Nueve años después de marcharse al exilio, Lluís Puig ha vuelto a su ciudad. Lo ha hecho este miércoles por la tarde en el Raval de Montserrat, delante del Ayuntamiento de Terrassa, en un recibimiento que ha reunido a los participantes de los Cants de Llibertat y destacados dirigentes de Junts. El exconseller de Cultura ha protagonizado una jornada cargada de simbolismo, con agradecimientos a las personas que le han acompañado durante estos años y un discurso de reivindicación política. "¡Hoy es Catalunya, 2 - Estado español, 0!", ha proclamado ante los asistentes, en una intervención en la que ha cargado duramente contra la judicatura española.
La cita no ha sido casual. Desde el 14 de noviembre de 2017, los Cants de Llibertat se reúnen cada tarde, a las siete y media, delante del Ayuntamiento de Terrassa para reclamar el fin de la represión contra el independentismo. Ni siquiera el confinamiento por la pandemia interrumpió la convocatoria, que entonces se trasladó a un formato telemático. Casi nueve años después, uno de los dirigentes por los que han cantado ha vuelto a la plaza para agradecerles personalmente su perseverancia.

Puig ha dedicado buena parte del discurso a reconocer el apoyo recibido durante el exilio, especialmente de los cantantes tarrasenses y de las personas de la Catalunya del Nord que le han acompañado en estos años. También ha querido saludar a los asistentes que se han desplazado expresamente desde territorio norcatalán y a los voluntarios vinculados al proyecto de la Casa Macià de Prats de Molló. "Un agradecimiento eterno", ha expresado, antes de admitir, con un toque de humor, que podría repetir las palabras de agradecimiento catorce veces.
El recibimiento ha contado también con una amplia representación de Junts, con la presencia del presidente del Parlament de Catalunya, Josep Rull; el secretario general del partido, Jordi Turull; el exconseller Joaquim Forn; el senador Eduard Pujol; el portavoz del grupo parlamentario de Junts, Salvador Vergés; la presidenta del grupo parlamentario, Mònica Sales; el vicepresidente del partido, Antoni Castellà; el portavoz adjunto en el Parlament, Josep Rius, y el alcaldable de Junts en Barcelona Jordi Martí Galbis. Una destacada representación política que ha querido acompañar a Lluís Puig en su regreso a Terrassa después de nueve años de exilio.
Un regreso que no pone fin a las reivindicaciones
A pesar del protagonismo de su regreso, el exconseller ha querido remarcar que la situación judicial vinculada al proceso independentista todavía no está resuelta para todo el mundo. Puig ha tenido palabras de solidaridad para las personas que continúan pendientes de la aplicación de la amnistía y ha reclamado que no se detenga la movilización. “Hasta que esto no acabe, no podemos aflojar”, ha advertido.
“Yo vuelvo hoy, pero esto es una anécdota que dentro de un tiempo recordaremos”, ha afirmado, insistiendo en que el objetivo debe ser que todas las personas afectadas acaben amnistiadas. En este sentido, ha calificado la judicatura española de "desastre nacional español" y ha acusado a determinados jueces de querer intervenir en la política sin pasar por las urnas.
El discurso ha subido de tono cuando Puig ha hecho balance de los nueve años transcurridos desde el otoño de 2017. “¡Hoy es Catalunya, 2 - Estado español, 0!”, ha exclamado, antes de asegurar que la primera derrota corresponde a una judicatura que, según él, ha querido hacer política desde los tribunales. La segunda, ha argumentado, es el tiempo que el Estado ha tardado en abordar la situación derivada de octubre de 2017. El exconseller ha cerrado esta parte de la intervención reivindicando la perseverancia del independentismo: "Seguimos firmes, seguimos resilientes".
La plana mayor de Junts acompaña a Puig
La bienvenida también ha tenido una destacada dimensión política, con la presencia de buena parte de la dirección de Junts, en una muestra del apoyo de la formación al exconseller tarrasense.

Puig ha querido agradecer expresamente el acompañamiento de sus compañeros de partido durante los años de exilio, con una mención especial a Rull. “¡Nunca, nunca me han dejado solo!”, ha asegurado. A pesar de la presencia de los dirigentes, ha puntualizado que la jornada no estaba pensada para hacer campaña electoral, sino para celebrar el reencuentro con la ciudad y reconocer a quienes han mantenido viva la reivindicación.
Después de las intervenciones, la música ha vuelto a ocupar el centro del encuentro. La plaza ha continuado cantando al unísono, bajo la atenta mirada de la plana mayor de Junts. Los participantes han entonado El cant dels indignats, una de las piezas más emblemáticas de la movilización tarrasense, adaptada de la canción Do You Hear the People Sing?, del musical Los miserables. Una escena que ha unido el carácter político de la bienvenida con la tradición musical que ha definido estas concentraciones desde su inicio.
Nueve años entre Bélgica y la Catalunya del Nord
Lluís Puig se marchó a Bélgica a finales de octubre de 2017, después de la declaración de independencia y de la destitución del Govern de Carles Puigdemont a raíz de la aplicación del artículo 155. Durante estos años ha vivido entre Bélgica y la Catalunya del Nord, mientras afrontaba las peticiones de extradición de la justicia española y mantenía la actividad política como diputado de Junts en el Parlament.
Su caso adquirió una especial relevancia judicial cuando los tribunales belgas rechazaron la extradición. Posteriormente, la causa llegó al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que en enero de 2023 dictó una sentencia sobre los límites y las condiciones de las órdenes europeas de detención.
El regreso ha sido posible después del giro judicial de las últimas semanas. El 6 de octubre, a raíz de una resolución del Tribunal Constitucional sobre la aplicación de la amnistía al delito de malversación, el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena dejó sin efecto las órdenes nacionales de detención contra Puig, Carles Puigdemont y Toni Comín. La decisión quedó ratificada el 19 de octubre. Sin embargo, el levantamiento de las órdenes no implica todavía el cierre definitivo del procedimiento penal, que continúa pendiente de resolución.
Este nuevo escenario ha permitido a Puig volver a pisar Catalunya sin la amenaza de ser detenido por esta causa. La primera aparición pública la ha querido hacer, precisamente, en Terrassa, la ciudad donde nació en 1959 y donde desarrolló buena parte de su trayectoria vinculada a la cultura popular, los esbarts dansaires y la música tradicional antes de llegar al Govern de la Generalitat.
Del Raval de Montserrat al Parlament
El regreso de Puig tendrá continuidad este jueves en el Parlament de Catalunya. El presidente de la cámara, Josep Rull, tiene previsto recibirle institucionalmente a las tres de la tarde, junto con los miembros de la Mesa, antes de que el exconseller vuelva a ocupar presencialmente su escaño. Puig también prevé retirar el lazo amarillo que hay en su asiento en recuerdo de su ausencia.

La jornada de este miércoles, sin embargo, ha tenido un escenario muy diferente al del hemiciclo. Delante del Ayuntamiento de Terrassa, la voz de los cantantes ha vuelto a resonar en una plaza acostumbrada a reclamar el regreso de los exiliados. Esta vez, con Lluís Puig presente. Nueve años después, los Cants de Llibertat han vuelto a sonar, pero con uno de sus destinatarios entre los asistentes. Una imagen que resume el sentido de una bienvenida que Puig ha querido convertir no solo en una celebración personal, sino también en un reconocimiento a la constancia de todos aquellos que, tarde tras tarde, han mantenido viva la convocatoria.