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Los llamamientos a la unidad han sido una de las constantes del discurso con que Salvador Illa ha abierto este martes el debate de política general. Y eso que ha insistido una y otra vez en que, tras dos años de gobierno del PSC, Catalunya está "más unida, más próspera y más cohesionada". Illa ha desplegado una intervención larga, de una hora y media, en la que se ha reflejado sin tapujos en el president Josep Tarradellas, al que ha citado en diferentes ocasiones, a pesar de que sus palabras parecían evocar más bien a Jordi Pujol, con constantes llamamientos a la autoestima y a la memoria de la propia historia, porque "un país sin memoria es un país sin futuro".

"Me comprometí a unir y hoy Catalunya vuelve a ser un proyecto colectivo para todos los catalanes", ha asegurado el president, para añadir a continuación que si a alguien esto le parece poca cosa, que mire atrás y sea consciente de que "cuando las costuras de nuestra convivencia se han desgarrado, Catalunya ha ido por el pedregal". Estas referencias, a menudo ligadas con las alertas por el crecimiento de la ultraderecha en el mundo, han salpicado toda la intervención, que se ha cerrado con una advertencia: "Hay intereses de todo tipo para que los catalanes estemos divididos. No les hagamos el juego". Y aquí ha quedado el aviso, colgado en las últimas líneas del discurso.

Buscar aliados

La unidad que evoca Illa es dentro del país —"la Catalunya donde caben todas las Catalunyas", ha insistido una y otra vez—, pero también la de "la Catalunya que quiere liderar España y ser referente en Europa". De hecho, el president tampoco se ha ahorrado las referencias al gobierno español, incluida una apelación directa a apoyar el decreto aprobado hoy por el Consejo de Ministros y, evidentemente, a la nueva financiación. "Catalunya no necesita buscar enemigos para avanzar, necesita aliados y mostrarse como aliada", ha asegurado. Y, de nuevo, Tarradellas ha asomado la cabeza. Como quien no quiere la cosa, ha recordado las palabras del president al volver del exilio, instando a Catalunya a ser "la avanzada del bienestar, la prosperidad y la democracia de todos los pueblos de España". Illa ha añadido que ahora, en pleno siglo XXI, Catalunya debe ser la avanzada en Europa, porque tiene mucho que aportar y ganar, evidentemente, si el país se prepara desde la unidad.

Con toda la actualidad política concentrada en la crisis provocada por el desahucio de una jubilada de 87 años en Madrid, el debate del Parlament no ha levantado excesiva expectación. La tribuna de invitados y las de autoridades aparecían prácticamente vacías, aparte de unas pocas personas de público y altos cargos del Govern. No estaba ni siquiera el secretario general de Junts, Jordi Turull, o el presidente de ERC, Oriol Junqueras. Y eso, que Illa se ha referido explícitamente, en el momento en que ha reclamado por enésima vez la aplicación de la amnistía.

Amnistía

El president ha recordado que la ley aprobada por mayoría absoluta del Congreso tiene el aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y del Tribunal Constitucional, por lo que ha insistido en que su aplicación es "de obligado cumplimiento sin más dilaciones". "Como president de la Generalitat quiero que en el próximo debate que tengamos en este Parlament contemos con la presencia del president Puigdemont. Quiero que el presidente de ERC, Oriol Junqueras, tenga restituidos sus derechos de participación política y cívica", ha asegurado reclamando la aplicación de esta ley para todos los afectados. Ha asegurado que Catalunya "ya hace tiempo decidió mirar hacia delante" y que "la inmensa mayoría de los ciudadanos apostamos por el reencuentro, diálogo, convivencia, y un nuevo futuro".

Como en años anteriores, la vivienda se ha convertido en el gran protagonista de las propuestas del president. Después de las 50.000 viviendas de 2024 y las 214.000 de 2025, este año, Illa ha planteado una nueva fórmula para la compra compartida de vivienda para personas de más de 40 años y un fondo para evitar desahucios en casos de extrema vulnerabilidad.

Este miércoles será el turno de los grupos parlamentarios, que al terminar el discurso del president ya han reprochado a la intervención falta de autocrítica y de ambición.