Inicio tenso y caótico del traslado de migrantes de las playas al puerto de Ceuta después del aval judicial

Ceuta ha comenzado este viernes una de las operaciones más esperadas desde el estallido de la crisis migratoria de finales de julio: el traslado de los migrantes que desde hace semanas malviven en las playas de Benítez y El Trampolín hacia el campamento provisional habilitado en el puerto de la ciudad autónoma. El operativo ha arrancado poco antes de las siete de la mañana, con un amplio despliegue de la Policía Nacional, la Guardia Civil y efectivos militares. Desde mucho antes, sin embargo, cientos de personas esperaban con sus pertenencias recogidas. Muchas han pasado la noche en vela ante la posibilidad de ser las primeras en acceder a las nuevas instalaciones. A primera hora se han producido momentos de caos y tensión cuando algunos migrantes han comenzado a correr en dirección al recinto antes de que el dispositivo policial estuviera completamente desplegado. Fuentes policiales citadas por El País advertían en aquellos primeros momentos que "la masa no está controlada". Entre los migrantes instalados en Benítez y El Trampolín hay miedo de que no haya lugar para todos en el nuevo dispositivo. Las diferentes informaciones sitúan la capacidad inicial del recinto alrededor de las 1.700 plazas, mientras que el Gobierno prevé trasladar aproximadamente 1.800 personas que continúan durmiendo en las playas.

En algunos momentos se han producido auténticas avalanchas de personas en la carretera, hecho que ha obligado a los agentes a intentar frenar las salidas en masa para evitar accidentes. Efectivos de la Unidad de Intervención Policial de la Policía Nacional española (UIP) se han desplegado también a la zona y personal del SAMU se ha incorporado al dispositivo para coordinar la llegada de los migrantes al nuevo campamento.

La Audiencia Nacional desbloquea el traslado

La operación ha podido empezar después del giro judicial de este jueves. La Audiencia Nacional rechazó finalmente la petición del Sindicato Unificado de Policía (SUP) para que se suspendiera de manera urgente la instalación del campamento en el puerto, dejando así vía libre al ejecutivo de Pedro Sánchez para continuar con el dispositivo previsto. Solo unas horas antes, el mismo tribunal había ordenado congelar provisionalmente el uso de las instalaciones mientras reclamaba al Ministerio de Transportes la documentación que justificaba la operación. El SUP había recurrido contra la decisión de utilizar una zona del puerto porque considera que concentrar en ella a cientos de migrantes puede comportar riesgos al tratarse de una infraestructura crítica y reclamaba garantías sobre protección, emergencias y prevención de riesgos laborales.

Una vez examinada la documentación aportada por el Gobierno, sin embargo, la Sección Octava de la Sala Contencioso-Administrativa descartó la paralización cautelarísima. El tribunal considera que existen razones de interés general que justifican permitir que el dispositivo siga adelante, sin perjuicio de que las objeciones planteadas por el sindicato sean analizadas durante el procedimiento judicial. El SUP pedía que no se pudieran ocupar ni poner en funcionamiento las instalaciones hasta que quedaran acreditadas las condiciones de compatibilidad portuaria, protección, emergencias y seguridad laboral. La Audiencia Nacional, en cambio, señala que serán las medidas adoptadas por el Ministerio del Interior las que deberán garantizar la seguridad tanto de los agentes como de los migrantes.

Un campamento de 16.000 metros cuadrados

El dispositivo ocupa unos 16.000 metros cuadrados de la ampliación de Poniente del puerto de Ceuta y ha sido concebido como una instalación temporal. Incluye grandes carpas de alojamiento, espacios sanitarios y asistenciales, oficinas y zonas destinadas a la seguridad.

El traslado permitirá empezar a vaciar unas playas convertidas durante semanas en un enorme campamento improvisado, después de la entrada masiva de migrantes de los días 30 y 31 de julio. El Gobierno considera el traslado al puerto un paso necesario para recuperar progresivamente la normalidad en Ceuta y poder gestionar en mejores condiciones la situación administrativa de las personas que continúan en la ciudad.

El traslado de este viernes supone, por tanto, el primer gran paso para empezar a vaciar los asentamientos de las playas, pero no el final de la emergencia ni la crisis política. El número de personas que continúan en Ceuta sigue siendo elevado y la gestión de la emergencia mantiene abierto un fuerte enfrentamiento político entre el Gobierno español y la oposición, tanto por el alojamiento de los migrantes como por la atención y el traslado de los menores no acompañados. La capacidad limitada del recinto del puerto obliga al Gobierno español a seguir buscando miles de plazas mientras Ceuta intenta recuperar progresivamente los espacios ocupados desde la crisis migratoria de finales de julio. Según El Faro de Ceuta, el ejecutivo trabaja en nuevos espacios, entre los que se encuentran la zona de los alrededores de la antigua prisión de Mendizábal y el antiguo campo de fútbol próximo al cuartel de Caballería. El diario apunta que se buscan al menos unas 3.000 plazas adicionales.