Por si no fuera suficiente, a Pedro Sánchez se le abre un nuevo frente, este caso con origen en el País Vasco. La tensión entre el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y el Partido Socialista de Euskadi (PSE), socios de coalición del gobierno autonómico desde hace una década, ha estallado este martes después de meses de tensión. La publicación de una fotografía hecha con inteligencia artificial por parte de la cuenta de los socialistas vascos, en la que se ve al presidente del PNB, Aitor Esteban, tirándose a una piscina, ha provocado tal malestar que el Partido Nacionalista Vasco ha decidido, directamente, cancelar la reunión que este miércoles debían mantener Esteban y Sánchez.

El origen del choque radica en un tuit de los socialistas vascos que ironizaba sobre la posición del PNV respecto al nuevo Estatuto. “¡Vaya! Ahora hay agua en la piscina del nuevo Estatuto... dice el PNV”, decía el mensaje, acompañado de la imagen generada con IA de Esteban lanzándose al agua. El texto también incluía críticas a los nacionalistas por “seguir las huellas de EH Bildu”, “aumentar la exigencia del euskera en las oposiciones” y “abandonar los consensos recientes”.

Más allá del episodio en las redes, la crisis evidencia un deterioro de la relación entre dos formaciones acostumbradas a cooperar tanto en Euskadi como en negociaciones en Madrid. La suspensión del encuentro eleva el tono político en un momento especialmente delicado, marcado por el debate sobre el nuevo estatus vasco y por discrepancias de fondo en materia lingüística y de función pública.

El conflicto llega también en paralelo a las diferencias sobre la reforma de la Ley de Empleo Público y el grado de exigencia del euskera, uno de los puntos más sensibles entre ambos partidos. En este contexto, la polémica por el tuit actúa como detonante de un malestar acumulado que ahora estalla públicamente y que amenaza con afectar la estabilidad de las alianzas institucionales.

Nervios en el PNV: Bildu, favorito en las encuestas

A dos años de las próximas elecciones vascas, las encuestas apuntan cada vez con más claridad hacia una victoria de EH Bildu, que ya aparece como favorita por delante del PNV. La tendencia sostenida de crecimiento de la coalición abertzale (sobre todo en los jóvenes) hace prever un ‘sorpasso’ que podría acabar materializándose en las urnas. Si se confirma este escenario, el PNV perdería unas elecciones autonómicas por primera vez desde el inicio de la democracia, poniendo fin a décadas de hegemonía política en Euskadi y consolidando un cambio de ciclo que, a estas alturas, muchos ya dan por hecho.