Llega el día en que no sabes qué más decir de la degradación de los diarios que no tienen bastante haciendo juicios de intenciones y adivinación del pensamiento o desfigurando los hechos con exageración y desmesura. Parece que se hayan vuelto locos, porque un día u otro todo lo explican con un lenguaje iracundo y abusivo que deforma la realidad. Un caso especialmente agudo es El Mundo, que cuenta la dimisión de Pablo Iglesias diciendo que "planta a [Pedro] Sánchez" porque quiere "enfrentérsele", cosa que "dinamita el Gobierno [español]" e "impone" que la ministra Yolanda Díaz lo releve, de manera que "complica la gestión económica de [Nadia] Calviño", etcétera.

A la vista del resultado, debes sospechar que las reuniones de portada de El Mundo son un aquelarre de gente excitada y rabiosa, con los ojos fuera de las órbitas, corriendo de un lado a otro de la sala derribando mesas y sillas, libros y cuadros, mientras chillan entre risotadas esos titulares grotescos y gruesos, a ver quién dice la más gorda. No te engañes. No son así. Las portadas las hace gente normal, universitarios, en pleno uso de sus facultades mentales y sobrios. No lo parece, cierto, pero primeras páginas tan despropositadas sólo salen bien en frío, como las buenas venganzas al estilo de Homeland. O sea, que dicen todas esas burradas sabiendo que las dicen.

'La Razón' acusa a Pablo Iglesias de zángano

ABC utiliza un lenguaje fuerte, pero dentro de los límites de la realidad. Al menos hoy. Al hablar de "crisis de gobierno" técnicamente no miente, aunque no es una definición muy esmerada de lo que pasó ayer (La Vanguardia también lo llama "crisis". Mira...). ABC sólo pierde aire al decir que Iglesias "impone" nosequé a Íñigo Errejón. La Razón lleva un titular ininteligible. Es lo que pasa cuando quieres decir demasiadas cosas con tan pocas palabras, y cuando entre los hechos y la fantasía en que los transformas hay demasiados saltos lógicos que no puedes explicar. Piénsalo fríamente. ¿Qué relación de causa hay entre "sobrevivir a Podemos" y "plantar a Sánchez"? El resto del material de portada tiene el grado de mala leche esperable, como cuando hacen decir a una anónima "área socialista" que a Iglesias "no le gustaba la gestión", eufemismo para acusarlo de zángano y gandul que sólo quiere viajar y figurar.

El resto de diarios explica la cosa más de acuerdo con los hechos, sin juzgar las intenciones ni adivinar el pensamiento. Quizá es más aburrido —eso ya depende de la maña de los que escriben la portada— pero al menos no te imponen una opinión o una manera de pensar. El Periódico se esfuerza en salpimentarlo con ese giro de "dobla la apuesta". También El Punt Avui, que habla "de efecto dominó". Se entiende la idea, pero quizás no tiene mucho sentido. Porque la primera ficha en caer... ¿cuál sería? ¿La convocatoria electoral? ¿La crisis de Ciudadanos? La verdad, quien merecía más es Isabel Díaz Ayuso, presidenta en funciones de Madrid, que reaccionó más castiza que todas las zarzuelas del maestro Chapí y todos los sainetes de Arniches juntos: "España me debe una: he echado a Pablo Iglesias de la Moncloa". Eso es un titular.

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