Oportunidad (descafeinada) en la Catalunya Nord para abandonar el nombre francés y apostar por uno catalán

Oportunidad en la Catalunya Nord para abandonar el nombre francés y apostar por uno catalán, en una consulta ciudadana que finalmente empieza este lunes y que se alargará hasta el próximo 15 de agosto, después de unos supuestos problemas informáticos que han retrasado su inicio. Se trata de una ocasión histórica para dejar atrás la denominación francesa del departamento —la de "Pirineos Orientales", impuesta hace más de dos siglos— y adoptar una fórmula que recoja mejor la identidad del país, como la de "Pirineus Catalans". Ahora bien, la votación no deja de ser un poco descafeinada, ya que la opción que mejor refleja la catalanidad del territorio, "País Català", se ha eliminado para evitar el veto del Estado francés.

Es decir, que hay tres opciones sobre la mesa. Por un lado, la de mantener el nombre actual, el de "Pirineos Orientales", defendida por aquellos sectores que ven la consulta como un gasto inútil o que rechazan las diferencias de la Catalunya Nord con el resto del Estado francés. Es una denominación puramente administrativa fruto del espíritu homogeneizador de la Revolución Francesa (1789), que se creó para esconder las naciones históricas y dividir el Estado según simples accidentes geográficos. Por otro, está la de los "Pirineus Catalans", la mejor propuesta para introducir el reconocimiento identitario en el nombre del departamento. Finalmente, la opción de los "Pirineos Mediterráneos" es una nueva marca geográfica, ahora con el objetivo de atraer más turismo y generar más consenso. Sea como sea, desde París ya han advertido que el nombre elegido deberá ser redactado solo en francés.

"País Català", descartado con polémica

Entre las opciones, como mínimo se echa de menos una: la de "País Català". Nicolas Garcia, vicepresidente del Consejo Departamental, ha reconocido que, a pesar de ser la propuesta que más le gustaba, fue descartada por puro pragmatismo, ya que París nunca aceptará este nombre: "No queremos demostrar que el Estado francés es jacobino, que no cambiará nada al respecto, lo sabemos. Queremos hacer ganar un nombre que hable de nuestra identidad". Pero la polémica existe, y desde la plataforma Sí al País Català (Oui au Pays Catalan) han tildado la decisión de autocensura. De hecho, su coordinador, Jordi Vera, ha avisado del peligro que esto supone, ya que tal vez se puede desmovilizar el voto y ceder la victoria a los partidarios de "Pirineos Orientales". Es por este motivo que han organizado una manifestación en Perpinyà este sábado, mientras que la presidenta del Consejo, Hermeline Malherbe, ha garantizado que se mantendrá la marca turística y social de "País Català" sea cual sea el resultado.

La reivindicación de incluir la catalanidad del departamento en su denominación oficial viene de lejos, y la indignación también. El último episodio tuvo lugar hace diez años, en 2016, cuando el Estado impuso una única identidad en el nombre de la macrorregión: Occitania. Ahora, se ha conseguido impulsar una votación histórica, en un contexto en el que más del 60% de los norcatalanes están a favor de la autonomía, y con un enfado también mayoritario hacia el centralismo de París. Y eso que enfrente hay dos enemigos muy difíciles: por un lado, la extrema derecha de la Agrupación Nacional de Louis Aliot, que ha convertido la Catalunya Nord en el laboratorio de sus políticas anticatalanas y jacobinas —rechazando, por ejemplo, el eslogan de "Perpinyà, la catalana"—; y, por otro, el rígido Estado francés, en caso de que gane la opción de los "Pirineos Catalanes". Para muchos norcatalanes, es ahora o nunca: puede ser la última oportunidad en mucho tiempo para abandonar la orientalidad y reivindicar la catalanidad.