibida, a pesar del aire que se ha dado a la remontada del Bloque durante la última semana de la campaña electoral. Lástima.

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