El diario New York Times informó este martes que uno de sus fotógrafos encontró los bajos de uno de los trenes accidentados el domingo en Adamuz en un arroyo situado a unos 300 metros de la vía. El medio norteamericano señalaba que en el momento del hallazgo, la zona no se encontraba acordonada y la prueba no estaba señalizada. Pero la Guardia Civil no ha tardado en evitar que se especule sobre el misterio. El eje del convoy, que está hundido de forma parcial, sí que estaba localizado desde el pasado lunes a través del sistema de infografía forense 3D que se obtiene a través de drones, según ha aclarado este miércoles en un comunicado. El cuerpo policial señala que "el Equipo Central de Inspecciones Oculares ha realizado la identificación y reseña, pero debido a su volumen y peso, se ha dejado en el lugar del hallazgo". No aclaran si se trata de un fragmento del Iryo o del Alvia, pero añaden que "es una de los cientos de evidencias que se están recopilando en el lugar".
Otra prueba que es noticia este miércoles es que "dos o tres trenes" que pasaron antes por Adamuz (Córdoba) tienen en sus ruedas "marcas similares" a las presentadas por el Iryo accidentado. Así lo ha reconocido el ministro de Transportes, Óscar Puente. El tren de la compañía italiana que descarriló presenta estas mismas marcas en los cinco primeros vagones, aquellos que se mantuvieron dentro de la vía. No obstante, el ministro ha pedido cautela y ha negado que esto indique que el estado de la vía sea la causa de la tragedia que ha provocado la muerte de al menos 42 personas. "Hay que saber qué lo ha provocado; si fue la vía la que empezó a romperse o si había algo sobre la vía, es imposible extraer una conclusión y eso forma parte de las pruebas que se están analizando", ha señalado en una entrevista a Telecinco.
Cabe recordar que ahora mismo todos los focos se sitúan en un raíl roto que no se sabe si es causa o consecuencia del accidente. Este martes, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros, el máximo responsable de Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que “todas las hipótesis están abiertas”. Este miércoles, el periódico El Mundo publica que la investigación del accidente ha encontrado muescas en las ruedas del Iryo provocadas por el impacto que sufrió al pasar por un fallo de soldadura de la vía. Las marcas se encuentran desde el primer hasta el quinto vagón. Fueron el sexto y séptimo los que descarrilaron. Este medio apunta que parte de la investigación consiste ahora mismo en comprobar que las muescas de las ruedas coinciden con el fallo de la soldadura.
El audio entre el maquinista de Iryo y el centro de mando de Adif
Durante la entrevista, Puente ha sido preguntado por el audio de la llamada mantenida entre el maquinista de Iryo y el centro de mando de Adif, situado en la estación madrileña de Atocha. La llamada genera confusión porque, tal como queda demostrado, el conductor del tren parece no haberse enterado de nada de lo que acaba de pasar. Habla de un “enganche”, no de un impacto brutal con otro tren. No es hasta en una segunda llamada que el maquinista alerta de que ha descarrilado, pero sin mencionar en ningún momento un choque con el Alvia.
Puente lo ha enmarcado en la oscuridad de la noche y en la distancia de cientos de metros que separaba los dos trenes después del accidente. También ha recordado que en los primeros vagones del tren Iryo las bandejas de los viajeros estaban intactas; los pasajeros tampoco se dieron cuenta de que habían impactado contra otro tren. Es decir, que el maquinista tampoco lo sabía.