Marruecos ha roto el silencio después de la desclasificación de los documentos del CNI este miércoles y las posteriores reacciones políticas, las cuales ha considerado que "acusan" a su país "cuando no hay pruebas, hechos ni informes que demuestren la implicación de las autoridades marroquíes". Ante este escenario, el Ministerio de Exteriores marroquí ha emitido un comunicado en el que afirma que "el Reino de Marruecos se niega a ser utilizado como peón político preelectoral, ni aceptará ser el chivo expiatorio en los ajustes de cuentas políticos" en España. En este sentido, el ministerio dirigido por Nasser Bourita lamenta que "algunos círculos políticos y mediáticos españoles persistan en explotar el Reino con fines políticos internos" y señala, sobre todo, la postura del PP en este conflicto: "Es particularmente lamentable que partidos políticos de larga trayectoria, a pesar de su amplia experiencia en el gobierno, hayan caído en este callejón sin salida donde la escalada irracional y populista prevalece sobre el sentido común", indica el escrito.
El comunicado destaca las buenas relaciones alcanzadas con Madrid después de la declaración conjunta de 2022, en la que España dio un giro de 180 grados en su política sobre la autodeterminación del Sáhara Occidental y apoyó el plan de autonomía marroquí de 2007. A juicio del Ministerio de Exteriores marroquí, este movimiento del gobierno español comportó "respeto mutuo, confianza mutua, diálogo continuo", que se tradujeron en "resultados tangibles", tanto económicos como en materia de seguridad y migración. Precisamente, horas antes del comunicado, el Congreso de los Diputados, con el voto a favor del PSOE, apoyaba una proposición de ley para dar la nacionalidad a los ciudadanos saharauis nacidos antes de 1977, la etapa en que este territorio seguía bajo la administración del Estado. Un paso que la mayoría de los partidos y los representantes saharauis que han asistido al debate consideran "histórico" y que en un momento político marcado por la crisis migratoria en Ceuta y la tensión creciente con Marruecos, que aspira a controlar esta antigua colonia española ante la oposición del Frente Polisario.
Lamentan la "ceguera estratégica" del gobierno español
Desde Rabat se preguntan: "¿Por qué no se devuelve a los inmigrantes ilegales, a pesar de que el gobierno marroquí se ha comprometido oficialmente a readmitirlos? ¿Por qué se mantiene a los menores no acompañados alejados de sus familias, cuando Marruecos ha solicitado urgentemente su regreso?", pasando la pelota, de esta manera, a "las autoridades españolas". Así, aseguran que el Gobierno vive con una "ceguera estratégica", la cual transformará las "ventajas de la proximidad geográfica" en "una fuente de desconfianza crónica y tensiones recurrentes", concluye.