El de Lluís Puig fue uno de los nombres de la jornada este martes. El juez Llarena no solo levantó la orden de detención contra Carles Puigdemont, sino también contra los dos consellers del Govern del 1 de octubre que continúan en el exilio nueve años después del referéndum: Toni Comín y el mismo Puig. Con su regreso a Catalunya, todavía sin fecha, el primero podrá recoger el acta de diputado en el Parlamento Europeo para poder ocupar su escaño y Puig hacer de diputado en el Parlament, donde en la bancada de Junts todavía lucen dos lazos amarillos en dos sillas vacías. Si Puigdemont y Comín continúan con la residencia fijada en Bélgica, Puig se trasladó a la Catalunya Nord. Ahora, según ha explicado en una entrevista en RAC1, cuando Puig vuelva del exilio no será la primera vez que pisa el país desde que se marchó en otoño de 2017, ya que ha "confesado" haber "pisado tierras del Ripollès, la Garrotxa y el Empordà".
Estos pasos de Puig en el principado fueron "discretos", ha explicado. "Muchas veces la frontera son alambradas para que las vacas no cambien de lado", ha ironizado, porque "la naturaleza es abierta" y la realidad es muy diferente de los mapas donde cada país se pinta de un color diferente. Durante la entrevista ha explicado que hace unos años, durante la celebración de Sant Joan, la diada de los Països Catalans, acompañó la llama del Canigó en su entrada en el Principat. "En el Coll d'Ares cambia el color del asfalto. Charlando y caminando con gente, me di cuenta de que había avanzado cientos de metros en el lado del color donde me podían perseguir. Pasó un coche de los Mossos, pero no me vieron y fui caminando hasta el color del asfalto que me era más amigable", ha relatado Puig. Con todo, también ha explicado que no ha vuelto a "casa".
"No es el final de nada"
Lluís Puig ha explicado también que desde el día en que se marchó de Catalunya siempre se ha mostrado "ilusionado y optimista", pero que todavía lo es más a raíz de los cambios que suponen las decisiones del Constitucional y del juez Llarena. "Esto es un triunfo indudable de la resiliencia", ha reflexionado quien era consejero de Cultura en el Govern del referéndum y que ayer, con Toni Comín, acompañó al presidente Puigdemont en su declaración. Con todo, también ha afirmado que sus tempos y los del líder de Junts son "diferentes". Por lo tanto, puede ser que no vuelvan juntos a Catalunya. El diputado en el Parlament, que ha afirmado tener muchas ganas de volver a pisar la cámara catalana, ha advertido, sin embargo, tal como han ido haciendo los líderes independentistas en las últimas horas, que la aplicación de la ley "no soluciona nada". "No es el final de nada", ha insistido, dejando claro que el conflicto político con el Estado está vigente.