Venezuela es un escenario central del auto del juez José Luis Calama que imputa al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero en una trama de tráfico de influencias y blanqueo de capitales en el marco del caso Plus Ultra. Sobre el país caribeño, el documento, al cual ha tenido acceso ElNacional.cat, detalla que Zapatero estaría implicado directamente en operaciones económicas de alto nivel: negocios como son el petcoke (coque de petróleo), el oro y la compraventa de acciones o divisas.
El documento se adentra en el comercio de petróleo y conexiones políticas. De hecho, el auto apunta que, para acceder a la compraventa de petróleo venezolano, los compradores debían canalizar su gestión a través de Zapatero, presentado como nexo clave, mediante una "carta de intenciones". Las comunicaciones que se han intervenido revelarían conexiones al más alto nivel, con menciones a reuniones con el "ministro del petróleo" y negociaciones con una figura denominada como "La Dama" (que se identifica como la actual presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez). De ella se dice que es quien "maneja la asignación directa de los barcos" petroleros. En el texto también se menciona el viaje de un emisario a Caracas para visitar a un tal "Edmundo" que se identifica como Edmundo González —líder opositor— y presentarse en Venezuela como su "representante".
La "pieza de ZP" en Venezuela
Las conversaciones intervenidas también ponen al descubierto que los contactos de Zapatero en Venezuela consideran que el expresidente tenía un colaborador, de quien hablan como "la pieza de ZP en Venezuela". Esto se deduce de conversaciones intervenidas a dos investigados, Rodolfo Reyes y Julio Martínez Sola. Esta "pieza" se identifica como Manuel Fajardo, que era utilizado para establecer contactos de alto nivel.
El documento también detalla gestiones directas de la trama sobre la autoridad aeronáutica venezolana con el presidente del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil de Venezuela, el general Juan Manuel Teixeira Díaz, para favorecer a Plus Ultra. Según el auto, se buscaba que se aprobaran vuelos para la aerolínea y se gestionara el impago de una deuda que tenía con el organismo de más de 258.000 dólares. El juez también subraya que Plus Ultra comercializaba vuelos sin autorización y engañaba a los pasajeros culpando falsamente a las "autoridades venezolanas" de las cancelaciones.
El texto también hace referencia a testaferros y vínculos societarios. A algunos testaferros se les habría pagado en efectivo durante sus múltiples viajes desde Venezuela a España. Algunas sociedades instrumentales de la trama, como Softgestor, eran entidades con sede en Estados Unidos pero con vínculos muy fuertes con Venezuela.
