El Palau de Pedralbes, segunda sede del Govern de la Generalitat, se renovará a partir de 2028 con un proyecto para recuperar su patrimonio arquitectónico, pero a la vez reorganizar los espacios y garantizar la sostenibilidad medioambiental del edificio. Después de que el ejecutivo de Salvador Illa anunciara en noviembre del año pasado la apertura de un concurso para adjudicar las obras, este lunes se ha anunciado que la renovación queda en manos de una unión temporal de empresas formada por F87 arquitectura ingeniería facilies SLP y Brullet-de Luna i Associats SLP, que han presentado una propuesta bajo el lema Eix Palatí. La previsión es que la obra esté completada en 2030.
El Palau de Pedralbes tiene su origen en una masía del siglo XVII, Can Feliu, que fue adquirida en 1862 por Eusebi Güell y transformada en un palacete con una capilla neogótica. En la obra intervino también Antoni Gaudí, que fue contratado para reformar la casa, construir los muros que rodean el espacio y diseñar parte de los jardines, entre los cuales la fuente de Hércules. La construcción fue cedida como residencia real después de que el edificio que servía para este objetivo, situado en el Pla de Palau, sufriera un incendio. Al proclamarse la República en 1931, pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, que inició el proceso de cesión a la Generalitat en 2005. Pasqual Maragall, como president de la Generalitat utilizó este edificio para mantener reuniones, por lo cual en 2006 se hicieron reformas.
Luz natural
El Govern ha informado a través de una nota de prensa que el proyecto ganador plantea transformar el edificio principal del Palau de Pedralbes en un equipamiento institucional de referencia a partir de una "intervención respetuosa e innovadora" para preservar sus valores históricos y a la vez modernizar las prestaciones funcionales y medioambientales.

La propuesta ganadora reorganiza los espacios, introduce la luz natural y mejora la calidad ambiental interior a la vez que prioriza la conservación de los elementos originales, según el ejecutivo. Se derribarán las caballerizas, que no forman parte del edificio original, lo cual permitirá "una nueva lectura de la fachada norte", que da a la calle Jordi Girona, y aumentará la superficie de jardín.
Vivienda para autoridades
El proyecto plantea un edificio prácticamente neutro en emisiones, y consumo energético casi nulo. Con este objetivo se instalarán, entre otras medidas, placas fotovoltaicas integradas en la cubierta con una producción anual de 100.000 kWh; un sistema geotérmico con 32 sondas de 120 metros que aporta hasta 230 kW térmicos; implementación de aerotermia de alta eficiencia para climatización y producción de agua caliente sanitaria; ventilación natural cruzada aprovechando la configuración original del edificio, lo que permite eliminar la climatización mecánica durante unos 180 días al año; y mejora de la entrada de luz natural mediante la apertura de patios y nuevas claraboyas.
Aparte de las áreas destinadas a oficinas, salas de reuniones y espacios institucionales, la propuesta incorpora una vivienda para autoridades y espacios de representación, lo que "refuerza el carácter institucional del edificio, que pasa a ser segunda sede del Govern de la Generalitat".