El desfile de guardias civiles por la sala de plenos del Supremo ha permitido el curioso espectáculo de escuchar a los miembros de la Benemérita recitando el Fuera las fuerzas de ocupación, votarem, independència... Incluso el ¿dónde están las papeletas, las papeletas dónde están?

Esta es una de las preguntas que sistemáticamente plantea la abogada del Estado, Rosa María Seoane, si no lo pide el ministerio fiscal. ¿Qué les gritaban? Todo gira en torno al relato de la violencia. También este jueves. Los agentes que han comparecido esta mañana ante el tribunal no han llegado al "episodio de terror total", que describió el martes uno de sus compañeros, pero sí han hablado de caras de "odio extremo". "Como si les estuviéramos quitando alguna cosa de su familia", ha relatado el agente S17971T, que se ha presentado con traje gris oscuro y camisa blanca.

"No he vivido el conflicto vasco, pero compañeros míos me han dicho que el conflicto vasco al principio se parecía", ha explicado.

El agente ha hablado de insultos, escupitajos y amenazas. "¿Amenazas?", ha interrogado el fiscal Jaime Moreno. Y aquí el agente ha dejado caer un "os mataremos", sobre el cual el fiscal no ha pedido más aclaración, a pesar de la cara de perplejidad de las defensas ante unas palabras que han estallado como una traca ante el tribunal. En el fondo de la sala, el público hacía rato que se removía con la descripción del odio extremo, pero esta última afirmación ha hecho subir el rumor de protesta.

Las palabras están adquiriendo dimensiones complejas dentro de la sala del Supremo. Para los fiscales, las concentraciones se convierten en masas; los niños son escudos; las personas mayores, paredes humanas... También en las declaraciones aparecen las coincidencias semánticas. Desde la rabia extrema que se repite en las declaraciones de los agentes hasta los dos guardias civiles que han coincidido en calificar de "ratonera" la salida de Unipost... La elasticidad del palabras, sin embargo, superó la prueba máxima el miércoles cuando un agente habló de una lluvia de botellas de agua que recibieron al salir del registro y, cuando se le pidió que cuantificara el chubasco, quedó entre dos y cinco.

Las defensas han reclamado repetidamente que se recuerde a los testigos que se encuentran bajo juramento y que están obligados a decir la verdad. Pero el juez Marchena también advirtió el martes ante las protestas de los letrados que "sobre un error de valoración no existe el falso testimonio". De repente, el terreno a recorrer para la creatividad en las declaraciones se hizo casi infinito.

El trabajo de los abogados de la defensa se concentra, pues, en intentar desacreditar las palabras de los testigos que dibujan escenarios de violencia. Pina ha preguntado al agente S17971T si explicó a su superior encargado de hacer el atestado las amenazas de muerte que habían escuchado. Y este ha asegurado que así lo hizo, "con pelos y señales", incluido el "os mataremos" que acababa de pronunciar. "¿Hay explicación para que no lo incluyera en el atestado?", ha pedido sin que el testigo pudiera dar razón alguna que explicara un olvido tan importante.

Previamente ha sido también Pina quien ha pedido al agente H12669K que acababa de asegurar que vio en el registro de Unipost, "por primera vez" en su vida profesional, "el reflejo del odio", si esta situación le provocó la necesidad de coger una baja o algún tipo de tratamiento. "Estoy habituado", ha sido la respuesta. No han sido necesarias más preguntas.

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