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Miles de personas se han manifestado por las calles de Barcelona reclamando la huelga general como medida de presión a la clase política ante la crisis de la vivienda, un paro que los sindicatos CCOO y UGT ya han acordado convocar antes de las elecciones generales. La manifestación, que ha arrancado en la plaza Urquinaona, estaba convocada para el pasado sábado, pero la alerta roja por fuertes lluvias desplazó la movilización hasta este lunes por la tarde. Según el Sindicat de Llogateres, 120.000 personas han participado en la manifestación —20.000 según el Ayuntamiento de Barcelona— el mismo día que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la anticipación de los comicios para el 29 de noviembre, después de no poder aprobar la tramitación de los decretos de vivienda la semana pasada en el Congreso de los Diputados.

El Sindicat de Llogateres confía en que "todo el mundo se sumará a la ola"

Desde el Sindicat de Llogateres, su portavoz, Carme Arcarazo, ha firmado que a raíz de las movilizaciones en todo el Estado español para protestar contra la crisis de la vivienda, "empieza un nuevo ciclo político que dice 'basta'" y ha confiado en que "todo el mundo se sumará a la ola". En declaraciones a los medios antes del inicio de la protesta, la portavoz del Sindicat de Llogateres se ha referido a la convocatoria de la huelga general por parte de los sindicatos UGT y CCOO como una "buenísima noticia" y ha avanzado que el objetivo de su organización no es "convocar" la huelga sino "ganarla". "Tenemos un mes para organizar a toda la clase trabajadora del país, para aliarnos con asociaciones de padres y madres, con el campesinado, con los docentes, que defienden la sanidad, los ecologistas y las feministas. Queremos que esta huelga sea un éxito", ha defendido.

En cuanto a la convocatoria electoral, Arcarazo ha remarcado que las elecciones "no marcan el calendario", sino que el hito ahora mismo es la huelga general. La portavoz ha asegurado que la movilización servirá como "revulsivo político" y ha afirmado que "ha empezado la legislatura de la vivienda". Arcarazo ha remarcado que, después de años de "bloqueo" por parte de los dirigentes políticos, se ha constatado que con la movilización en la calle se ha conseguido que "cosas que parecían imposibles se desbloquearan". "Esto apenas empieza", ha aseverado.

Manifestación por la vivienda en Barcelona / ACN


La COSHAC y el SHSC cargan contra la clase política

Por su parte, la portavoz de la Confederación de Sindicatos de Vivienda de Catalunya (COSHAC), Marta Espriu, ha pedido a la Generalitat que tome las medidas para garantizar el derecho a la vivienda en Catalunya. Según Espriu, el presidente Salvador Illa también tiene "responsabilidad" en la gestión de la situación, remarcando que Catalunya tiene "las competencias necesarias" y recordando a Illa que "tiene la mayoría necesaria para aprobar leyes y decretos". Una vez desconvocado, se produjeron momentos de tensión entre manifestantes y Mossos d'Esquadra que acabaron cargando. Según ACN, se han lanzado objetos y la policía ha repartido porrazos. También se han quemado contenedores en el centro de la ciudad.

En la misma línea, la portavoz del Sindicat d'Habitatge Socialista de Catalunya (SHSC), Gisela Bermúdez, ha cargado duramente contra todos los líderes políticos y ha asegurado que no hay ningún partido que quiera poner fin a la crisis de la vivienda y "ponerse del lado de la clase trabajadora". A su parecer, este hecho no es por "incompetencia", sino porque "ningún partido quiere romper con el negocio de la vivienda". Por ello, ha exigido "medidas reales" como "la expropiación de todos los pisos" de grandes tenedores, bancos y fondos de inversión, bajar el precio de los alquileres a la mitad y aplicar contratos indefinidos para que la clase trabajadora "deje de sufrir angustia".

También el portavoz de la PAH, Juanjo Ramón, ha celebrado que "las calles se hayan despertado" y cree que esto es "una ventana de oportunidad" para hacer "justicia social" y abrir "un marco de esperanza" para todo aquel que ha perdido la vivienda en los últimos años, a quien ha llamado "generación perdida".