Marruecos refuerza las fronteras con Ceuta y Melilla y España instala otra barrera por la amenaza del 15A

El próximo 15 de agosto se ha convertido en la primera gran prueba de resistencia del nuevo dispositivo fronterizo desplegado en Ceuta y Melilla después de la entrada masiva de finales de julio. Desde hace días circulan por Facebook, WhatsApp e Instagram convocatorias que animan a intentar un nuevo paso colectivo desde Marruecos hacia territorio español este sábado. La Guardia Civil considera que la llamada existe y que tiene capacidad de movilización, aunque advierte que es imposible calcular cuántas personas podrían secundarla. La fecha concentra ahora buena parte de los esfuerzos de las autoridades de los dos lados de la frontera. La principal incógnita no es solo si habrá un nuevo intento de entrada, sino qué papel jugará Marruecos para impedir que miles de personas lleguen hasta el perímetro fronterizo, después de que la crisis de finales de julio dejara en evidencia hasta qué punto la capacidad española de contener una entrada masiva depende también del control ejercido por Rabat.

El Ministerio del Interior marroquí ha admitido haber detectado en los últimos días publicaciones de origen desconocido que incitan a organizar nuevos intentos de paso masivo hacia Ceuta y Melilla. Rabat asegura que sigue de cerca estas convocatorias y que ha adoptado las medidas necesarias para impedirlas, a la vez que ha advertido que perseguirá a las personas que participen en la organización o la incitación a estos movimientos. Estas medidas ya son visibles sobre el terreno. Según Associated Press, en el lado marroquí de la frontera con Ceuta se han desplegado nuevos efectivos policiales y material antidisturbios, mientras operarios han reforzado y reparado varios tramos de las vallas próximas al perímetro. Medios marroquíes han publicado imágenes de nuevas vallas de alambre y de concentraciones de agentes en los accesos a la ciudad autónoma.

La movilización no se limita a la misma línea fronteriza. Un informe de la Guardia Civil sobre la convocatoria del 15 de agosto señala que resultará determinante la capacidad de Marruecos para actuar antes de que las personas que quieran cruzar lleguen hasta Ceuta, especialmente en las carreteras, las estaciones de transporte, Fnideq —Castillejos— y la costa. El documento considera que el riesgo de que la convocatoria se materialice es real, pero que su magnitud continúa siendo incierta.

Las imágenes conocidas en las últimas horas muestran, además, centenares de agentes marroquíes equipados con material antidisturbios, vehículos con cañones de agua y equipos de dispersión. Associated Press sitúa el dispositivo cotidiano alrededor de la frontera de Ceuta en más de 20.000 efectivos de las fuerzas de seguridad marroquíes, en el marco del operativo destinado a impedir una nueva concentración masiva.

Melilla refuerza también la frontera por mar

Mientras Marruecos refuerza los accesos terrestres y marítimos a Ceuta y Melilla, España está modificando físicamente algunos de los puntos más vulnerables del perímetro. Este jueves, la Guardia Civil ha avanzado en la instalación de una nueva barrera flotante en el dique sur de Melilla, junto a la frontera con Marruecos, como ya hizo con la frontera marítima de Ceuta después del alud de finales de julio. El sistema está situado al final de un espigón de unos 500 metros de longitud que ejerce de frontera terrestre y marítima en la zona sur de Melilla y separa la ciudad del puerto marroquí de Nador. La infraestructura reproduce el modelo instalado hace pocos días en el espigón del Tarajal, en Ceuta.

Los trabajos todavía no están acabados. Fuentes policiales citadas por EFE indican que la barrera se encuentra en una segunda fase de colocación y anclaje, sin que por ahora haya una fecha concreta para la finalización de la instalación. El dique sur ha quedado restringido al tráfico de vehículos y peatones mientras duran los trabajos. La barrera flotante se suma a unas vallas instaladas durante los últimos días en el tramo final del espigón, una zona que hasta ahora solo contaba con escolleras y que no disponía de un perímetro fronterizo físico completo.

La medida tiene una doble dimensión, operativa y jurídica. Interior quiere dificultar los intentos de llegada a nado, pero también adaptar el dispositivo policial a la reciente doctrina del Tribunal Supremo sobre los rechazos en frontera por vía marítima. La nueva Instrucción 9/2026 de la Secretaría de Estado de Seguridad establece el marco para que las fuerzas policiales actúen cuando una persona intenta superar los elementos físicos de contención instalados en la frontera marítima de Ceuta y Melilla.

Una convocatoria real, pero de alcance imprevisible

La Guardia Civil evita dar por hecho que el sábado se repetirá un episodio comparable al de finales de julio. El documento elaborado a partir de fuentes abiertas insiste en que no se puede afirmar que habrá una entrada masiva el 15 de agosto, pero sí que existe una convocatoria digital activa y potencialmente movilizadora. Los investigadores han localizado mensajes que coinciden en la fecha, puntos geográficos de encuentro y discusiones sobre posibles rutas y formas de organizar el paso. Las llamadas circulan en grupos de redes sociales que acumulan cientos de miles de miembros, pero la misma Guardia Civil advierte que estas cifras no se pueden equiparar al número de personas dispuestas a intentar cruzar.

Tampoco hay, según este análisis, pruebas que permitan atribuir la convocatoria al Gobierno marroquí. El factor decisivo será precisamente lo contrario: comprobar hasta qué punto Rabat utiliza su enorme aparato de seguridad para impedir que las concentraciones lleguen a formarse. Es aquí donde el 15 de agosto adquiere una dimensión que va más allá de la cuestión migratoria. Después de días de tensión política entre Madrid y Rabat, la respuesta marroquí será también un indicador del grado de cooperación efectiva entre los dos gobiernos. En los últimos días, tres intervenciones del ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, han tensado la cuerda de la cooperación bilateral. El lunes, reclamó a España el retorno de los menores marroquíes no acompañados, incluidos los que habían llegado recientemente a Ceuta. En declaraciones a Hespress AR, aseguró que Marruecos reclamaría a estos menores "jurídica y políticamente" y atribuyó a la parte española responsabilidad sobre su situación mientras continúen en territorio español. El martes, en una entrevista con la cadena saudita Asharq, el ministro aseguró que la reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla continúa abierta, que Rabat la plantea en sus reuniones con las autoridades españolas y que su intención es mantenerla viva hasta encontrar una solución negociada. El miércoles, reconoció que Marruecos estudia suspender la aplicación del acuerdo de extradición con España porque Rabat considera que Madrid no cumple siempre las entregas de personas reclamadas. A pesar de la escalada verbal, Ouahbi continúa calificando a España de país amigo y plantea la posibilidad de nuevos acuerdos bilaterales sobre inmigración.

Por la parte española, el mensaje político se ha endurecido. Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y José Manuel Albares han remarcado explícitamente la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. La ministra de Defensa ha sido la más contundente, mientras sus compañeros siguen proclamando que Marruecos es un socio fiel y fiable. Pero el pulso diplomático y preventivo entre Madrid y Rabat tiene la vista puesta sobre todo en el 15 de agosto. Si los controles en Fnideq, Nador, carreteras, estaciones y playas impiden que grandes grupos lleguen al perímetro, Madrid podrá defender que la coordinación fronteriza con Marruecos sigue funcionando a pesar del enfrentamiento verbal de las últimas semanas. Si, en cambio, miles de personas consiguen volver a concentrarse delante de Ceuta o Melilla, la crisis adquirirá inevitablemente una nueva dimensión diplomática.

Por eso, este sábado no solo se pondrán a prueba las nuevas vallas, los despliegues policiales o la barrera flotante que España acaba de instalar en el mar de Melilla. Lo que quedará sometido a examen es el sistema de cooperación fronteriza entre España y Marruecos que, durante años, ha convertido a Rabat en la primera línea de contención de la frontera sur de la Unión Europea.