Uno de los documentos desclasificados por el Gobierno sobre el 23F revela que las fuerzas de seguridad habrían estudiado un asalto armado al Congreso de los Diputados para poner fin al secuestro parlamentario, una operación que los mismos informes cifraban en un coste potencial de “entre 80 y 110 muertos”. El archivo, fechado el 18 de marzo de 1981, recoge que la policía seguía de cerca la preparación de un libro sobre el golpe de Estado por parte del director de Cambio 16 y el jefe de prensa del Ministerio del Interior, donde se preveía “revelar diversas facetas hasta ahora no divulgadas”, entre ellas “la evaluación que se hizo del proyectado asalto por los GEO [Grupo Especial de Operaciones] al Palacio del Congreso”. El plan contemplaba un despliegue de unidades especiales, pero según explica el documento, “uno de los aspectos que lo frenó fue el hecho de que” una persona, cuyo nombre aparece tachado, “permanecería en un despacho inmediato a una de las vías de penetración estudiada”.

El mismo informe señala que los autores de aquel libro analizado por la policía sostenían que el golpe de Estado de Tejero se habría inspirado en la llamada Operación Ariete, concebida cuando Luis Carrero Blanco era presidente del Gobierno. Esta iniciativa preveía dos fases diferenciadas: la generación de un “vacío de poder” institucional y la provocación de “desórdenes de masas” en la calle para reforzar la intervención de los golpistas. La segunda parte, sin embargo, no se habría llegado a materializar plenamente, ya que “fue frenada en Barcelona pasadas las 6:00 h, en que se anuló una convocatoria de calle de CCOO y UGT”.

 

¿Quién era el autor del libro?

El documento no especifica la identidad de los autores del libro, pero es sabido que el director de Cambio 16 al que se hace referencia en 1981 era Juan Tomás de Salas, muerto el 23 de febrero de 2000 a los 62 años. Fundador y expresidente de Grupo 16, había militado en el Frente de Liberación Popular, una organización antifranquista activa entre 1958 y 1969. Su trayectoria política lo llevó a pedir asilo en la embajada de Colombia en Madrid, donde permaneció ocho meses antes de que el régimen le reconociera el estatus de asilado y lo obligara a marchar hacia Colombia en febrero de 1963. Años después se estableció en Londres, donde trabajó para la edición latinoamericana de The Economist hasta su regreso a España. Poco después del 23F, y tal como apuntan los papeles desclasificados, comenzó a preparar con el jefe de prensa de Interior un libro que pretendía revelar detalles inéditos sobre el operativo previsto para asaltar el Congreso.