Bofetada de la justicia suiza al juez Manuel García-Castellón en el caso Tsunami. La portada de El País deja caer este martes una bomba: la Oficina Federal de Justicia ha suspendido la comisión rogatoria del juez de la Audiencia Nacional al considerar que no existe ninguna prueba de la implicación de Marta Rovira. Para añadir sal a la herida, pregunta al juez por los efectos de la ley de amnistía para los imputados en el caso. Para quienes quieran leerlo, la justicia suiza cuestiona la instrucción de García-Castellón por falta de sustancia e insinúa que puede estar más motivada por la política que por el derecho. Será la noticia del día.

Muerden las portadas del Trío de la Bencina a un Partido Socialista muy lesionado tras las elecciones autonómicas en Galicia. Alberto Núñez Feijóo, sin embargo, no acaba de aparecer en las portadas de los tres diarios de la derecha nacionalista española como un líder competente que gana elecciones. Era justamente lo que cuestionaba el sector duro de Aznar y Díaz Ayuso, que vigilan al actual presidente del Partido Popular como un radar de tráfico al final de una recta larga: siempre está, no hace ruido y no pasa ni una. Sí, hay una foto suya en ABC y también en La Razón —compartida con Pedro Sánchez, poca cosa— pero ni mención de su nombre en El Mundo. Menos aún alguna referencia a su implicación en la campaña electoral o en la máquina política que ha sabido engrasar en tres mandatos en la Xunta de Galicia y que captura elección tras elección. Se hace extraño ese silencio en torno a Feijóo.

Los tres diarios vuelven a su fantasía indocumentada: que el PSOE hará implosión, que a Pedro Sánchez lo devorarán los suyos, que sufrirá una revuelta interna. Es el tema principal en La Razón, que titula por la existencia de un sector crítico que se apuntaría a votar una moción de censura contra Sánchez. ¿Al lado de quién? ¿De Vox? ¿Qué les ocurriría en el partido a tales "críticos", si tumban a un presidente de gobierno socialista? El Mundo, menos torpe, explica la misma historia con un relato más fácil, más comestible: "sus" críticos del PSOE han marcado a Sánchez un plazo, las elecciones europeas, que todo el mundo sabe que ganará el PP, si no media un prodigio, una catástrofe, un caos. También parecía que Sánchez moriría el 23-J y salió adelante. Los resultados de unas elecciones autonómicas no son directamente extrapolables a unas generales. La partida es larga.

Los diarios que tienen más afecto al actual gobierno español, en cambio, presentan portadas más planas. La Vanguardia titula con la explicación sin relieve que el mismo PSOE ha ofrecido de su fracaso electoral: ausencia de liderazgo territorial y balones fuera con la amnistía. Hasta el sábado, todos esos diarios festejaban al candidato socialista, José Ramón Gómez Besteiro, como una propuesta interesante. Ahora no lo es tanto. Con respecto a la amnistía —El Mundo también acusa al "plurinacionalismo"—, es complicado atribuirle el fiasco electoral socialista, porque el Bloque Nacionalista Galego, adonde ha ido a parar el voto perdido del PSOE y de Sumar, es tan favorable a la amnistía como los mismos socialistas. En fin. Ningún diario informa de lo que es evidente: Pedro Sánchez tiene que doblar la apuesta por la amnistía si no quiere que la legislatura se hunda a manos de los soberanistas, independentistas, llámales B. Lo explica el director de esta santa casa en el editorial.

Unos cuantos diarios tienen en portada a Iúlia Navàlnaia, viuda de Alekséi Navalni, el opositor más consistente a Vladímir Putin, muerto en una colonia penal rusa en el Ártico en circunstancias sin aclarar. Era la foto del día, mucho más que Sánchez o Feijóo, por su discurso valiente, difundido en redes sociales, con que se compromete a seguir la lucha de su marido. Un fragmento: "Al matar a Alekséi, Putin ha matado una mitad de mí, la mitad de mi corazón, la mitad de mi alma. Pero la otra que me queda viva me dice que no tengo derecho a rendirme. Continuaré la causa de Alekséi Navalni, seguiré luchando por nuestro país y os invito a apoyarme [...]. Me dirijo a ti con unas palabras de Alekséi en las que tanto creía: ‘No es vergonzoso hacer poco, es vergonzoso no hacer nada, es vergonzoso dejarte intimidar’. Tenemos que aprovechar todas las oportunidades, luchar contra la guerra, contra la corrupción, contra la injusticia. Luchar por unas elecciones honestas y la libertad de expresión, luchar para que nuestro país vuelva a nosotros mismos". Este discurso merecía portada.

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