Josep Pujol Ferrusola, el tercer hijo del president Pujol, ha defendido este martes que el dinero que tenía en Andorra —y que regularizó en 2012 con la ley Montoro— son fruto de sus inversiones y negocios particulares, y ninguna relacionada con administraciones públicas. “El abuelo Florenci me dejó 125 millones de pesetas, pero el resto lo gané yo”, ha declarado Josep a preguntas de su abogado, Jaime Campaner, en el juicio en la Audiencia Nacional. La Fiscalía Anticorrupción sostiene que el origen del dinero que la familia Pujol Ferrusola tenía oculto en el Principado es de haber acumulado comisiones ilegales pagadas por empresarios a cambio de obra pública. Sin embargo, Josep ha compartido el argumento expuesto antes por su hermano Jordi, y ha detallado que a principios de los años 90, se les reunió y explicó que el abuelo paterno les dejó este dinero “por lo que pudiera surgir”, ya que estaba preocupado por la carrera política del seu fill, Jordi Pujol i Soley.

En el interrogatorio, Josep Pujol ha detallado su alto nivel de formación en el mundo empresarial y los negocios internacionales. Ha explicado que el año 1987 inicia proyectos financieros o inmobiliarios particulares.  También crea y obtiene el 22 % de Europraxis, que vende a Indra, donde trabaja hasta el 2016. Igualmente, crea la sociedad MT Tahat, entre otras.

Ninguna influencia en funcionarios

Preguntado por su abogado, Josep Pujol ha negado que mantuviera negocios con empresas vinculadas a la contratación pública o que él o alguno de sus hermanos haya tratado “de influir" en funcionarios o autoridades para conseguir adjudicaciones de obra pública a empresas. Ninguno de los miembros de la familia Pujol Ferrusola es acusado de soborno.

Josep Pujol ha recordado que regularizó sus fondos en Andorra gracias a la amnistía fiscal que el Gobierno de Mariano Rajoy aprobó en 2012, aunque la Fiscalía y la Abogacía del Estado creen que lo hizo de forma incompleta, por lo cual lo acusan de fraude fiscal de unos 800.000 euros del ejercicio 2010. La Fiscalía pide para Josep 14 años de prisión por los delitos de asociación ilícita, blanqueo de capitales, contra Hacienda y falsificación documental.

No dijo toda la verdad a Hacienda

Respecto al ejercicio de 2010, Josep Pujol ha recordado que Hacienda le multó en 2013 con medio millón de euros al considerar que había ocultado 800.000 euros de beneficios, aunque a su parecer “ahora sería el momento de replantear” esta cuestión y reconocer que ha pagado a la Agencia Tributaria “más de la cuenta”. Su defensa sostiene que no se le puede acusar de delito fiscal, cuando ya ha abonado esta cuota por la vía administrativa y es firme.

En este sentido, el tercer hijo de Pujol ha reconocido que ocultó a Hacienda una cuenta que tenía en Andbank y que “no dijo la verdad” con relación a estos ingresos de 2010, porque de lo contrario habría descubierto ante la Agencia Tributaria que su hermano Jordi tenía fondos en este banco andorrano, cuando este no tenía intención de regularizar porque estaba “convencido de que debía mucho más dinero del que tenía”.

En concreto, ha confesado que habría tenido que explicar ante Hacienda un movimiento bancario a Andbank vinculado con un préstamo que había hecho a su hermano Jordi. Por este motivo, ha admitido que creó un documento para simular que este crédito lo había suscrito con otra persona. 

“Del bolson al ladrillo de dinero”

En este episodio, Josep ha admitido con humor —la sorna del abogado del Estado, José Ignacio Ocio— que ciertamente sacó “un bolsón con 900.000 euros” en billetes de la BPA para llevarlos a Andbank, en la misma plaza de Andorra, ya que los necesitaba su hermano Jordi para una inversión en México.  Al final, como Jordi no los necesitó, ha explicado que pidió al banco que se los diera en una forma más fácil de manipular y fue “un ladrillo” de dinero.

Depositó el dinero en una caja de la BPA porque quería participar en un negocio de Jorge Barrigón, amigo suyo y que también se juzga, para comprar la sociedad Cat Helicòpters; que al final el socio no quiso vender, y su hermano le volvió a decir que quizás necesitaría el dinero para una nueva inversión en México. En este sentido, también ha detallado que como “buen cliente” no le cobraron esta caja, y pidió un certificado de uso cuando se lo reclamó la policía. “También me ahorré la transferencia entre bancos, que habrían sido unos 3.000 euros”, ha declarado.

Finalmente, Josep ha explicado que acostumbraba a apuntar todas las hipótesis de operaciones en una libreta, y antes de ser investigados se planteó si podían ser acusados de blanqueo de capitales por la herencia, extremo que le preguntó a su tío Joaquim Pujol, que falleció. “La policía, sin embargo, solo se llevó una hoja, no todo el razonamiento”, ha lamentado Josep Pujol.

Después de Josep Pujol, ha declarado Mercè Gironès, exmujer del primogénito del president Pujol, que ha asegurado que no participaba en sus negocios, a pesar de que firmaba documentos como administradora de las sociedades compartidas. El juicio continúa este miércoles con el interrogatorio del resto de cinco hermanos Pujol Ferrusola y los nueve empresarios imputados.