Felipe González y Mariano Rajoy, dos expresidentes separados por casi todo políticamente, han coincidido este viernes en un diagnóstico especialmente incómodo para Pedro Sánchez: España necesita recuperar los grandes acuerdos entre partidos y, en la actual situación de bloqueo parlamentario, la continuidad de la legislatura está cada vez más cuestionada. La vivienda, la falta de presupuestos y la gestión de la crisis de Ceuta han centrado buena parte del cara a cara que ambos han mantenido en el Foro La Toja-Vínculo Atlántico, en Galicia, con el título "Dos miradas sobre España". Rajoy ha sido el más explícito a la hora de reclamar elecciones. González, en cambio, ha evitado pedirlas directamente y ha recurrido a la ironía: "Si digo que se tienen que convocar elecciones, no se convocan", ha dicho, dando a entender que Sánchez difícilmente atendería una petición suya. Rajoy ha recogido la broma: "En esto yo tendré más éxito".

La fotografía política que deja La Toja es poco habitual. Rajoy y González no comparten ni recetas ni responsabilidades sobre muchos de los problemas que han planteado, pero sí una conclusión de fondo: hay cuestiones —la vivienda, las fronteras o la misma gobernabilidad— que difícilmente pueden gestionarse solo con mayorías parlamentarias coyunturales. Y este mensaje llega justo cuando Sánchez ha afrontado una de las votaciones más delicadas de la legislatura. El rechazo anunciado por Junts a los decretos de vivienda —confirmado en el Congreso— ha vuelto a evidenciar la fragilidad de la mayoría de la investidura y ha alimentado dentro y fuera del PSOE el debate sobre hasta cuándo puede continuar la legislatura en estas condiciones. Rajoy lo ha resuelto con una respuesta inequívoca: elecciones. González, fiel a su estilo, no ha llegado a formularlo de manera tan directa. Pero la ironía con la que ha evitado pedirlas explícitamente ha dejado bastante claro que la pregunta ya está sobre la mesa.
Un pacto de Estado por la vivienda
La conversación llega, además, en un momento especialmente delicado para la Moncloa. Junts ha anunciado su rechazo a los dos decretos de vivienda impulsados por el Gobierno español, una decisión que deja a Sánchez sin la mayoría necesaria para convalidarlos y que ha reabierto dentro del mismo PSOE el debate sobre un posible adelanto electoral. Es precisamente en la necesidad de aparcar la batalla partidista para afrontar la crisis de la vivienda donde González y Rajoy han mostrado más sintonía. "La crisis de la vivienda no es de hoy, es de siempre", ha advertido el expresidente socialista, que ha insistido en que no habrá una solución real mientras las diferentes administraciones no sean capaces de ponerse de acuerdo. González ha rechazado también convertir la vivienda en un problema atribuible exclusivamente a un color político y ha dejado una advertencia al gobierno actual: cuando se lleva el tiempo suficiente en el poder (ocho años lleva Pedro Sánchez al frente del Ejecutivo), ha venido a decir, ya no se puede seguir responsabilizando permanentemente a los predecesores.
Rajoy se ha sumado defendiendo directamente un pacto de Estado entre el Gobierno español y las comunidades autónomas, que tienen buena parte de las competencias en esta materia. Para el expresidente popular, la vivienda es un problema "transversal" que afecta prácticamente a toda la sociedad y que debería quedar fuera de la confrontación política ordinaria. Su referencia han sido los grandes consensos de la Transición, la entrada de España en la Comunidad Europea o los estatutos de autonomía. La dificultad, ha admitido, es que hoy un acuerdo de esta magnitud parece casi imposible. Precisamente por eso ha lamentado que España se haya acostumbrado a un escenario en el que los pactos entre los dos grandes espacios políticos resultan excepcionales.
Los presupuestos, la otra gran enmienda a Sánchez
La falta de nuevos presupuestos también ha servido a los dos expresidentes para cuestionar la normalidad institucional de la legislatura. Rajoy ha recordado que las últimas cuentas aprobadas son las de 2023, elaboradas y aprobadas en 2022, y ha criticado que el ejecutivo siga funcionando con prórrogas presupuestarias mientras modifica partidas a través de acuerdos del Consejo de Ministros. González ha relacionado esta situación con uno de los argumentos que Sánchez había expuesto el día anterior en el mismo Foro La Toja: la necesidad de defender las reglas y el derecho internacional ante el deterioro del orden mundial. Sánchez había centrado su discurso de apertura en la ruptura de las reglas multilaterales y la necesidad de preservar un orden basado en valores democráticos. El expresidente socialista ha girado el argumento hacia la política española. "Se tiene respeto por el derecho internacional, pero no por el derecho nacional", ha afirmado, antes de advertir que resulta contradictorio exigir a los demás que respeten las normas mientras el gobierno no consigue aprobar unos nuevos presupuestos.
González también ha aprovechado el lema del foro, "Un mundo en desorden", para cargar contra Donald Trump. "Un mundo en desorden, no. Un mundo ya caótico", ha afirmado, criticando los intentos del presidente estadounidense de ampliar su influencia sobre instituciones como la Reserva Federal o el poder judicial.
Ceuta: "No se hace desde La Mareta"
El tercer gran punto de coincidencia ha aparecido cuando la conversación ha llegado a Ceuta. González ha avalado la declaración inicial de Sánchez después de la crisis migratoria de finales de julio, cuando el presidente español denunció una "agresión a la soberanía nacional". Sánchez viajó a Ceuta el 31 de julio, al día siguiente de la entrada masiva, y utilizó públicamente esta expresión. Pero, según González, el problema es lo que no pasó después. El expresidente socialista considera que Sánchez debería haber llamado inmediatamente al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, para construir una respuesta compartida. "Hecha aquella declaración, el siguiente paso era hablar con el líder de la oposición y hacer una política común", ha defendido.
González ha sido especialmente duro con la manera como, según él, la Moncloa ha gestionado las semanas posteriores. "Esto no se hace desde La Mareta", ha afirmado en referencia a la residencia oficial de Lanzarote utilizada habitualmente por Pedro Sánchez durante sus vacaciones. La crítica va más allá de las formas. González reclama un auténtico plan de defensa de Ceuta y Melilla, más instrumentos legales y un refuerzo de la Guardia Civil tanto para proteger la frontera como para combatir el narcotráfico. Ha puesto como ejemplo las embarcaciones de los agentes ante las narcolanchas: las fuerzas de seguridad, sostiene, deben tener medios que les permitan competir "en igualdad de condiciones".
González también ha advertido de la necesidad de proyectar fortaleza ante Marruecos. "Si un país está débil, el país vecino se crece. Hay que fortalecer nuestro país, es elemental", ha advertido. El expresidente socialista ha defendido que la cooperación con Rabat es necesaria, pero ha insistido en que España no puede dejar la protección de sus fronteras en manos del país vecino y que debe reforzar sus propios instrumentos políticos, legales y de seguridad para defender Ceuta y Melilla.
🔵 Felipe González, Presidente del Gobierno de España (1982-1996), en #ForoLaToja2026: "Si un país está débil, el país vecino se crece. Hay que fortalecer nuestro país, es elemental."#ForoLaToja #VinculoAtlantico pic.twitter.com/atZKhTpHkX
— Foro La Toja (@ForoLaToja) October 2, 2026
Rajoy, por su parte, ha puesto el acento en la necesidad de hacer respetar la frontera y de utilizar los instrumentos que permite la normativa europea ante una entrada masiva irregular. El expresidente ha advertido que la respuesta a la crisis no puede limitarse a buscar alojamientos para las personas que entraron en Ceuta y, en este sentido, ha criticado que la respuesta del Gobierno español se haya centrado en buscar pabellones y espacios para alojar a los migrantes y gestionar sus traslados, porque considera que esto puede crear un precedente peligroso. "Esto genera un precedente que no sabemos hasta dónde nos puede llevar", ha advertido, antes de alertar de un posible "efecto llamada muy peligroso".
Rajoy también ha recuperado una de las ideas que ha convertido casi en marca propia en los últimos meses: la crítica a los extremismos y al populismo. "Me preocupa la extrema derecha, la extrema izquierda y la extrema estupidez", ha afirmado, una fórmula que ya había utilizado en anteriores intervenciones para defender el moderantismo y alertar contra una política basada en la polarización, las promesas imposibles y la búsqueda constante de un enemigo a quien atribuir los problemas.
🔵 @marianorajoy, Presidente del Gobierno de España (2011-2018), en #ForoLaToja2026: "Me preocupa la extrema derecha, la extrema izquierda y la extrema estupidez."#ForoLaToja #VinculoAtlantico pic.twitter.com/D3rgPQVbaY
— Foro La Toja (@ForoLaToja) October 2, 2026